El Diario
de Hoy
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El arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, lamentó ayer el caso del cura José Daniel Rivas, quien el martes anterior fue condenado a 20 años de prisión, acusado de violar a un menor.
El prelado católico reiteró que “lamentamos de todo corazón el resultado de las investigaciones y de la sentencia”.
Lacalle insistió en que, en este caso, debido a que Rivas no es un presbítero arquidiocesano compete a la Orden Franciscana, a la cual pertenece, seguir el debido proceso interno, de acuerdo con las normas de la Iglesia.
“Hay que pedir a Dios que no se dé un caso parecido, no sólo por causa del sacerdote, también de cualquier civil, que se respete la niñez y que haya una moralidad”, dijo.
“Hay normas bien establecidas y muy estrictas que podrían tomarse. Esto lleva a prohibir el uso del ministerio sacerdotal”, explicó.
Recordó que, en diciembre de 2005, cuando llegó a visitar la parroquia de San Cristóbal, en Cojutepeque (atendida temporalmente por el sentenciado) no encontró al cura.
Por ello establecieron un administrador parroquial en el templo donde ocurrieron los abusos en mayo de 2005, según las indagaciones fiscales.
“Debemos orar por la santidad de los sacerdotes y religiosos”, externó.
Rivas, de 58 años, y primer cura condenado a prisión en el país por este tipo de hechos.
Además, mantiene abierto otro juicio por agresión sexual en perjuicio de otros dos menores, también acólitos de la misma parroquia, según las investigaciones del Ministerio Público.
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