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Recuerdos y reflexión sobre el transporte

El negocio del transporte beneficiará a muchos empresarios y a la sociedad, la política del transporte a unos pocos. ¿O estaré equivocado?

Publicada 3 de diciembre de 2006, El Diario de Hoy

Pedro Roque*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El 27 de noviembre de 2006 leí en la Internet la noticia, que en San Salvador el “27 de noviembre de 1956”, hace medio siglo, “El Departamento de Tránsito anunció que ha retirado del servicio urbano diecisiete autobuses viejos por constituir una amenaza pública y ha tomado medidas para que esos vehículos nunca más vuelvan a circular”.

Comentando esto con alguien que diariamente viaja en bus me dice: “Y usted cree que los sacaron, todavía andan por ahí”. No hombre, no, le respondo. Yo recuerdo que de 1962 a 1965, cuando estudié en San Salvador, había un excelente servicio de transporte.

Entonces yo vivía en la Colonia Libertad, por cierto, la última colonia de San Salvador en esa dirección y recuerdo que los buses eran modernos y limpios, o usaba la “once” de la “Línea Azul”, que tenía excelentes buses norteamericanos; también la “circunvalación”, con unos buses nuevos japoneses; la “cuatro”, de Villa Delgado a la Terminal de Occidente, que tomaba cerca del Hospital Rosales para ir al ITI en la Colonia Roma, tenía buses franceses muy amplios. Y por mi trabajo, de junio a diciembre del 65 en una fábrica en Ilopango, también utilizaba la “veintinueve”, que tenía buses alemanes cómodos y modernos. ¿Y usted en cuáles viajaba?, se acuerda, ya se está acercando a los sesenta.

¡Así pasa el tiempo!

Pero incursionando en mi memoria, recuerdo haber venido con mis padres a San Salvador en los cincuenta y subirnos a un bus con carrocería de madera, cuando el pasaje valía “siete centavos”, el cobrador sonaba las monedas en la mano y llevaba una bolsa atada a la cintura. Parece que después de la noticia de 1956, el sistema de transporte y los buses se modernizaron.

Yo creo que en esos años el tráfico estaba mejor organizado, los motoristas eran respetuosos y había “controladores”, que verificaban si los pasajeros llevaban tiquetes y con la uña del “dedo gordo” lo agujereaban. También había menos accidentes y menos “trabazones”.

¿Cuáles son las diferencias? Supongo que entonces los buses pertenecían a empresas grandes, estaban bajo un control más estricto de los propietarios y tenían sus propios talleres. Ahora hay muchos empresarios pequeños que no se sienten parte sino “dueños” del sistema de transporte.

El “sistema de transporte”, donde parece que siempre hubo favoritismos y los “chanchullos” normales en nuestro entorno, como que antes no estaba tan “politizado” y ya alcanzó tal grado, que muchos empresarios creen que la “politización” es lo menos bueno que le ha sucedido a este sector.

En todo el mundo el transporte es un buen negocio, menos en El Salvador, según dicen quienes representan el transporte. Creo que somos el país donde más prórrogas se han concedido a los buses antiguos, privando a la sociedad de un sistema de transporte seguro, cómodo y modernizado.

Cuando hago las cuentas básicas de un negocio y veo buses que ya están más que amortizados, los costos de personal, los mínimos de mantenimiento, lo “repletos” que van los buses y los beneficios que el gobierno siempre le ha otorgado, no termino de entender por qué no es rentable.

Lo que sí es cierto, es que el parque de vehículos ha crecido de unos 100.000 a 600.000 y las carreteras, como mucho, sólo en dos veces. Pero este problema existe en todos los países, especialmente en los industrializados, pues sólo de enero a junio de 2006 se han producido 35.400.000 vehículos, por cierto, 3.500.000 en China, que ya es el tercer productor mundial, antes que Alemania.

La diferencia es que el “sistema de transporte” alemán, conformado por vehículos, conductores, reglamentación, señalización, policía de tráfico, aplicación de la ley, calles, ordenamiento del tráfico, seguridad vial, gobierno central, municipalidades, usuarios y peatones, está mucho mejor organizado y es más eficiente que el nuestro, pero principalmente, el transporte es rentable.

Por esta razón y con todo respeto, recomiendo a los señores empresarios: Organícense en sociedades fuertes, capacítense para ser miembros de juntas directivas, contraten profesionales honrados, que gestionen sus empresas focalizando la rentabilidad del negocio y deslíguense todo lo que puedan de subvenciones e intermediaciones políticas. Cumplan disciplinadamente el reglamento de tránsito, que resulta lo más económico y sobre todo adecuen la oferta a la demanda. Así ganarán más, habrá orden, menos accidentes y menos polución.

Hay que centrarse más en el negocio del transporte que en la política del transporte. El negocio del transporte beneficiará a muchos empresarios y a la sociedad, la política del transporte a unos pocos. ¿O estaré equivocado?

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

 

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