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Nota del día
En Florida: la víctima puede defenderse sin culpa

Aquí se ve con harta frecuencia cómo las acusaciones contra gente honesta siguen su curso aunque no haya razón alguna, mientras se libera de inmediato a la peor basura humana

Publicada 30 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

La legislatura en Florida contempla la aprobación de una ley que permite a una persona matar en defensa propia, la que vendrá a ampliar una resolución ya decretada: todo ciudadano puede matar a un atacante que se mete a su casa, a su sitio de trabajo o al automóvil. Esas disposiciones, similares a otras vigentes en distintos estados de Norteamérica, han ayudado a reducir los índices de criminalidad en el país.

En la actualidad una persona debe demostrar que antes de disparar contra un agresor quiso huir para evitar el enfrentamiento. Pero se han dado muchos casos de personas a quienes matan por la espalda, cuando están más indefensas. Lo que la ley busca es darle la oportunidad al atacado de repeler una agresión, partiendo de un incontrovertible hecho: que la gente honesta no anda atacando a nadie, pero sí es blanco de asaltos, violaciones, robos y vejámenes de toda naturaleza. Y si alguien está en su casa y un grupo de extraños la invade, tiene que pensar que se trata de criminales con las peores intenciones, como ha sucedido en nuestro país con harta frecuencia y en todos los vecindarios.

Las leyes de Texas son similares, lo que tiende a explicar que se sufra de menor delincuencia que en Los Ángeles: los asaltantes de gasolineras, ventas de licor, almacenes, hogares, sembrados, talleres, etc., pueden repelerse a balazos o con cualquier medio que permita a alguien salvar su vida. La lógica es que si hay un intruso armado o en actitud agresiva en propiedad ajena, el derecho a la defensa de su potencial víctima se sobrepone al derecho del criminal a su “integridad física”. Adicionalmente, los jueces dan mayor peso a las razones que tuvo quien se defendía para hacerlo, a la vida o seguridad del agresor.

Es impensable en el territorio de Estados Unidos que el chofer de un vehículo sea asaltado por varios individuos, sin tener el derecho de defenderse con las armas que estén a su alcance.

Rigor contra inocentes, piedad al criminal

Allá y aquí muchos jueces aplican similares criterios en casos criminales, con una diferencia: En Estados Unidos el énfasis se pone en defender a la persona honesta, al hombre de trabajo, al extorsionado, a las familias que viven en áreas peligrosas; aquí, por el contrario, los camaradas jueces se esfuerzan por proteger al facineroso, al marero, al violador, al que secuestra y al que roba, incluidos los muy famosos “menores infractores”.

La gente vive en barriadas donde llegar después de ciertas horas, o simplemente llegar indistintamente del momento del día, es exponerse a lo peor. Y encima de ello, las familias tienen que entregar hijos e hijas para incorporarlos a las cofradías del crimen, de la locura y de la violencia.

Endurecer las leyes contra delincuentes y violentos es una faceta en la lucha contra el crimen; la otra es ampliar los criterios para que el atacado, o la comunidad bajo asedio, pueda defenderse en determinadas circunstancias, sin que eso les lleve a que malos jueces los hundan en la cárcel.

Pues aquí se ve con harta frecuencia cómo las acusaciones contra gente honesta siguen su curso aunque no haya razón alguna, mientras se libera de inmediato a la peor basura humana. La impunidad es la progenitora del crimen y de la violencia.


 

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