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| Humano. Para esta fotografía, Witt buscó
sentarse de tal modo que su estómago no luciera abultado.
“Tengo mi lado vanidoso”, reconoció. Foto
EDH |
Perfil:
Jonathan Mark Witt nació en San Antonio, Texas, el 19 de mayo
de 1962. Sus padres, Jerry y Nola Witt, se trasladaron junto a sus
hijos a la ciudad de Durango, México, para fundar una misión.
Marcos estudió en el Institute Bible College de San Antonio
y música en la Universidad de Juárez.
En el año 2001 recibió el Premio de la Gente otorgado
por Ritmo Latino por su trayectoria musical.
En septiembre de 2002, él y su esposa empiezan a se pastores
principales en la comunidad Hispana de Lakewood Church, en Houston,
Texas.
En Septiembre de 2003 y de 2004 recibió el Grammy Latino en
la categoría al Mejor Álbum de Música Cristiana.
En 1987, este músico, pastor, escritor y comunicador funda
el Grupo CanZion, una empresa productora de música cristiana.
Hasta 2004, había grabado 26 proyectos. Los que registraron
en total una venta de más de 7 millones de copias en México,
América Latina y Estados Unidos. |
Lilian Martínez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Reconocido con el Grammy Latino, Marcos Witt es más que un intérprete
y compositor de música cristiana. Es partir, comunicador, escritor,
empresario y benefactor.
El dinero que ha cosechado con sus producciones musicales se ha invertido
en escuelas y centros de rehabilitación para drogadictos y prostitutas.
Ayer, antes de dar un sermón en la Feria Internacional y de participar
en un encuentro religiosos en El Cafetalón de anta Tecla, Witt
conversó en forma amena y distendida con El Diario de Hoy.
Este hombre, admirado tanto como una estrella de rock, viaja con equipaje
ligero y espera que algún día Latinoamérica tenga
gobernantes honestos y viva en paz.
¿Cuando recibe un reconocimiento como el Grammy? ¿No
teme compartir la mesa con los paganos?
Me recuerdo que ese es un ejemplo que me dejó nuestro señor
Jesucristo. Le preguntaban por qué se sentaba con publicanos y
pecadores. Pero en el sentido de estar siendo reconocido por los Grammy,
yo lo veo como una oportunidad de ampliar nuestra plataforma para poder
alcanzar a más personas.
Además, quiere decir que nuestro nivel de excelencia ha crecido,
nuestra exposición ha mejorado. Nuestra ponencia está a
la altura (de la música secular). Eso es algo positivo porque,
hablando francamente, hubo un tiempo en que la música cristiana
no gozaba de esa excelencia.
¿Qué piensa de que un país que lleva por
nombre El Salvador es el escenario de 10 asesinatos cada día?
Algo sencillo. Las personas que no respetan la vida son personas que no
conocen cómo funciona Jesucristo. Hace falta ayudar a estas personas
a entender cómo Jesucristo funciona en su vida diaria.
El problema no es exclusivo de El Salvador, sino de América Latina.
Hay un conocimiento de Jesucristo en un contexto religioso, pero no en
un contexto práctico. Si podemos ayudarles a eso, ellos van a entender
cómo vivir y esa es nuestra misión. Ayudar a estas persona
a ver cómo Dios funciona, pero fuera de un marco religioso, sino
en un contexto práctico, en el diario vivir.
¿Será que hay un divorcio entre religión
y vida práctica?
Sí. Hay gente que pone a Dios en su cajita de religión,
de ir a misa o a la iglesia cada domingo, o a los eventos sociales: bodas,
quince años, funerales, primeras comuniones y dejarlo ahí.
Esa parte es de Dios y el resto de la semana me pertenece a mí.
Nos hace falta entender que no (es así). Dios funciona todos los
días, en todos mis tratos, en cada momento del día él
me acompaña y me puede ayudar a tomar mejores decisiones. Y si
podemos poner a Dios en el plano de nuestra vida diaria las cosas van
a cambiar.
¿Quiere decir que no son suficientes la oración,
la música y los ritos para poner un alto a la violencia en el país?
Exacto. Después de orar no estamos actuando. Después de
cantar necesitamos accionar. Nuestra vida necesita reflejar nuestras oraciones,
nuestro andar, nuestra conducta debería ser un espejo de nuestras
canciones.
Cuando un criminal, un asesino dice haber conocido a Jesucristo. ¿Qué
pasa con todo el mal que hizo?
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| En la web. La página oficial de este artista
puede ser visitada en www.marcoswitt.net Foto
EDH |
Ante los ojos de Dios, cuando nosotros confesamos nuestro pecado y pedimos
perdón eso queda borrado, queda olvidado. Es por eso que el mensaje
del evangelio de Jesucristo es tan poderoso, porque es un mensaje de perdón.
El hecho de que alguien pueda perdonar a otro sus injusticias es un factor
poderoso en el ser humano, que sólo puede venir por Dios.
¿Nuestra sociedad necesita conocer el perdón para combatir
la violencia?
No me cabe la menor duda. Nuestra sociedad necesita perdonar. Si hubiera
mucho más perdón en nuestra sociedad, habría mucho
menos problemas.
Habiendo dicho eso, no quiero ignorar el hecho de que hay gente que ya
viene muy viciada, con corazones muy tenebrosos. Por eso, gracias a Dios
que existen las leyes y que existe la justicia. Al mismo tiempo hay gente
que comete errores, pero que no tiene mal corazón. Ojalá
pudiéramos aprender a perdonar a esas personas.
¿Qué es más difícil para Marcos Witt?
¿Perdonar o pedir perdón?
Para mí es muy fácil perdonar. No sé. Tiene que ver
con mi naturaleza, tiene que ver con mi educación de niño.
Como todo ser humano, creo que para mí es más difícil
pedir perdón. Todos tenemos ese elemento de soberbia personal,
de sentir que estamos en lo correcto. De sentirme justificado al haber
hecho lo que haya hecho. Y de llegar a un lugar y decir cometí
un error e ir a pedir perdón. Eso es de grandes. Y yo todavía
aspiro a eso. He pedido perdón muchas veces, pero me falta mucho
más.
Ante el peligro de la delincuencia ¿cree que un arma pueda
dar la seguridad de salir ileso ante una amenaza?
Aquellos que piensan que necesitan un arma para poderse defender son personas
inseguras, que están buscando su seguridad en el arma. Y el arma
suele ser muy traicionera. El que vive por la espada, por la espada morirá.
Y yo nunca pondría mi confianza en un arma. Mi confianza está
puesta en Dios. Descanso, duermo tranquilo en las noches sabiendo que
él tiene mi futuro en sus manos.
¿A quién le cuesta más pedir perdón? ¿A
Dios o a los hombres?
A los hombres, porque Dios es muy perdonador. Esa es su esencia. Esa tarea
de ir ante un ser querido y tenerlo en frente con los ojos que te están
mirando y muchas veces con la mueca, con la cara y uno tener que humillarse.
Es más fuerte.
Su música ha tenido también éxito económico.
¿Qué papel tiene el dinero en su vida?
A mi esposa y a mí no nos gusta la suntuosidad. El resultado ha
sido que el dinero fruto de los discos va a diferentes causas. Una de
las más grandes son las 39 escuelas regadas en América Latina
y una en España. Por cierto, aquí en El Salvador tenemos
una con más de 200 alumnos. También estoy involucrado en
un proyecto muy fuerte de ayudar al hispano que vive en Estados Unidos,
al hispano viviendo con VIH/Sida y a las familias de estas personas. Gracias
a Dios, mucho de ese ingreso sirve para ayudar a muchísima gente
porque ese es el deseo de nuestro corazón.
Si Dios le concediera conocer el día y la hora de su muerte ¿cómo
se prepararía?
Bueno, yo creo que lo primero que yo haría sería preparar
un banquete lleno de pupusas, tamalitos, tacos mexicanos, de todo... Un
coco helado! Obviamente, quisiera estar con mi familia, con todos mis
hijos, quisiera decirle adiós a todos mis amigos. Quizá
haría un vídeo para todos mis alumnos de las escuelas con
los últimos consejos. Qué bueno que no sabemos las hora
porque posiblemente no haríamos todo lo que queremos. Por eso hay
que vivir como si ésta va a ser la última hora.
Una de sus obras de titula “Dios de Pactos”. ¿Cuál
ha sido su pacto con él?
Servirle, amarle, todos los días de mi vida. Muchos años
atrás le entregué mi música, le entregué mi
energía para poder estar a su servicio y hacer lo que él
desee que yo haga.
¿Qué tiene que pedir Dios a Marcos Witt para comprobar si
le ama sobre todas las cosas?
Dios ya lo sabe, conoce nuestro corazón. No hay nada en mi vida
que no esté a su disposición. Todo lo he dejado en la cancha
por él.

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