Franklin Ponce
|
| Abrió la ruta. Nicolás Muñoz celebra el empate momentáneo ante el Once Municipal. Luego vendrían tres tantos más de los aguiluchos. Foto:
EDH |
El Diario
de Hoy
deportes@elsalvador.com
Águila derrotó 4-1 al Once Municipal en el primer partido de esta serie en las semifinales. A pesar del resultado, los emplumados tuvieron que pasar muchos apuros para lograr la victoria
El partido, tal y como se esperaba, fue cerrado de principio a fin, no era para menos, se enfrentaban la mejor delantera contra la mejor defensa del torneo. Pero estos partidos son especiales, por eso el nerviosismo inicial en ambos equipos. Los canarios se lograron sacudir los nervios y controlaron, en los primeros minutos, el partido.
Conforme pasaba el tiempo, el conjunto canario fue tomando mayor fuerza dentro de la cancha y de esta forma llegó el primer gol.
Una falta de Luis Anaya sobre Ovidio Guzmán, en el minuto 26, derivó a un tiro libre que un minuto después convirtió en gol Nelson Nerio con un fuerte disparo, que contó con la complicidad del portero negronaranja Rafael Fuentes, que se movió al lado contrario a la hora de cortar el disparo.
Esta anotación fue como una bofetada para los aguiluchos, que encontraron el estar abajo en el marcador como motivante para llegar al frente con más idea.
El tanto del empate llegó rápido luego de la fuerte insistencia de los emplumados. En el 31’, un tiro de esquina por parte de Camilo Mejía fue mal rechazado por el defensor ahuachapaneco Mario Elías Guevara, que metió en su propia portería para mala suerte del Once.
Después de esa anotación, Águila se adueño del balón y así se fueron al descanso.
Debacle
Para la segunda mitad, tanto Águila como Once Municipal salieron más precavidos tratando de evitar un gol que les complicará la vida en esta semifinal. Hasta ese momento, la visita estaba satisfecha con el empate y se tiró un poco más atrás.
|
|
Mejor lo nacional
El delantero uruguayo del Once Municipal Juan Carlos Reyes perdió el duelo ante la aplicación de Otoniel Carranza, de Águila. Ni el cambio de imagen le ayudó al Colorado. Foto: EDH |
Eso por momentos se convirtió en un error para los canarios, ya que le dieron más espacio a los jugadores naranjas para salir jugando desde su área, utilizando la banda derecha por medio de Shaw Martin para llegar al área rival.
De esta manera llegó el 2-1. En el 61’, una de las tantas arremetidas de Martín, quien llegó hasta el área grande para meter un centro rasante que encontró a Rudis Corrales y este, de pierna derecha, venció a Fito Menéndez para ponerse arriba en el marcador.
Después de esta anotación, la táctica cambió para los canarios y se lanzaron al ataque en busca del empate, el cual nunca llegó.
Eso fue aprovechado por los emplumados, que con base en el contragolpe lograron el tercero.
En el 76’, un disparo de Camilo Mejía que no pudo parar Fito llegó otra vez a Rudis para poner al 3-1 con un fuerte diparo de pierna izquierda.
Cristian Santamaría, de tiro penal, anotó el cuarto gol en el 85’, tras la falta de Elías Guevara sobre Álex Erazo dentro del área.
En el 87’, Ronald Pimentel se fue expulsado tras una falta sobre Anaya que le valió la segunda amarilla y luego la roja.
Con este resultado, Águila deja casi sentenciada la serie, aunque en el fútbol nada es seguro.
Fiesta en el Juan Francisco Barraza
|
|
Alegría. La afición migueleña festejó a lo grande el triunfo de Águila.Foto: EDH |
El estadio migueleño fue una fiesta total antes, durante y al final del partido contra el Once Municipal. Y no era para menos, Águila terminó ganando el primer partido de semifinales.
Treinta minutos antes del pitazo inicial, los aficionados en los graderíos, en un 85% de su capacidad, ya celebraban.
Y es que el espectáculo fue digno de una final, unido al color que pusieron los aficionados en las gradas, estuvo el show de pólvora china que iluminó el cielo migueleño por espacio de unos ocho minutos.
Pero el Once tenía guardada una sorpresa. El gol anotado por Nelson Nerio sumió en un sepulcral silencio al Barraza. Apareció el sufrir de las gradas con cada llegada del cuadro visitante y las vivas con cada aproximación del equipo de casa. Parecía que la fiesta se “aguaba”.
Pero cinco minutos después el silencio se tradujo en una fiesta total cuando Mario Elías Guevara anotó en propia puerta y metió en la pelea a Águila.
Con la segunda mitad y el ingreso del Paleta, la afición se esperanzó. Pero fue Rudis Corrales, al 63’, que se encargó de llevar la locura al Barraza al anotar el 2-1.
Y luego se vino el 3-1, otra vez Rudis y el penal, al 83’, convertido por Santamaría y la afición enloqueció.
Águila recibió el apoyo total de su hinchada anoche y este le retribuyó con un triunfo que lo pone con un pie en la final.

|