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Nota del día
La última gran pensada: nacionalizar el DUI

Cada entidad privatizada, desde las comunicaciones hasta el sistema de pensiones, funciona mejor y sirve más al conglomerado, que antes cuando en teoría eran “de todo el pueblo”

Publicada 27 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Sería un gravísimo error “nacionalizar” la emisión del DUI, una propuesta en la que, según nos informan, están de acuerdo todos los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa. Con esto tendríamos el espectáculo de areneros y comunistas votando alegremente por el mismo desaguisado, seguros ambos partidos de que en manos de la burocracia la emisión del documento será más eficiente, segura y barata.

Pero, al apoyar esa estatización, el actual gobierno metería marcha atrás en lo que ha sido una política medular de ARENA: privatizar funciones y servicios en vista del fracaso de organismos estatales en administrarlos, amén de la corrupción y todos los inconvenientes que se conocen.

ARENA parece estar olvidando lo que sucedió durante la Década Perdida, cuando a lo que ya estaba en manos de la burocracia se agregaron la banca, los seguros, las exportaciones de nuestros productos básicos y una parte, aunque por otros medios, de la producción y el comercio. En un par de años las directivas nombradas por el régimen no sólo llevaron a la quiebra el sistema financiero, sino que casi desde un inicio exigían comisiones para autorizar préstamos. La “Junta Monetaria”, bajo la égida del propio presidente, era la que autorizaba la mayor parte de créditos que se concedían, los que a la postre resultaron incobrables. La reprivatización, imprescindible desde todo punto de vista, volvió a sanear el sistema, devolviéndolo a los niveles de eficiencia anteriores.

Pero ni siquiera hay que ver el ejemplo de las estatizaciones que se llevaron a cabo para darnos cuenta de lo que estos disparates significan. Cada entidad privatizada, desde las comunicaciones hasta el sistema de pensiones, funciona mejor y sirve más al conglomerado, que antes cuando en teoría eran “de todo el pueblo”. Sólo compárese lo que sucede en Costa Rica con el sistema telefónico estatizado y los beneficios que tenemos en El Salvador con entidades privadas manejando las comunicaciones en competencia. Mientras allá los usuarios tienen que esperar hasta un año para obtener un teléfono celular, aquí se consigue casi de inmediato.

Debe el presidente reorientar la marcha
El presidente Saca tiene que pensar bien lo que se propone con esto del DUI, no sólo por lo que concierne al asunto en sí, sino por los precedentes nefastos que esto sentaría y las aún más perniciosas señales que se enviarían al conglomerado, especialmente al sector productivo. En vez de ir de avanzada, el gobierno iniciaría la reculada. Es escalofriante pensar en lo que corruptos funcionarios podrían hacer manipulando DUI, como sucede en Venezuela.

Pero además, ¿dónde va el país a obtener la tecnología, los equipos, el adiestramiento, la experiencia y los técnicos para poner en marcha la emisión del DUI sin demoras y con la misma calidad del sistema actual? ¿Quién va a garantizarnos de que el costo de esos nuevos DUI no sea más elevado que lo que ahora se paga?

A mitad de camino de la actual administración, el presidente Saca tiene la oportunidad de reorientar la labor del Ejecutivo, renovar un gabinete que ya casi agotó sus posibilidades y reafirmar lo que ha sido la fortaleza de ARENA: su defensa del sistema de mercado, la reducción del tamaño del gobierno, su esfuerzo en favor de la seguridad jurídica y el Orden de Derecho. Hagamos de lado las tentaciones populistas.


 

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