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Palabras
El contador de historias

Los seres humanos somos actores a quienes el destino robó sus libretos.

Publicada 29 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Cuando llegaron a escena, cada cual tuvo que inventar su propia historia, su propio silencio, su propio drama. Es decir, cada quien tuvo que inventarse a sí mismo. De ahí que los filósofos de todas las épocas, afirmaran que es el hombre quien construye su destino, su papel protagónico… Su propia historia al fin, ante la historia del mundo.
Desde temprana edad me gustó inventar historias. Unas las contaba, otras quedaban dentro de mí, como sueños fugaces. Después con el tiempo, me hice narrador de historias, de cuentos y novelas. Ya en el desnudo mundo real --el de fuera-- inventé la historia de la vida. Ésta ha sido una historia de sueños y despertares, de olvidos y promesas, de encantos y desencantos, de vuelos y caídas, de risas y de lágrimas, de estrellas y quimeras. En fin, era ya una historia inventada por el mundo o por el divino narrador. No obstante, seguí inventando fábulas. No sé si fueron recuerdos, sueños, sucesos que viví o que vivieron otros. O simples parábolas y humanas metáforas… Pero al fin historias. Después del nudo, cumbre, desenlace y epílogo, siempre quedaba el imaginado mundo del contador de historias. Aquel que terminó inventando soles, amaneceres y crepúsculos; gigantes y tormentas que arrasaron la tierra, a fin de crear cada nuevo día la realidad.
(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a día
Navidad a oscuras

Navidad sin iluminación es el gran regalo de la alcaldesa a los vecino, sus súbditos. En Cuba celebran las navidades en agosto o septiembre, pues hasta allí se ha ido desplazando la carestía de todo; el lechoncito de Nochebuena, plato navideño de los cubanos, ha prácticamente desaparecido y lo poco que de él queda se sirve en las mesas a medio año.
Inclusive las grandes celebraciones de los ochenta años de Castro, que los cumplió en julio, se pasaron primero a noviembre y ahora posiblemente hasta abril, cuando lo entierren. ¡Sí que será fiesta en Cuba!

 

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