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Un llamado
Liderazgo gremial

Sí, las gremiales deben iniciar ahora mismo una permanente campaña de promoción del patriotismo entre los empresarios

Publicada 2 de diciembre de 2006, El Diario de Hoy

María A. de López Andreu*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El VII Encuentro Nacional de la Empresa Privada estuvo, como siempre, muy interesante. Fueron valiosas la información y experiencias transmitidas por el presidente y la vicepresidenta de ANEP y la presidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá; siguieron el análisis de la “Iniciativa El Salvador 2024”, los discursos de los presidentes de los tres poderes del Estado y, finalmente, la académica exposición de Álvaro Vargas Llosa. Habrá mucho que comentar, para largo rato.

Hubo un cambio notable. En anteriores ENADE, los asistentes habíamos recibido un largo formulario que debíamos responder mientras esperábamos el inicio del evento. Casi al final del mismo, la firma encuestadora presentaba los resultados obtenidos.

Esta vez los formularios se distribuyeron con anticipación, a un número representativo de socios de las diferentes gremiales agrupadas en ANEP. Los datos recopilados, pues, fueron mucho más abundantes y el análisis de los mismos más profundo. Esta fue una de las partes más interesantes --e importantes-- del evento.

Ojalá que los resultados de dicha encuesta --que reflejan el sentir del sector privado-- sean apreciados en todo su valor y tomados muy en cuenta para las decisiones nacionales.

Cabe mencionar que, calificando el desempeño de nuestras diferentes instituciones, las mejor evaluadas fueron tres: la Fuerza Armada, las iglesias y, en primerísimo lugar y por encima de las demás: ¡las gremiales del sector privado!

Debo confesar mi sorpresa, por lo general --y me incluyo en primera línea-- exigimos a nuestras gremiales más acción, mayor liderazgo, más presencia… Por consiguiente, me alegré al saber que se les percibe como las instituciones más dignas de confianza en nuestro país. Y eso, en verdad ¡vale!

Pero ¡ojo!, también significa que deberán mantenerse a la altura del pedestal en que han sido colocadas. El sector privado confía en que sus gremiales sabrán guiarle, en que defenderán, a toda costa, los principios de libertad y justicia, en que señalarán errores y propondrán soluciones.

Pero, también espera que sean implacables con aquellos cuya conducta no es la adecuada... sea cual sea el sector al que pertenezcan.

Sí, esperamos que nuestras gremiales nos defiendan; eso significa que deben señalar a quienes se autodenominan “empresarios”, pero son, ni más ni menos, que delincuentes: corruptos o corruptores, contrabandistas, ladrones (que cobran el IVA, o el ISSS, o la AFP, etc., pero no la enteran a donde corresponde), piratas, evasores y toda clase de indeseables, que denigran a los buenos empresarios y son un gravísimo peligro, si llegan a infiltrarse en las gremiales.

Es hora de que las asociaciones del sector privado se adhieran a una estricta autorregulación, que evite la existencia de “manzanas podridas” en su seno, y lancen un claro y firme mensaje de que la ética sí es importante en el mundo de los negocios… y que esperan que todos seamos respetuosos y vigilantes en ese aspecto.

Y el asunto se vuelve crucial ahora que nos han adjudicado la Cuenta del Milenio.
Sí, las gremiales deben iniciar ahora mismo una permanente campaña de promoción del patriotismo entre los empresarios. Patriotismo, porque es el nombre de nuestro país el que está en juego. Es la oportunidad para demostrar al mundo que sí podemos trabajar bien, con honestidad, sin marufiadas, con eficiencia y eficacia, haciendo las cosas bien hechas desde la primera vez, con responsabilidad y calidad.

Es la oportunidad de hacer no sólo lo que debemos, sino ¡mucho más! La oportunidad de sorprender a los países del primer mundo realizando una obra monumental, en menor tiempo del estipulado, con menor costo del previsto, utilizando esos ahorros para producir valor agregado en saneamiento, ornato, belleza, educación. Que cada salvadoreño contratado para esas obras no sea sólo capacitado, sino transformado en un mejor ciudadano, orgulloso de su país y de su trabajo.

La Cuenta del Milenio nos ganará el respeto o el desprecio del resto del mundo. Y el liderazgo de nuestras gremiales será crucial para determinar nuestro desempeño en este asunto.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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