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Talleres retocan vehículos para pasar la prueba

Artimañas. Se trata de hacer pequeños cambios en algunas piezas del motor del carro. El fraude en la extensión de certificados de emisión de gases será investigado por VMT.


Publicada 28 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

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Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Lograr que un vehículo pase la prueba de emisión de gases aunque emita cantidades de humo que sobrepasan los niveles permitidos por la Ley General de Tránsito es cuestión de pequeños trucos de mecánica.

El más común es colocar un minúsculo alambre capaz de traspasar el orificio de los tornillos, llamados chicleros, los cuales permiten el paso de la gasolina y el oxígeno al carburador. Al combinarse ambos elementos producen el efecto de la combustión. El resultado es la expulsión de humo hacia el exterior.

Este sencillo procedimiento evita, al menos temporalmente, que el carro arroje más gases y, por ende, salir bien librado momentáneamente de la revisión en el centro de control. Los automotores cuya fabricación antecede a los 90 son los principales candidatos para someterse a este tipo de trabajo mecánico.

Para el caso de los vehículos recientes, ya sea nuevos o usados, traen incorporado el catalizador. Este aparato tiene un filtro que procesa el humo tóxico localizado en la parte inferior del motor. Por ley, todos los vehículos, aún los antiguos, deberían contar con uno.

Concluido el examen y con el certificado favorable de que cumple con los estándares mínimos de ley, el alambre es retirado y el vehículo vuelve a emanar gases contaminantes al medio ambiente.

Otro de los métodos es regular el distribuidor de la marcha del carro reduciéndola a ocho grados. Así se minimiza su fuerza y cuando los técnicos del centro lo aceleran dos veces como parte del proceso de revisión, tampoco emite más humo de lo que en realidad expulsa cuando va en marcha en una carretera.

Estos trabajos fugaces son realizados por los mecánicos de los talleres ubicados en los alrededores de las empresas que hacen la revisión de gases. Muchos conductores acuden a ellos, ya que les facilita cumplir con este requisito de ley, en caso de que su automotor no esté apto para pasar la prueba. Además, les resulta más barato (entre $20 a $50) que repararlos por completo, lo cual les supondría un gasto de por lo menos $500.

Julián Soriano, gerente de Swisscontact e Hipólito Murillo, de Mustang de El Salvador, reconocen que los talleres son sus aliados en este negocio, pero están convencidos que el Viceministerio de Transporte (VMT), debe regularlos para evitar que recurran a este tipo de artimañas. Dijeron que sus empresas están impedidas por ley a manipular el motor, lo cual les dificulta detectar anomalías en el funcionamiento de los vehículos.

Talleres retocan vehículos para pasar la prueba

El viceministro de Transporte, Mauricio Chavarría, expresó ayer que la empresa Swisscontact ya había sido prevenida anteriormente de que “estaba haciendo mal las cosas”. Ante esto, el funcionario aseguró que estaría cayendo en la “negligencia”, por lo que su caso tendrá de parte del VMT un tratamiento diferente, afirmó.

A raíz de la investigación publicada ayer por El Diario de Hoy, Chavarría externó que han iniciado una investigación conjunta con Sertracen para comparar la información que los centros de control de emisión de gases autorizados por el VMT están enviando vía internet a esa oficina.

Señaló que las diligencias no se limitarán solo al empleado de la empresa que realiza las pruebas fraudulentas, sino también, al propietario de la firma, ya que es el responsable de cumplir con los acuerdos firmados con el VMT.

De comprobarse el hecho denunciado, Chavarría expresó que la empresa podría ser sancionada con 30 días de suspensión o incluso con la revocatoria definitiva del convenio.
Dijo que revisarán las bases de licitación de concesión de este servicio que se hará en enero de 2007, para incorporar medidas que superen estos vacíos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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