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| Comitiva. Tanto los fiscales como los agentes de la Interpol agilizaron los trámites de extradición.
Foto EDH |
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Edmee Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Para el Fiscal General, Félix Garrid Safie, el haber efectuado la extradición de Carlos Perla en 13 de los 30 días, que tuvieron como plazo por parte del gobierno francés, es un verdadero éxito para el gobierno salvadoreño.
“Lo hicimos antes de los 30 días. Lo digo modestamente, los fiscales han hecho un buen trabajo. Junto con la Policía hemos sido sumamente diligentes en el sentido de acelerar todo el trabajo de salida material de Francia”, aseveró el Fiscal.
El Consejo de Estado de Francia ordenó la extradición del ex presidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda), el 13 de noviembre pasado. Sin embargo, la Embajada de El Salvador en París fue notificada formalmente tres días después.
Tras conocer el fallo, la Fiscalía envió al Secretario General de la entidad, Aquiles Parada, y al Jefe de la Unidad Anticorrupción, Andrés Amaya, para que junto a tres miembros de la Interpol, agilizarán el proceso de extradición, procurando que no se venciera el plazo, ya que de lo contrario Perla quedaba libre.
Por su parte, Safie realizó el pasado lunes un viaje improvisto a México, al Distrito Federal, para hacer las coordinaciones con su similar en dicho país, la Procuraduría General de la República (PGR).
“La Agencia Federal de Investigaciones (AFI) lo va a cuidar (anoche) en un lugar especial durante la pernoctación en México”, subrayó.
Además aseguró que el motivo por el cual se hizo tal escala fue porque no había una conexión en un país centroamericano para este día.
En España
Safie también anunció que fue Andrés Amaya quien viajó a Madrid, España, para obtener información sobre la supuesta detención de Joaquín Alviz, las cuentas de Perla y la solicitud de asistencia social que se pidió en 2004.
Dicho documento será abonado al proceso que tiene congelado el Juzgado 7o. de Instrucción por el delito de negociaciones ilícitas, en contra del ex presidente de la Anda.
“Vamos a empezar a trabajar en el rastreo de las cuentas del ingeniero Perla ya que se ha viajado hasta allá. Corroboraremos si a Alviz fue denunciado por empresarios de Isolux o cuál es la situación que enfrenta”.
Las últimas horas de Perla en París
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Cuando lo sacaron de la clínica anexa a la prisión de Fresnes, en París, Carlos Perla no sabía que eran sus últimos momentos en la Ciudad Luz. Eran cerca de las 10:00 a.m. (3:00 a.m. en El Salvador). La posibilidad de que fuera extraditado en ese momento asomó quizás su mente, pero parecía sereno, como si pensara que lo llevaban a otra dependencia de lapenitenciaría.
Horas antes, los acontecimientos habían sucedido rápido. En silencio, autoridades de ambos países habían determinado que Perla podía viajar, que las depresiones que había sufrido en la cárcel no se lo impedían.
El lunes por la tarde, los fiscales y policías salvadoreños sabía que tenía luz verde para traerlo, pero mantuvo el sigilo y ponía cara de incertidumbre y hastío para despistar. Sólo el jefe de la filial de Interpol en El Salvador, Jacobo Flores, tuvo un asomo de alegría inexplicable, que casi lo delata y que quiso disfrazar diciendo que “era porque se cambiarían del hotel en el que estaban a otro más barato”. Argumentaban que sólo sabrían lo que habrían de hacer después de una “reunión” que sostendrían ayer en el Ministerio de Justicia galo.
Mientras se mantenía esa escena, en El Salvador el director de la Policía, Rodrigo Ávila, confirmaba que los trámites estaban concluidos y que Perla llegaría entre miércoles y jueves.
Ayer, Narciso Rovira, abogado de Perla, dijo que la esposa de su defendido lamentó no haberse despedido de él y que, no haya podido cambiarse de ropa, la misma que usaba en prisión.
Periodistas salvadoreños les pedían a los fiscales que confirmaran el regreso, sobre todo para armar itinerario de retorno. Aquellos insistían en que no sabían qué pasaría.
En torno de las 10:00 a.m. los delegados salieron supuestamente para el Ministerio de Justicia, pero realmente iban al aeropuerto Charles de Gaulle, perseguidos por los informadores.
Los delegados entraron en pánico. Temían dos cosas: que Perla iniciara un escándalo al llegar al aeropuerto y viera a los periodistas, o que hiciera un berrinche en el avión que obligara al capitán a desistir de llevarlo. Ninguna de las dos ocurrió, pero el hermetismo incrementó.
No podían darse el lujo de que algo fallara y frustrara los esfuerzos. La entrega del preso fue en un recinto reservado del aeropuerto, a las 11:00 a.m. (4:00 a.m. en El Salvador). Los periodistas apenas tuvieron tiempo para comprar un boleto para volver en el mismo avión con destino a la ciudad de México.

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