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| Novedad. En el metro de Madrid, un medio de
transporte muy utilizado en la ciudad. Se viaja rápido y se
evaden las congestiones de tránsito. Foto
EDH |
Claudio Martínez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Ya no son los mismos. Esa semana en Madrid les cambió la vida
a los doce chicos salvadoreños de Fundamadrid que participaron
del programa de interculturalidad. Ya nunca serán como antes ni
verán las cosas del mismo modo.
Y eso, en definitiva, será más importante que si consiguieron
o no el autógrafo de Beckham.
Tuvieron roce con otra gente, con otra cultura, y eso en sí mismo
los enriquecerá. Les permitirá comparar, tener diferentes
puntos de referencia y sacar conclusiones por sí mismos. Europa
les abrió la mente, les ensanchó el horizonte hasta límites
insospechados. Unos más a otros menos, pero todos volvieron cambiados.
Bastaba ver a Roberto Carlos Álvarez, un muchacho de La Unión
al que no le alcazaban los ojos ni el visor de la filmadora que le habían
prestado para captar todas esas sensaciones. “La gente es muy respetuosa
aquí, muy ordenada”, comentaba.
A todos les llamó la atención que los carros frenaran cuando
ellos transitaban por la senda peatonal, algo natural en muchos países.
“En San Salvador te pasan por encima”, decía José
Luis Coto, uno de los más divertidos del grupo.
Orden y respeto
La limpieza de las calles de Madrid también les impactó
en forma positiva. El hecho de que la gente no ande botando las cosas
en las veredas, que cuide su propia ciudad y la mantega impecable, los
hizo reflexionar. Quizás ahora antes de tirar un papel o una botella
en la acera lo piensen dos veces. “Es todo tan lindo, me gustaría
vivir aquí”, comentó Javier Menéndez, portero
del equipo, a quien Ramón Calderón, presidente del club
merengue, le auguró un futuro enorme: “Éste es el
futuro portero del Madrid, ha hecho unas paradas increíbles”.
Menéndez, al igual que Javier Batlle y José Luis Coto, ya
habían viajado fuera del país y fueron los que guiaban al
resto. Uno de los más sorprendidos fue Rafael Chue, un humilde
muchachito de Izalco, quien no salía de asombro debido a la caratarata
de nuevas sensaciones que lo desbordaban día a día. “Hay
que disfrutar de todo esto. No sé si alguna vez voy a poder volver
a Europa”, decía con timidez. De lo que sí estaba
seguro es que se trataba de algo que le contará, en su debido momento,
a sus hijos y a sus nietos.
Otra experiencia inolvidable fue el viaje en metro, esos trenes subterráneos
que sirven para moverse dentro de Madrid y que permiten llegar de un lugar
al otro con rapidez y sin necesidad de preocuparse por el tránsito.
“Si tuviéramos de estos en San Salvador, qué fácil
sería”, era el comentario generalizado. “Es una novedad,
en ningún lado de Centroamérica hay metro”, explicaba
José Pacheco.
Enfrentarse a otra cultura no es fácil. Si bien el idioma es el
mismo, tuvieron que acostumbrarse a usar los euros en vez de dólares
-y a hacer la conversión en el momento-, a administrar al dinero
y a adaptarse a las costumbres del lugar y a las diferencias climáticas.
Entre ellas, la comida. Al principio, echaban de menos los frijoles, el
arroz y las pupusas, como lo reconoció Julio César Alvarenga.
Pero de a poco le fueron encontrando el gusto al jamón, la paella
y otras especialidades de la cocina española.
Aprendizaje
Seguro que jamás se olvidarán de la visita guiada al Santiago
Bernabéu o de cuando vieron en persona a los jugadores, pero también
aprendieron de su paso por el Museo del Ferrocarril. “Ya sabemos
cuál es la diferencia entre coche y vagón. Uno es para transportar
gente y el otro lleva sólo cargamento”, explicaba Julio Fuentes.
El arte de Madrid no sólo está en el Museo del Prado, donde
se exhiben sus joyas pictóricas. Ellos también lo descubrieron
en las calles, con sus artistas urbanos. Lo cuenta Roberto Carlos Álvarez:
“Me llamaron la atención las estatuas humanas.
La primera vez que los vi pensé que eran de verdad y hasta casi
las fui a tocar. Después me di cuenta de que eran personas que
hacen eso para ganarse dinero. Están inmóviles hasta que
alguien les echa una moneda y entonces se mueven”.
El hecho de salir en grupo también alimentó el espíritu
de convivencia, el respeto mutuo y también el respeto hacia la
autoridad. La puntualidad fue otra materia en la que se graduaron con
honores. Tuvieron que acostubrarse a llegar a tiempo, porque eso es también
parte del respeto. En ese sentido, le ganaron por goleada a sus colegas
chilenos, a quienes siempre tenían que esperar.
Ya ven el mundo de forma diferente. Todo empezó cuando se subieron
al avión, una experiencia inédita para más de la
mitad del grupo, que tuvo su bautizo en el aire en este viaje.
Desde allí, con el panorama que dan los 10,000 metros de altura,
todo se ve distinto. Así de distinta como es ahora la vida de ellos,
que se divide en dos etapas muy marcadas: AM y DM: Antes de Madrid y Después
de Madrid.
En busca de más apoyo
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| Equipo Arriba: Javier Batlle, Arturo Parada,Samuel
Grande Alas, Julio Fuentes, Melvin Jovel,José Luis Coto y
Javier Menéndez. Abajo: Jonathan Águila, JulioCésar
Alvarenga, Roberto Carlos Álvarez, José Pacheco y Rafael
Chue. Foto EDH |
El año 2007 promete nuevos desafíos para Fundamadrid. La
solicitud de cupos para la escuela de fútbol, que se abrirá
en enero, es impresionante. Incluso le han pedido que inauguren nuevos
centros en lugares donde actualmente no existen, como el caso de Ahuachapán.
Sin embargo, la junta directiva está abogada a la búsqueda
de patrocinadores, sin los cuales la fundación no podría
existir. Hasta el momento, además de El Diario de Hoy, tienen a
la Secretaría de la Juventud, Industrias La Constancia y Fundación
Cessa. Además, para el viaje a Madrid, también colaboraron
con los boletos INSINCA, Grupo Agrisal, Diana, Fundación Ricardo
Félix Simán Massis, Grupo Prieto y Presidencia de la República.
Salvador Samayoa, vicepresidente de la institución, invita a hacer
una cuenta muy interesante: “Un niño en Fundamadrid cuesta
dos dólares diarios. ¿Saben cuánto cuesta un preso?
Por lo menos ocho dólares. Hay que pensar que esto no es un proyecto
deportivo, es uno social. Aquí se inculcan valores como la perseverancia,
el respeto, la solidaridad y la excelencia”, remarcó.
Junto a él, Enrique García Prieto (presidente) y Carmen
Bolaños de Rusconi (directora) comenzaron las gestiones para agregar
patrocinadores, pues el año 2007 está a la vuelta de la
esquina.
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- En bus. Alvarenga y Águila pasean en el
bus. Hizo algo de frío.
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- En el cuarto. Coto (arriba), Grande, Fuentes
y Chue.
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- Paseo. Hoffman, el técnico, los acompaña
en una caminata.
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- Atracción. Alvarenga se sorprende ante
una de las estatuas.
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- Recuerdo. Una foto grupal en la hermosa ciudad
de Toledo.
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- Ídolo. Todos posan con Iker Casillas,
portero del Real Madrid.
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