 |
| Exigen justicia. Venezolanos exigen que se esclarezca el crimen del periodista Jorge Aguirre. Foto EDH |
The New York Times
Por SIMÓN ROMERO
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
VENEZUELA.- Nancy Cecilia Flores aún tiembla cuando se acuerda cómo un sicario descargó ocho balazos sobre su padre, Jesús Flores Rojas, periodista bien conocido en la ciudad petrolera El Tigre.
Eran las 8:50 de la noche del 23 de agosto. Acaban de regresar de la farmacia en la preciada posesión de su padre, un Chevrolet Malibú modelo 79. Un hombre joven se acercó mientras ellos entraban a su garaje, le indicó a ella que guardara silencio, y entonces hizo su trabajo.
“Con la primera bala que penetró su cabeza, él murió de inmediato”, relató Flores, de 21 años, mujer de quedo hablar que estudia química en una universidad de la localidad.
El comunicador fue el tercer periodista asesinado en Venezuela este año, y el quinto desde principios de 2002.
Si bien no es claro que todos ellos estuvieran relacionados con el trabajo de los comunicadores, dicen grupos por los derechos humanos, los crímenes y otros ejemplos de agresión hacia periodistas apuntan a una tendencia en la cual las amenazas y actos de intimidación se han vuelto demasiado comunes, incluso en lo que aún es una floreciente libertad de expresión bajo el presidente izquierdista Hugo Chávez.
El caso de Flores Rojas no se ha solucionado, y no hay evidencia que deje entrever que el asesinato aquí y otros incidentes hayan estado orquestados por el gobierno de Chávez, cuyos aliados políticos controlan la ciudad El Tigre. Sin embargo, los asesinatos recientes han acrecentado la inquietud con respecto a la capacidad de los periodistas para desempeñar su trabajo sin afrontar represalias.
Bajo críticas
“El asesinato encaja con un patrón que cae en una zona gris, en el cual la muerte de un periodista puede dar la impresión de haber sido un crimen fortuito”, dijo Ewald Scharfenberg, el director ejecutivo del Instituto de Prensa y Sociedad, organización en Caracas que examina temas relacionados con la libertad de prensa.
Opositores del mandatario venezolano, en particular en Estados Unidos y la administración del presidente George W. Bush, critican de manera rutinaria el estado de la libertad de prensa bajo Chávez, quien enfrentará elecciones presidenciales el próximo tres de diciembre, al tiempo que la mayoría de las encuestas muestra que él va delante de sus oponentes.
Sin embargo, la atmósfera de los medios de comunicación noticiosa aquí mantiene su excepcional libertad y clamor, aun cuando estén un poco cargados de tensión.
Si bien la ola de asesinatos en este año ha dirigido la atención popular sobre el tema, los asesinatos de comunicadores en Venezuela van a la zaga en comparación a los registrados en países como Colombia y México.
En medio de esas tensiones, los asesinatos de periodistas son inquietantes para grupos de los derechos humanos y otras personas aquí, particularmente otros periodistas, aunque no es claro exactamente qué motivó muchos de los crímenes.
El índice de homicidios en Venezuela ha aumentado 67 por ciento, quedando en 9,962 en 2005, desde que Chávez llegó a la presidencia, con base en un estudio por parte de Chacao, municipio de la oposición en Caracas.
Otros crímenes
Aún existen dudas, por ejemplo, con respecto a si Jorge Aguirre, fotógrafo del periódico El Mundo, de Venezuela, fue asesinado debido a su trabajo.
Aguirre estaba fotografiando una manifestación estudiantil en Caracas en contra de la violencia, efectuada en abril, cuando recibió un disparo por parte de un hombre que pasó en una motocicleta. Se acusó a un ex agente de la policía de dicho crimen.
Otro periodista, José Joaquín Tovar, el director del semanario Ahora, fue muerto en junio, pero al parecer en circunstancias relacionadas con una venganza personal, dijo Human Rights Watch.
Después se produjo el asesinato de Flores Rojas, columnista del diario Región, opuesto a Chávez, con sede en Cumana, una ciudad costera.
Flores Rojas, de 66 años, cuyo apodo era el “Pavo Flores”, referencia a su gusto por la buena ropa, al parecer sería un blanco improbable, ya que se acercaba al final de su carrera periodística.
Los asesinatos de comunicadores aún son un tema pendiente en el gobierno chavista.

|