Ciudad de méxico
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| La investidura. El presidente electo Felipe Calderón
toma desde hoy las riendas del poder en México. Foto
EDH |
Corresponsal : Leyre
Ventas
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Si la toma de protesta de hoy se antoja complicada para el presidente
electo Felipe Calderón, su mandato tampoco promete ser un camino
de rosas.
Calderón se encontrará a partir de hoy al frente a una nación
de 103 millones de habitantes en el que la mitad vive en la pobreza, donde
el combate a los cárteles de droga dejan un lastre de homicidios-una
media de tres asesinados al día se refleja en los diarios-, y en
el que dos tercios de los votantes que no optaron por él se muestran
escépticos ante sus intenciones.
Ante un panorama tan polarizado como el que dejó la jornada electoral
del dos de julio, en el que el candidato del PAN ganó la presidencia
al izquierdista Andrés Manuel López Obrador por un margen
del 0.56% de los votos, Calderón ha optado por la reconciliación.
Para ello, envió a los otros partidos políticos una lista
de puntos en común en las diferentes propuestas legislativas, como
un llamado al trabajo en equipo. La respuesta de los diputados del Partido
de la Revolución Democrática (PRD), del que era candidato
López Obrador, ha sido rotundo: no.
Obrador se mantiene firme en su intención de establecer un gobierno
alternativo, desde que se autoproclamara presidente el 20 de noviembre.
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| Disturbios. Los vándalos en el estado
de Oaxaca. . Foto EDH |
Más allá del tinte anárquico que parecen adquirir
los procesos aledaños a su toma de protesta, Calderón heredará
un panorama sociopolítico enrarecido.
Primero, un conflicto sociopolítico en su más álgido
punto: la rebelión de grupos sociales que demandan la destitución
del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz.
Además, tendrá que enfrentar el brutal ambiente de violencia
producto del crimen organizado que en el sexenio de Fox sumó la
escandalosa cifra-no oficial- de seis mil asesinados, decenas de ellos
quemados o decapitados. Y para ello depurar a instituciones judiciales
corrompidas por narcos.
Y cumplir con su promesa de ser “el presidente del trabajo”,
cuando al año un millón de jóvenes acceden a un mercado
laboral en el que no consiguen ubicarse. De una fuerza laboral de 44 millones
de trabajadores, sólo 26 millones tiene un empleo regular, y más
de 16 millones están subempleados.
Por otro lado, a pesar de que la economía mexicana se encuentre
estable por encima de la devaluación, la inflación o la
fuga de capitales, Calderón prometió mayores éxitos
en dicha materia que su antecesor: lo que implica superar el índice
de crecimiento del 2% anual y los problemas que aqueja el monstruo del
petróleo mexicano, la estatal Pemex.
En cuanto a las relaciones internacionales, le tocará hacer malabares
para mantener su postura de rechazo al doble muro que EE.UU. levanta en
la frontera, sin perjudicar el vínculo con una de las mayores economías
del mundo y el país que recibe al año 500 mil mexicanos
indocumentados.
Por lo tanto, hoy, día de investidura, el camino no ha hecho más
que empezar.
Advierten a los extranjeros
Los izquierdistas tratan de boicotear la toma de posesión del conservador
Felipe Calderón
No acudir
Decenas de manifestantes de izquierda bloquearon ayer el acceso a la Cancillería
mexicana y pidieron a las personalidades extranjeras “abstenerse
de asistir” hoy a la toma de posesión del presidente electo.
Los manifestantes dijeron que pertenecen al PRD.
Invitados
A la ceremonia han sido invitadas delegaciones de casi un centenar de
países, incluidos varios mandatarios latinoamericanos, el Príncipe
de Asturias y el ex presidente de EE.UU. George Bush, quien representará
a su hijo y actual inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush.
El San Lázaro ahora es un búnker impenetrable
En vísperas de la toma de protesta de Felipe Calderón como
presidente electo de México, San Lázaro es más búnker
que palacio legislativo. Un refugio en cuyo interior se gestaba el reality
show más exitoso de la política mexicana, con la disputa
de la máxima tribuna de la nación como tema central; los
espectadores directos: los 900 periodistas acreditados para el evento.
En el exterior, por si no fuera suficiente protección la barrera
de dos metros y medio con la que una semana antes la Policía Federal
Preventiva (PFP) había rodeado el recinto, el Estado Mayor Presidencial
dedicó el día de ayer a reforzarla.
Con ese fin fueron colocados 420 macetones en las escalinatas y la explanada
de la fachada principal del Congreso, así como en el vestíbulo.
Se situaron a modo de vallas, en dos hileras, ya que en medio sería
todavía colocada una barda metálica.
Y a los tres mil 500 policías que se encargarán hoy de la
vigilancia en las inmediaciones del palacio legislativo, se les sumaron
en la madrugada de ayer unos 400 militares de la Marina Armada de México.
Patrullas de la PFP, con agentes que recuerdan a Robocop, rondaban la
Avenida Congreso de la Unión, cerrada al tráfico y a todo
aquél transeúnte que no fuera reportero acreditado, o personal
de la cámara de diputados.
Elementos del Estado Mayor Presidencial rondaban los pasillos y explanadas
de San Lázaro, vistiendo trajes en color gris oscuro, chamarras
de piel o abrigos; otros, los que sólo vestían saco, se
confundían con civiles, excepto por el corte de cabello.
Y es que ayer toda precaución parecía poca frente al temor
de una reacción violenta de los simpatizantes de Andrés
Manuel López Obrador, convocados por éste hoy a las siete
de la mañana en el Zócalo para decidir qué acciones
emprender ante la toma de posesión de un presidente al que considera
“espurio”.
La sesión del Congreso general del primer año de legislatura
de la nueva cámara comienza a a partir de las 9:30 de la mañana.
El arribo del ya ex mandatario Vicente Fox, y a pesar de las recomendaciones
de que no comparezca, está previsto para las diez de la mañana,
al igual que el de Felipe Calderón.
A última hora de ayer aún no se descartaba que la toma de
protesta se realice en otro edifico de San Lázaro, como el Salón
Verde, el Salón Protocolo o el Auditorio del Edificio E, en lugar
de en el Salón de Plenos, lógicamente idóneo para
el evento por situarse en él la tribuna mayor de la nación.

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