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Indefensos
El sida aleja los seguros de vida

El Colegio Médico de El Salvador tiene seguro de vida para afiliados; en la última cláusula se excluye a los fallecidos por el sida. Un médico y, a la vez, enfermo de VIH, relata su experiencia.


Publicada 3 de diciembre de 2006 , El Diario de Hoy

Encerrados. Algunos enfermos, Héctor es uno de ellos, viven su enfermedad en el anonimato. Su enfermedad es una especie de prisión. Foto EDH
Alejandra Silva
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Ser profesional, gozar de un sueldo fijo y un empleo estable no garantiza el acceso a un préstamo para vivienda, la reserva de un espacio en el camposanto o la compra de un seguro de vida.

Al menos no para las personas seropositivas, aquellas infectadas por el virus del sida y que hoy, gracias a la eficacia de los medicamentos antirretrovirales, llevan una vida normal. Bueno, casi normal.

Todavía con los ecos de la celebración del Día Mundial del Sida y los discursos de funcionarios en contra de la discriminación de estos enfermos, ésta prevalece de muchas formas. Y una de ellas es en un campo como la salud, más sensible que otros porque la enfermedad aparece allí en primera persona.

Héctor trabaja en un hospital capitalino de la red de salud. Es doctor y paciente al mismo tiempo. Médico general y enfermo de sida. Es, en esta segunda faceta, donde este joven, de 36 años cumplidos, encuentra unas barreras que, curiosamente, vienen de su propio gremio.

Estable. Héctor, médico de profesión, lleva cuatro años con un control adecuado de su carga viral. No ha tenido complicaciones.Foto EDH

Hace unos cuatro meses, el profesional trató de afiliarse al Colegio Médico de El Salvador. Se informó y entre las “ventajas” que tenía el ser miembro estaba el Beneficio de Vida Opcional, una especie de seguro de vida para los afiliados.

Tan pronto le dio la vuelta al tríptico, el profesional abandonó la idea. En el apartado de las exclusiones, en el último párrafo, aparecía su enfermedad. Sólo esa.

“Uno podría ocultar el diagnóstico, pero al final se dan cuenta y en el requisito aparece que no se puede gozar de ese seguro si se tiene la enfermedad. No podía evadir eso”, explica mientras se lleva una mano al rostro. “Después, la gente está ahí por el seguro más que por otra cosa”, concluye el joven.

Para Eduardo Santamaría, presidente del Colegio Médico, no se trata de discriminación alguna. Explica que el seguro fue concebido así desde el principio, pues carece de beneficios lucrativos y es un pago adicional a la colegiatura que se cancela.

“Nació para darle cobertura a enfermedades o procedimientos quirúrgicos de costo bajo y hasta por un monto específico. Desde el principio se excluyeron enfermedades catastróficas, incluyendo el sida, porque hay un techo (límite de cobertura)”, apuntó Santamaría.

A pesar de que el representante del ente colegiado explica que quedan fuera los padecimientos crónicos, en la publicidad, el único que aparece es el sida. Nada de otras patologías, incluso más comunes, como la insuficiencia renal o leucemia, sólo parece la disposición de no tomar en cuenta las muertes por ese síndrome.

Excepción
El informativo del seguro de vida, si bien excluye males que requieran tratamiento de por vida, sólo detalla la muerte por sida. Algo que para infectólogos y activistas consultados supone un grado de discriminación hacia estas personas. Foto EDH

Un infectólogo, asociado al Colegio Médico, razón por la cual prefirió no ser citado, también tiene reparos a esa cláusula. “Deben considerar que existe el riesgo laboral, aunque una persona tiene menos posibilidades con esa forma de contagio. Considero que es algo que tienen que cambiar”, razona un especialista que a diario lucha junto a los pacientes contra esa enfermedad.

Otro experto, Iván Solano Leiva, médico del ente colegiado, desconoce el “pero” y habla de la necesidad de cambiar la excepción.

“No estoy informado aunque de ser así hay que modificarlo porque no es justo”, se limitó a decir.

Para Fernando Cañas, asistente de Presidencia en la compañía Proseguros, los seguros de vida no excluyen enfermedad alguna, siempre y cuando el cliente no haya ocultado su condición o no fallezca en los dos primeros años después de haber adquirido el servicio.

Desde los activistas, la realidad es distinta. Mauricio Carrillo, miembro de Fundasida, una organización que educa en la prevención y acompaña a las personas con diagnóstico de VIH/Sida, conoce muchos enfermos con buenos salarios que son descalificados por los bancos para ciertos trámites tan pronto conocen el expediente médico.

“Hay muchas empresas que discriminan a la gente con el VIH, si bien ponen la denuncia, se hace la gran bulla, pero al final no consiguen el crédito o sacar la casa aunque se trate de un empresario o una persona con posibilidades”, aseguró Carrillo.

La publicidad del Colegio Médico destaca que el interesado, si es menor de 45 años, puede pagar una cuota anual de $40 y acumular un seguro de $5,714,29. Hasta los 60 es otra cuota y otro monto en caso de muerte.

Al final, Héctor se hizo con un seguro de Comédica. El beneficio es menor, comenta el doctor, pero siente que no le excluye.


“No hay exclusión si adquirió el sida luego de la póliza”

Auge. Al día, los accidentes causan de tres a cuatro muertes. Foto EDH

Las compañías aseguradoras también se guardan sus cláusulas de seguridad a la hora de firmar un seguro de vida.

Rafael Cañas, asistente de Presidencia de la compañía Proseguros, explica que el contrato de seguro de vida que la mayoría de empresas ofrece no es efectivo, los dos primeros años de tener la póliza, en el caso de las enfermedades terminales.

El pago a los beneficiarios también es discutible cuando el cliente haya ocultado que padecía una enfermedad en etapa terminal al momento de la suscribir el contrato. Sin embargo, después de dos años de estar pagando un servicio como ése, hay luz verde.

“Cuando una persona muere, el seguro no tiene ninguna exclusión y si se comprueba que adquirió sida después de dos años de haber comprado la póliza”, detalló Cañas.

En caso de eventos fortuitos como un ataque al corazón, en un cliente que nunca tuvo antecedentes de males cardíacos ni en tratamiento por padecimientos similares, el monto se cancela sin mayores trámites ni averiguaciones por parte de la compañía.

En los seguros médicos que sirven para hacer reclamos por gastos médicos o por enfermedades, en la mayoría de casos se deja fuera el tratamiento para infecciones como VIH y Sida, asegura Cañas, si bien matiza que hay excepciones.

“Otras compañías sólo pagan el 15% del total del monto contratado en caso de que sea por Sida o VIH”, aclaró.

Cañas añade que también hay condiciones para gastos de parto. Por ejemplo está el hecho de que se hace efectivo a los 11 meses de que la beneficiaria ha estado cancelando sus cuotas y no vale si la mujer estaba gestando cuando compró la póliza porque, dice, es obvio que buscaba el beneficio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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