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José María Sifontes*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Hace
poco más de un año se celebró en Costa Rica un congreso
regional de psiquiatría. Para el acto inaugural fue invitado nada
menos que el presidente de la nación, el Dr. Abel Pacheco, quien
además de ostentar en ese tiempo el primer cargo del país
tiene la particularidad de ser psiquiatra, lo que lo convertía
en el invitado idóneo para la ocasión.
El discurso del presidente, hombre inteligente y ameno, fue, además
de docto, interesante. Algunas de las ideas que planteó tuvieron
tanto sentido que me pareció una lástima que sólo
fuera escuchado por un interesado pero reducido público, situación
que intento enmendar con este artículo.
El presidente habló de los principios en que basó sus proyectos
para mejorar la situación económica de Costa Rica, cosa
en la que de hecho tuvo innegable éxito. Recordó que cuando
comenzaba su mandato preguntó a un grupo de asesores por qué
Costa Rica no había podido salir del subdesarrollo. Le dieron las
típicas respuestas: La ausencia de riquezas minerales, el tamaño
del país, su relativa juventud.
Si era así, pensó, por qué países pequeños
y con pocos recursos naturales, como Israel y Japón, han logrado
éxito económico y bienestar para sus ciudadanos. “Israel
no tiene recursos naturales, es una nación muy joven y prácticamente
está asentada sobre un desierto. Sin embargo, hoy es de las primeras
potencias mundiales. Japón también es un país pequeño,
no tiene petróleo, no tiene minerales, prácticamente viven
sobre un cascote de piedra. Y aun con el agravante de haber quedado destruido
por la guerra, ha llegado a ser lo que hoy es”, dijo.
El Dr. Pacheco entendió que el problema del subdesarrollo no estriba
en las cosas que frecuentemente se traen a cuenta para justificar lo mal
que le va a una nación. “Muchos se extrañaron al ver
a un psiquiatra de presidente. Yo decidí optar por la presidencia
porque me di cuenta que el subdesarrollo no se debe a lo que dicen, el
subdesarrollo es, más que otra cosa, una enfermedad mental”,
concluyó.
Sin creer que la psiquiatría tenga respuestas para todo y, menos
aún que los psiquiatras tenemos un don sobrenatural (no lo tenemos),
comparto plenamente las ideas del presidente. Aunque lo que dijo tuvo
un matiz de broma, no deja de entrañar una profunda verdad. El
subdesarrollo tiene, sin lugar a dudas, varios elementos causales, pero
la actitud mental es uno de las más importantes.
El progreso de nuestra nación debe de pasar necesariamente por
un proceso de higiene mental colectiva. La viveza que se confunde con
inteligencia, el deseo de lograr cosas con el mínimo esfuerzo,
la tendencia a pedir y exigir en lugar de conseguir lo que queremos por
nuestros propios medios, son actitudes que se deben transformar. Si mantenemos
la idea de que otros son los que nos tienen que dar todo lo que necesitamos,
pues mejor nos conseguimos una silla cómoda y nos sentamos, pues
eso sencillamente no va a pasar.
Muchas veces somos víctimas porque nos creemos víctimas.
El creer que son otros los que tienen que cambiar y no nosotros mismos
es la forma más segura de seguir igual. Los salvadoreños,
aparte de muchas cualidades, tenemos el defecto de sentirnos víctimas
de todo y eso, lejos de ayudarnos, nos acompleja y no logra más
que hacer que nos terminemos teniendo lástima.
Los húngaros no nos ganaron 11 a 1 porque tuviéramos un
mal equipo. Lo que causó la penosa derrota fue la actitud mental
con la que se entró a la cancha. Habíamos perdido antes
de comenzar. Prueba de que fue así es que después hicimos
un partido muy decente contra Argentina, equipo inmensamente superior
a Hungría. La pérdida del miedo y el amor propio herido
transformó por completo la actitud, sacó el potencial, y
las cosas cambiaron. Lo que pasa en los deportes es un reflejo de lo que
pasa en otras esferas de la vida colectiva. Si nos percibimos con orgullo,
y tenemos razones para ello, y tenemos una actitud triunfadora vamos a
triunfar, si seguimos lamentándonos los húngaros van a regresar.
La actitud positiva no es por si misma la clave del éxito, es más
bien un instrumento para lograrlo. El éxito se logra con el trabajo
y la creatividad. Lo que hace una adecuada actitud es quitarnos tonterías
de la mente y mejorar la disposición al cambio.
Si a alguien le molestan este tipo de comentarios lo siento, pero siendo
como dijo el ex presidente de Costa Rica que el subdesarrollo es una enfermedad
mental, indiscutiblemente se va a necesitar psicoterapia, y la psicoterapia
a veces duele.
*Médico psiquiatra y columnista de El
Diario de Hoy.
jsifontes@elsalvador.com

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