Enrique Carranza
El Diario de Hoy
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| Acto de entierro, ayer. Foto:
EDH |
En las calles de Santa Tecla se paseó, ayer, un cortejo fúnebre, que lejos de entristecer volvería feliz a los ciudadanos, porque era el “entierro de la violencia” .
El funeral se inició en el parque Daniel Hernández, y el ataúd era una caja de madera de casi dos metros de longitud, el cual fue era cargado por varios jóvenes del municipio.
El féretro estaba forrado con recortes de periódicos, con noticias sobre asesinatos y otros delitos.
La peculiar iniciativa fue organizada por iglesias, centros escolares, dirigentes comunales y la Alcaldía.
Los asistentes portaban globos amarillos, como muestra de solidaridad con las víctimas y sus familiares.
“En un evento de unidad. No podemos ser complacientes ni pasivos ante los hechos que hemos conocido en el país”, dijo Óscar Ortiz, alcalde del municipio.
En realidad, nadie lloró por la “difunta”, al contrario celebraban el deceso que había ocurrido.
La alegría era tal que bandas de paz encabezaban el recorrido, el cual termino en el Complejo Deportivo de El Cafetalón, donde la sepultaron.
La ciudad tecleña ocupa el lugar número 13 entre los 30 municipios más violentos. Entre enero y septiembre registró 55 asesinatos.

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