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La violencia se focaliza en 10% de territorio

Delincuencia. Tanto la alta tasa de homicidios como la proliferación de armas ilegales, la inseguridad, las pandillas y la falta de recursos para la policía y planes de prevención ciudadana aquejan a varios municipios. Autoridades aseguran que son 20, pero otras fuentes consideran que 15 son los más constantes. En esta primera parte analizamos las comunas del área metropolitana de San Salvador, donde, a decir de la policía, se produce el 70% de los asesinatos y otros delitos, pese a que hay más patrullajes y la autoridad realiza programas conjuntos con algunas comunas.


Publicada 3 de diciembre de 2006 , El Diario de Hoy

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Primera entrega
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Las incursiones o asentamientos de pandillas, la alta densidad poblacional y la falta de patrullaje y personal policial son la constante en los municipios de San Salvador y el interior del país más afectados por la violencia, de acuerdo con un sondeo realizado por El Diario de Hoy.

A estos problemas se agregan carencias como la de alumbrado público, de seguridad en caminos y recursos para la policía hasta la falta de programas efectivos de prevención, según las autoridades y habitantes de dichas comunas.

Las autoridades aseguran que son 20 los municipios críticos, pero realmente son 15 los que se mantienen como tales --un 10 por ciento del territorio-- y el resto varía o hay desplazamientos del problema a otras localidades.

De hecho, en el departamento de San Salvador figuran la ciudad capital, Soyapango, Apopa, Ciudad Delgado, Ilopango, Mejicanos, Santa Tecla, Tonacatepeque y San Martín, pero varía San Marcos.

En el interior están Santa Ana, Sonsonate, San Miguel, Colón, Quezaltepeque y Opico, pero varían Ciudad Arce, Armenia y Zacatecoluca.

De tal manera, que el problema en esos municipios no se reduce al número de homicidios (sólo en San Salvador se produce el 70 por ciento de asesinatos y otros delitos según la Policía) o a que sus habitantes sean violentos, como se pudiera pensar, sino a otros factores.

La Comisión Nacional de Seguridad recomendó la semana anterior que hubiera un desarme general, propuesta que, además de impráctica e irreal no alcanzó el consenso de los miembros.

Algunas comunas, como Santa Tecla, San Martín y Antiguo Cuscatlán han emitido ordenanzas propias para el desarme en sitios públicos o han unificado esfuerzos con la policía para el patrullaje.

Además de que las maras permanecen o incursionan, para perpetrar homicidios y extorsiones, también estas localidades tienen altas concentraciones poblacionales y descontrol en el surgimiento de nuevas comunidades.

El más crítico de todos, según los números, sigue siendo la capital con un total de 301 homicidios desde enero hasta el 26 de noviembre.

Sin embargo, sus cifras son ahora, más alentadoras que las del año pasado pues en esa misma fecha, la Policía registró 75 muertes violentas más.

Otros municipios como Santa Tecla, Ilopango y San Martín también han tenido una significativa disminución en comparación a las cifras del año anterior, según la Policía.

Según el jefe del área central de la Policía, Oswaldo Rivera Lico, la clave ha sido elevar el número de policías, los patrullajes y las investigaciones de las estructuras criminales.

Siguen en la mira

Sin embargo, municipios como Soyapango, Ciudad Delgado y Apopa aún siguen sin salir del agujero.

El subdirector de Seguridad Pública, Mauricio Ramírez Landaverde, lo acepta: hay municipios que siempre seguirán siendo muy críticos por su alta densidad poblacional y otros factores de riesgo como los lupanares y zonas de mucho comercio informal que son punto de reunión para delincuentes.

La poca presencia policial en relación al número de habitantes por municipio también es importante.

“Deberíamos tener tres policías por cada mil habitantes, pero en algunos municipios, a veces sólo hay uno por esa cantidad”, dice.

En Soyapango, por ejemplo, los ciudadanos reprochan que la Policía pasa en bicicletas durante el día, pero que su recorrido sea tan rápido que no advierten cuando un comerciante es extorsionado por un marero que se hace pasar por cliente.

Según las estadísticas, es este municipio uno de los cuales ha tenido un aumento preocupante de homicidios y otros delitos. Este año la Policía ha registrado 17 homicidios más que el año pasado y la extorsión se incrementó en un 71 por ciento.

Su jefe policial, Julio Marroquín, aclara que este municipio, contrario a Ilopango y San Martín, no está bajo el programa de “Libre de armas” y que otros homicidios que ocurren en otros lugares aledaños son atribuidos a esa zona. “Aquí es importante el trabajo con los alcaldes”, recalca el jefe policial.

En Apopa, sus pobladores ya ni siquiera confían en los mismos policías. “Ellos son los que se ponen de acuerdo con los mañosos para robarle a uno”, dijo una anciana que dice viajar a diario desde La Tiendona hasta su puesto en el mercado principal de Apopa.

Colonias como Tierra Blanca y Popotlán son, según las autoridades, hogar de cientos de pandilleros que se mueven en ese municipio y en los aledaños.

Hasta noviembre, Apopa tiene un total de 151 muertes violentas, lo que significa 9 homicidios más que el año pasado.

Ciudad Delgado, con más de 160 mil personas en su territorio, tiene 142 muertes cuando en el 2005, sólo se registraban 129.

“Hay muchos pasajes solos por lo que ya no se puede pasar después de las siete de la noche”, dice una joven universitaria que reside en el Barrio San Sebastián.

Para el comisionado Rivera Lico, el alto número de pandilleros en el lugar es un factor que incide mucho para que los índices de criminalidad se mantengan.

En Mejicanos, los pobladores dicen sentirse amenazados, aún cuando las cifras de las autoridades reflejan una disminución de muertes violentas. Mientras en el 2005 se reportaban 87 homicidios, este años sólo se han registrado 75.

“Pero sucede que en un mes, el municipio baje sus cifras, pero el otro, se incrementen”, aclara el comisionado Ramírez Landaverde.

San Marcos también ha tenido una baja en sus estadísticas: Los homicidios se redujeron de 50 a 43 en este año. Sus colonias más peligrosas están cerca de los prostíbulos y en las zonas marginales.

Tonacatepeque también es alentador para las autoridades ya que ha tenido una reducción de cinco homicidios en lo que va del año. En esta localidad, lo más preocupante para sus habitantes es el extenso territorio de maleza y sembradías cercanos a la ciudad y donde han aparecido muchas personas asesinadas.

Fuera de lista

Para Oswaldo Rivera Lico, SanMarcos, San Martín y Tonacatepeque ya no deberían figurar entre los más críticos pues han reducido sus índices de crímenes.

Sin embargo, el jefe de seguridad pública, Ramírez Landaverde cree que no hay que descuidarlos sólo por su reducción, sino, por el contrario, fortalecer sus delegaciones y dotarlos de más recursos. “Esperamos que haya más presupuesto, aunque la mayor parte de éste está destinada a la seguridad pública”, dijo.

Entre los más afectados

San Salvador
Habitantes: Aproximadamente 2 millones 260 mil 894 personas.
Indice de homicidios: La PNC registra 335 muertes violentas hasta noviembre.

Zonas como la Avenida Independencia, cercana a la Terminal de Oriente son, para los capitalinos, las zonas donde más robos y asesinatos se registran.
Las personas atribuyen lo peligroso de la zona a los prostíbulos cerca del lugar y edificios dañados que son propicios para refugiar a drogadictos y ladrones.
Otros habitantes dicen que una de llas colonias más peligrosas es la Tutunichapa y sus alrededores.

Soyapango
Habitantes: Alrededor de medio millón, según últimas estadísticas.
Indice de homicidios: Contabiliza 237 homicidios en toda la zona.

Para Soyapango, el desorden comercial en el centro de la ciudad y las colonias marginales son el nido de los pandilleros.
Colonias como La Campanera, Villa de Jesús, el pasaje Adoc, la Colonia Las Margaritas y otras son conocidas por sus concentraciones de pandilleros.
La poca iluminación y los pasajes desolados con calles en mal estado son propicias para los robos asesinatos.

Apopa
Habitantes: Se registran 109 mil 179 personas en el municipio.
Indice de homicidios: Hasta el 21 de noviembre tiene 151 muertes violentas.

Las bancas del parque del centro de Apopa ni siquiera son usadas por sus pobladores.
Según sus habitantes, es necesario caminar rápido y no detenerse en ningún lugar porque de lo contrario, serán el blanco de los delincuentes. La hora límite en las calles es las siete de la noche.
Las colonias como Tierra Blanca, Popotlán y otras son sinónimo de muerte, pandillas robos y violaciones.

Ciudad delgado
Habitantes: En el lugar habitan 160 mil personas según el último censo de 1992.
Indice de homicidios: Hasta noviembre de este año hay 97 homicidios en el lugar.

El barrio San Sebastián es en Ciudad Delgado, una de las zonas más peligrosas para los habitantes de ese municipio.
La Policía asegura que la mayoría de hechos delictivos se registra en ese lugar, conocido además, por su gran concentración de pandillas.
Sus habitantes consideran que los agentes policiales no alcanzan a abarcar toda la ciudad y se quejan de no patrullar la zona en la noche.

 

Comentario
La concentración del esfuerzo
La gravedad y la urgencia del problema delincuencial no debe llevarnos a dar palos de ciego. Por el contrario, necesitamos más que nunca un ejercicio de racionalidad filosófica -sabiduría- o, al menos, racionalidad científica y técnica.

En 1999 el Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP) propuso la integralidad y la focalización como criterios rectores de políticas y planes de combate a la delincuencia. El primero de los criterios se refería a la articulación de la eficacia policial y judicial con programas preventivos de carácter social, y a la articulación de esfuerzos del gobierno, alcaldías, empresas, liderazgos vecinales y cooperación internacional. El segundo criterio se refería a la concentración de todos estos esfuerzos en un grupo reducido de municipios, ubicados en su mayor parte en el área metropolitana de San Salvador.

Como con tanta frecuencia pasa en nuestro país, el planteamiento fue visto con recelo por malas razones políticas. En la derecha más dura se incubó la sospecha de que los programas así integrados y concentrados darían importantes réditos políticos a la izquierda que gobernaba la mayor parte de estos municipios. En la izquierda irreflexiva se pensó que los programas del CNSP eran la punta de lanza de una estrategia electoral para recuperar los gobiernos municipales de la zona metropolitana. Resultado: obstruido el esfuerzo desde ambas plataformas.

Con el paso del tiempo se ha hecho evidente la validez de la tesis de focalización. En tal sentido, el Ministerio de Gobernación ha estado publicando en los últimos meses su lista de 20 municipios en los que se concentra la mayor parte de delitos y la mayor parte de problemas demográficos y sociales que constituyen el caldo de cultivo de la delincuencia.

La lista del Ministerio tiene dos deficiencias constitutivas y un problema práctico. La primera deficiencia es que corta en el número 20 la lista de municipios del país, atendiendo exclusivamente a datos de homicidios, que son sin duda los delitos más graves, pero no los únicos que deben considerarse. La segunda deficiencia es haber soslayado criterios sociológicos, demográficos, económicos y de movilidad, que son imprescindibles para la determinación funcional de nichos y corredores delincuenciales. El problema práctico es que no se pueden hacer planes consistentes con base en listados de municipios que cambian todos los años.

El criterio de focalización, no obstante lo expresado, es abrumadoramente válido. Considerando sólo los 15 municipios que resisten las variaciones mensuales y anuales, y que se mantendrían también si cruzamos los datos de homicidios con los de extorsiones y otros delitos importantes, estaríamos enfrentando, en esas jurisdicciones, más del 60% de las extorsiones y el 54% de los homicidios. También estaríamos dando mayor seguridad a casi la mitad de la población. Y todo ello en una extensión geográfica escasamente mayor al 10% del territorio nacional.

La lista comprimida de 15 municipios es, en el área metropolitana, la siguiente: San Salvador, Soyapango, Apopa, Ciudad Delgado, Ilopango, Mejicanos, Santa Tecla, Tonacatepeque y San Martín. Se agregan, a su vez, por ser municipios colindantes, Colón, San Juan Opico y Quezaltepeque. San Miguel, en la zona oriental, y Santa Ana y Sonsonate en la zona occidental.

Priorizar el esfuerzo en el 10% del territorio nacional, es lo que se le pide a la institucionalidad del Estado. Debería con ello lograrse una eficiencia mucho mayor en el combate a la criminalidad.

El delito de la extorsión se ha cuadruplicado

Detenciones. La policía capturó a un grupo de extorsionistas en Soyapango. Foto EDH

El delito más frecuente este año ha sido, sin duda, la extorsión. Las cifras pasaron de 493 denuncias en el 2005 a más de 2,120 en este año, según cifras de la Policía Nacional Civil.

Los diez municipios metropolitanos con más población fueron, en seguida, el blanco para los pandilleros, quienes, según la PNC, amenazan al comercio en esas zonas.

En San Salvador, la Policía registró 99 casos de extorsiones hasta el 15 de noviembre. El rubro más afectado ha sido el sector comercial, quien ha tenido que pagar cuotas diarias e incluso, grandes cantidades de dinero producto de los chantajes de los pandilleros.

Según el jefe policial de Soyapango, est año ha habido un incremento sustancial de chantajes y el delito ha sido uno de los que más se ha disparado en el año.

Dueños de tiendas, farmacias y otros lugares comerciales han sido obligados a cerrar sus establecimientos al verse imposibilitados para pagar el dinero que les exigen.

En colonias como Llano Verde, en Ilopango, ya han cerrado al menos cuatro establecimientos comerciales, entre tiendas y una ferretería, según los pobladores de la zona.

Uno de los dueños de una tienda de ese lugar dijo sentirse entre la espada y la pared pues aún considera cerrar su tienda o seguirla manteniendo a pesar de las amenazas de los extorsionistas.

Durante este año, la Policía ha logrado capturar a 247 personas sólo en el municipio de San Salvador por el delito de extorsión.

En todo el país, han habido aproximadamente 1,214 capturas por el delito cuando en el 2005 apenas y se capturaron a 84 chantajistas.

En el municipio de Apopa, los empresarios de transporte público aseguran que muchos de sus compañeros han decidido emigrar hacia los Estados Unidos debido a las amenazas de los extorsionistas.

Según el comisionado Rivera Lico, la Policía está trabajando en coordinación con la Unidad antiextorsión de la Fiscalía y centrándose en los cabecillas de los extorsionistas.
“Vamos a eliminar este delito a pura investigación”, dijo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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