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| Prueba a buses. Un empleado de la firma Swisscontact, desplazado al interior del país, introduce el medidor de humos en el escape. Foto EDH |
Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
¿Quedará todavía algún peatón en San Salvador que no se haya visto obligado a detenerse alguna vez al paso de un bus para taparse la nariz y protegerse de la nube negra que el vehículo expele a su paso? Probablemente no. Pero más allá del humo, quizás lo que más le irrite es saber que ese bus o microbús tenga el certificado de emisión de gases en regla. Es decir, un documento legal que, aunque resulte paradójico, demuestre que contamina por debajo de los límites establecidos. Y todo eso expedido por una empresa con el aval del Viceministerio de Transporte.
El fraude en la extensión de certificados de emisión de gases vehiculares no se limita a las oficinas centrales de Swisscontact. De hecho, realizar este tipo de ilícitos es más fácil con las unidades móviles; un equipo informático, técnico y humano que es desplazado al lugar donde se encuentran los vehículos que requieren la prueba. Por lo general, el servicio se presta al interior del país.
El mismo empleado, protagonista de la emisión de un certificado chaveleado a un taxi, realiza las pruebas falsas en la firma mencionada. El móvil es casi idéntico.
Los clientes, en su mayoría del transporte público, conscientes de que muchos vehículos no pasan el examen por el mal estado del motor, optan por llamar al sujeto para hacer el negocio. El arreglo es antes de que la unidad móvil llegue al sitio donde se revisarán los automotores.
Así lo constató este periódico semanas atrás en una salida de la unidad al occidente. El precio por bus, como el del taxi, $10 adicionales más los $15 fijados por ley.
Dos técnicos (uno de ellos, el contacto) realizan el viaje en un microbús pequeño con el equipo hacia el lugar donde se ha solicitado el servicio. El que hace el trabajo sucio, introduce la sonda en el escape del carro y otra persona recopila y procesa la información en computadora.
Julián Soriano, gerente de la empresa, dijo que rotan a los empleados para evitar cualquier anomalía. Añadió que se lleva una bitácora de los vehículos revisados, el lugar y el nombre de los propietarios para una mayor transparencia.
La realidad que se constató es que, ese día, no menos de diez buses de una ruta del transporte público, amén de otros amarillos, pasaron la prueba como el taxi, sin seguir el debido proceso. Los propietarios pagaron un dinero extra y los buses viejos volvieron a circular, y a contaminar. Sólo que de una forma legal.
Buses, viejo problema de contaminación
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Límites legales
El artículo 227 del Reglamento General de Tránsito regula la opacidad, la cantidad de humo
Según su peso y tamaño
* Microbuses y vehículos con menos de tres toneladas métricas de capacidad tienen un nivel máximo de opacidad permitido del 70%.
* Para los diésel, el límite de emisión es 80%. Igual que los mayores de tres toneladas. . Foto EDH |
En el último diagnóstico realizado por el Ministerio del Medio Ambiente, por cierto hace más de un año, dos puntos de medición en el departamento de San Salvador como Soyapango y el área del Hospital de Maternidad aparecen en color rojo.
En concreto, las Partículas Totales Suspendidas (PTS), materiales sólidos que flotan en el aire, se hallaron en un 61 por ciento por encima del valor en la Normativa de la Calidad del Aire.
Las fuentes móviles, como así se denominan a los vehículos en general, también aportan lo suyo a la suciedad del ambiente. Dentro de ellas, una mención especial recae en el transporte público.
Si bien éste sólo representa el dos por ciento de los vehículos, está detrás del 33 por ciento de la polución en la capital.
Dentro del transporte de pasajeros, los vehículos entre 20 y 30 años, los más viejos, representa el 10 por ciento de la flota de vehículos en San Salvador. Sin embargo, de ellos sale el 23.6 por ciento de la contaminación de fuentes móviles.
Días atrás, Judith Panameño, de Medio Ambiente, indicó que “el 51 por ciento de los contaminantes proviene de los escapes de los vehículos”.
Una razón de peso para, como dice el
gerente general de Mustang El Salvador, Hipólito Murillo, y su colega de Swisscontact, Julián Soriano, “incentivar la confianza en el proceso de la emisión de gases”.

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