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| Clásico. Una escena de El Bolero,
obra para orquesta de M. Ravel. |
Redacción Vida
El
Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Del Novaya Ópera, en Moscú, al Teatro Presidente, en San
Salvador.
El 8 de febrero del próximo año, la capital recibirá
a uno de los espectáculos más importantes de las artes en
el mundo: tres piezas interpretadas por el Ballet Imperial de Rusia.
La compañía, fundada en 1994 por iniciativa de la bailarina
Maya Plisetskaya y bajo la dirección artística de Gediminas
Tarandá, tiene un amplio repertorio que incluye piezas clásicas
del ballet, como El lago de los cisnes, Giselle, Carmen, Cenicienta y
Don Quijote.
Como parte de una gira centroamericana, interpretarán Romeo y Julieta,
Scherezade, Divertissement y el Bolero, de Maurice Ravel, piezas que han
sido aclamadas por la crítica internacional.
Tres actos
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| Tradición. Amor, celos y lujuria se
conjugan en Zcherezade. |
El Ballet Imperial de Rusia está integrado por 45 bailarines de
alto nivel que provienen de las mejores compañías de Moscú
y San Petersburgo, entre otras. La gira inicia el 31 de enero en Panamá;
del 3 al 4 en Costa Rica; el 6 en Nicaragua y el 8 en El Salvador. El
gran cierre será el 15 de febrero en el Festival Paiz de Arte y
Cultura, que se celebrará en Antigua Guatemala.
La noche dedicada a El Salvador consta de tres actos. El primero es Scherezade,
basado en el clásico de la literatura árabe Las mil y una
noches, que cuenta una historia de amor y traición en el harén
del sultán Shakhiar.
De acuerdo con información recopilada por periódicos extranjeros,
esta versión es una copia exacta del estreno de la obra, realizado
el 4 de junio de 1910 en la Ópera de París.
Narra cómo el sultán, que está enamorado de Zobeida,
su concubina favorita, pero su hermano menor, Shah Zeman, quiere convencerlo
que ella es infiel.
Para demostrarlo, fingen que van de cacería y tan pronto como salen,
las odaliscas sobornan al eunuco para que deje entrar a todos los esclavos.
Uno de ellos se convierte en el centro de una lasciva orgía.
El sultán, de manera imprevista, aparece y da la orden de ejecutar
a todos los presentes, con la excepción de su amada Zobeida. No
obstante, ella toma el arma de uno de los guardias y se suicida frente
al sultán.
El segundo es Divertissement, un acto que combina una de las mejores coreografías
del ballet clásico combinada con una de las más importantes
creadas por el Ballet Imperial para hacer reír y llorar con el
bello lenguaje de la danza.
El acto tercero y gran final es el Bolero, cuya coreografía fue
creada por Nikolay Androsov especialmente para los solistas Plisetskaya
y Tarandá. El debut fue realizado en Japón, en 1996.
La obra para orquesta fue compuesta en 1928 por el francés Maurice
Ravel. Está inspirada en una danza española y dedicada a
la balletista rusa, icono de la ‘Belle’ Epoque, Ida Rubinstein.
La composición, una de las más interpretadas en el mundo,
se caracteriza por su ritmo obsesivo.

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