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Alacrán escurridizo

FAS pagó caro un descuido defensivo y dejó escapar el triunfo contra Chalate, que tuvo méritos para salir vivo del Quiteño


Publicada 27 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

FAS
2
Chalatenango
2
En la altura. Cristian Esnal tuvo corto a Néstor Ayala. Aunque el paraguayo no rompió ayer las redes, se consagró como el máximo anotador del torneo. Foto: EDH
Víctor Zelada Uceda
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

No sólo los cangrejos pueden escaparse, si se deja destapada la olla. También los alacranes tienen sus trucos. Chalatenango no se intimidó en el estadio Óscar Quiteño contra FAS y con un gol en el minuto 87’, Franklin Webster evitó la derrota norteña.

Fue lo justo para un partido abierto y que dejó un empate a dos goles. FAS ya estaba clasificado y se dio el antojo de guardar algunas piezas, pero los morados estaban afligidos por sumar en una cancha, donde no suelen salir alegres; además de no quedar a la par de Isidro Metapán.

El encuentro sólo tuvo un pelo en la sopa: la expulsión de Cristian Álvarez, al minuto 45 del primer tiempo, por reclamarle al árbitro Jaime Carpio.

Por lo demás, tuvo al público expectante. El marcador se abrió a los 18’, cuando el hondureño Webster ingresó al área grande para servirle en bandeja de plata a Gerson Gastón el gol.

Desconcentraciones

No es usual que la defensa tigrilla se vea con muchos desaciertos defensivos. Hasta el más choco podía percibirlo. Alfredo Pacheco y Miguel Granadino sudaron en el primer tiempo, porque Webster les ganaba las espaldas y con su velocidad inquietaba a Luis Contreras.

Granadino no aguantó la presión y ahuecó, pero Pacheco superó sus errores y para compensarlo puso la paridad al 57’, después de dejar sin reacción a Miguel Montes, con un tiro libre de larga distancia.

Contrario a la lógica de que media vez el equipo local alcanza, el rival se achica; la historia no fue así. El empate fue una recarga extra en las energías de los pupilos de Agustín Castillo.

Tanta fue la determinación ofensiva del cuadro visitante, que segundos después de la igualdad, Gastón superó a Rafael Tobar y a Víctor Fuentes para encarar a Contreras. La suerte estuvo para el meta, que no le tuvo miedo y salió a su encuentro. Se ahogó una clara oportunidad.

Luego al 62’, otra vez el uruguayo Gastón hizo temblar al Quiteño, al estrellar la pelota en el travesaño. Y tres minutos más tarde, Josué Galdámez, exigió la estirada del guardameta santaneco.

La presión chalateca era clara y había que sacudírsela. Por FAS, Gabriel Garcete, que ingresó en el complemento, encontró a dos aliados: Néstor Ayala y Juan Carlos Moscoso. Entre los tres rubricaron algunas jugadas que asustaron al “Mudo” Montes.
Era cuestión de tiempo para que el empate se rompiera y la emoción llegara a su clímax.

Tuvo que aparecer Emerson Umaña para que más de algún aficionado le gritara al Chalate: ¡hijos...! Éste ganó en velocidad y desde larga distancia superó al portero de Chalate. Se corría el 85’.

Más de alguno pensó que el arroz estaba cocido y que el líder se despedía con una victoria en la fase de clasificación. Craso error.

Webster hizo volver el corazón a su sitio de su equipo, cuando al 87’, remató en el área con frialdad y cerró el definitivo 2-2. Chalate puso fin a la racha de dos derrotas seguidas en suelo santaneco, desde que retornaron a la Liga Mayor en el Apertura 2005.

La Turba respetó a Castillo

La tercera fue la vencida para el DT de Chalate, Agustín Alberto Castillo. El empate en el estadio Óscar Quiteño le supo a victoria, después de que en sus dos visitas anteriores, no sólo había encajado dos derrotas (3-0 y 4-0), sino que en una de ellas había sido expulsado por el central que pitó ayer (Jaime Ahid Carpio).

“Sentí el respeto de la gente. Las muestras de cariño fueron claras de parte del público y de algunos jugadores de FAS. Es evidente que siempre hay más de alguna persona que no entiende que ahora somos rivales”, explicó.

Su silencio

Consciente de que su equipo necesita un poco más de paciencia y que aún está en proceso, Castillo no tiró la piedra sobre su futuro en la institución norteña.

“Tengo que hablar con la directiva esta semana. Hay que ultimar algunos detalles para decir si continúo. Lo que más me alegra es que ya se tiene la base del equipo. Ya se juega bien y sólo falta que el jugador domine la presión en el campo”, acotó.

Con Chalate, Castillo ya realizó su tercer torneo. Si en el Apertura 2005 y Clausura 2006, lo dejó en 20 y 22 unidades, respectivamente; hoy lo deja octavo con 23, y con destellos de buen fútbol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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