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Palabras
¿Venimos de las estrellas?
El origen del hombre aún
es un misterio para la ciencia. Se le vincula al simio en la escala evolutiva
(tenemos el 99% del ADN de los chimpancés). E
Publicada 30 de noviembre de 2006, El Diario de
Hoy
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| Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
n tanto, la cosmogonía hebraica describe un simbólico acto
de Dios en la creación de los dos primeros seres humanos, a partir
del barro.
Para los biofísicos modernos el hombre está hecho del mismo
material de las estrellas: energía, polvo cósmico. Y es
desde el polvo que el sapiens se yergue y hacia donde vuelve después
de su ciclo de vida. Hecho de tierra, a la tierra torna; hecho de polvo
de estrellas, a ellas vuelve. En sus sueños, en sus naves espaciales,
en su esencia telúrica y planetaria.
Los místicos hindúes ven en el río sagrado (El Ganges)
la vía de las almas de quienes mueren para ir al encuentro del
“motcha”, que significa la eterna bienaventuranza. ¡Vete!,
gritan al cadáver envuento en sedas y rosas, cuando lo dejan ir
en las aguas del Ganges.
El hombre viene presumiblemente desde las estrellas, según los
biofísicos de nuestra era. Algunos cometas --según ellos--
pudieron traer el germen de la vida a los antiguos mares vírgenes
del planeta.
Dentro de la ciencia ficción, los viajeros del universo llegarían
a nuestro planeta para sembrar a la especie humana. Según la cábala
hebraica Dios habría hecho al hombre en el mismo tiempo que hizo
las estrellas.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
Oponerse es la consigna
A cada programa que se presenta, cada ampliación de mercados,
cada inversión, se oponen los miembros del FMLN, como el plan de
reactivar la minería en Morazán y Chalatenango.
Para los comunistas, es preferible que la gente no tenga empleo a que
sea “explotada”; desde antes de atacar a balazos al pueblo
salvadoreño en los Ochenta, se venían oponiendo al establecimiento
de fábricas y maquilas; fue debido a sus esfuerzos que la Texas
Instruments, empresa líder en electrónica, cerró
sus puertas; sus desórdenes y violencias convirtieron la próspera
zona de San Bartolo en un cementerio de galpones vacíos.

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