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María A. de López Andreu*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
El
VII Encuentro Nacional de la Empresa Privada estuvo, como siempre, muy
interesante. Fueron valiosas la información y experiencias transmitidas
por el presidente y la vicepresidenta de ANEP y la presidenta de la Cámara
de Comercio de Bogotá; siguieron el análisis de la “Iniciativa
El Salvador 2024”, los discursos de los presidentes de los tres
poderes del Estado y, finalmente, la académica exposición
de Álvaro Vargas Llosa. Habrá mucho que comentar, para largo
rato.
Hubo un cambio notable. En anteriores ENADE, los asistentes habíamos
recibido un largo formulario que debíamos responder mientras esperábamos
el inicio del evento. Casi al final del mismo, la firma encuestadora presentaba
los resultados obtenidos.
Esta vez los formularios se distribuyeron con anticipación, a un
número representativo de socios de las diferentes gremiales agrupadas
en ANEP. Los datos recopilados, pues, fueron mucho más abundantes
y el análisis de los mismos más profundo. Esta fue una de
las partes más interesantes --e importantes-- del evento.
Ojalá que los resultados de dicha encuesta --que reflejan el sentir
del sector privado-- sean apreciados en todo su valor y tomados muy en
cuenta para las decisiones nacionales.
Cabe mencionar que, calificando el desempeño de nuestras diferentes
instituciones, las mejor evaluadas fueron tres: la Fuerza Armada, las
iglesias y, en primerísimo lugar y por encima de las demás:
¡las gremiales del sector privado!
Debo confesar mi sorpresa, por lo general --y me incluyo en primera línea--
exigimos a nuestras gremiales más acción, mayor liderazgo,
más presencia… Por consiguiente, me alegré al saber
que se les percibe como las instituciones más dignas de confianza
en nuestro país. Y eso, en verdad ¡vale!
Pero ¡ojo!, también significa que deberán mantenerse
a la altura del pedestal en que han sido colocadas. El sector privado
confía en que sus gremiales sabrán guiarle, en que defenderán,
a toda costa, los principios de libertad y justicia, en que señalarán
errores y propondrán soluciones.
Pero, también espera que sean implacables con aquellos cuya conducta
no es la adecuada... sea cual sea el sector al que pertenezcan.
Sí, esperamos que nuestras gremiales nos defiendan; eso significa
que deben señalar a quienes se autodenominan “empresarios”,
pero son, ni más ni menos, que delincuentes: corruptos o corruptores,
contrabandistas, ladrones (que cobran el IVA, o el ISSS, o la AFP, etc.,
pero no la enteran a donde corresponde), piratas, evasores y toda clase
de indeseables, que denigran a los buenos empresarios y son un gravísimo
peligro, si llegan a infiltrarse en las gremiales.
Es hora de que las asociaciones del sector privado se adhieran a una estricta
autorregulación, que evite la existencia de “manzanas podridas”
en su seno, y lancen un claro y firme mensaje de que la ética sí
es importante en el mundo de los negocios… y que esperan que todos
seamos respetuosos y vigilantes en ese aspecto.
Y el asunto se vuelve crucial ahora que nos han adjudicado la Cuenta del
Milenio.
Sí, las gremiales deben iniciar ahora mismo una permanente campaña
de promoción del patriotismo entre los empresarios. Patriotismo,
porque es el nombre de nuestro país el que está en juego.
Es la oportunidad para demostrar al mundo que sí podemos trabajar
bien, con honestidad, sin marufiadas, con eficiencia y eficacia, haciendo
las cosas bien hechas desde la primera vez, con responsabilidad y calidad.
Es la oportunidad de hacer no sólo lo que debemos, sino ¡mucho
más! La oportunidad de sorprender a los países del primer
mundo realizando una obra monumental, en menor tiempo del estipulado,
con menor costo del previsto, utilizando esos ahorros para producir valor
agregado en saneamiento, ornato, belleza, educación. Que cada salvadoreño
contratado para esas obras no sea sólo capacitado, sino transformado
en un mejor ciudadano, orgulloso de su país y de su trabajo.
La Cuenta del Milenio nos ganará el respeto o el desprecio del
resto del mundo. Y el liderazgo de nuestras gremiales será crucial
para determinar nuestro desempeño en este asunto.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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