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| De cerca. Durante los últimos meses, seguió de cerca lo que ocurrió en el país vecino. Foto EDH |
Óscar Tenorio
El Diario de Hoy
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En Nicaragua, los fantasmas del temor y la incertidumbre parece que se han esfumado, por el momento. En su lugar, hay optimismo y buenas expectativas, a pocos de días de haber elegido a Daniel Ortega, el candidato de la izquierda, como Presidente de ese país. Esta es la conclusión a la que ha llegado el politólogo Arturo Cruz, quien ha analizado la situación de esa nación durante los últimos meses.
La calma ha prevalecido. Los depositantes no corrieron a los bancos a retirar sus ahorros, como se temió. Los empresarios se han acercado a Ortega para conocer sus intenciones, mientras la comunidad internacional observa, analiza, espera.
Aunque, muchos consideran que lo que cuentan son los hechos y no las palabras.
A pocos días de la elección de Daniel Ortega como Presidente de Nicaragua, ¿cual es la evaluación que usted hace de todo este proceso?
Los gestos del presidente electo han sido impecables, no solamente al interior del país, en función del sector privado, de los inversionistas extranjeros que están ya ubicados en Nicaragua.
Pero también, a la misma vez sus primeros viajes como Presidente electo fueron con la intención de señalar su vocaciones regionales, obviamente. Está demostrando una sensibilidad muy especial en cuanto a los temores que se tenían sobre su posible presidencia. En este sentido, ha demostrado bastante tino.
La pregunta que muchos se hacen es qué pasa, muchos ven al Ortega de los ochenta con el sandinismo en el poder, pero, hoy en día, da señales totalmente diferentes. Qué lectura hace al respecto.
Sigo convencido de que Daniel Ortega en Nicaragua tiene la posibilidad de reinventar su sistema político, de crear un sistema de partidos más moderno.
Y da la impresión que hay una intención seria de reinventar al Frente Sandinista, tratando de cumplir con expectativas ciudadanas, pero manteniendo la disciplina macroeconómica.
Desde esta perspectiva, podemos tener un ensayo que podemos denominar populismo responsable, de cumplir las expectativas de corto plazo, pero sin sacrificar el futuro.
Precisamente, muchos reiteran que lo que cuentan son los hechos y no las palabras. Sin embargo, los hechos demostrados hasta ahora son muy significativos, como usted lo señala. Un ejemplo de esto es la visita de Ortega a El Salvador, que es gobernado por un partido de derecha.
Pero debo advertir que independientemente de que el gobierno del Presidente Saca sea de derecha, es una derecha con una visión social muy marcada. Inclusive, soy un pionero de lo que denominó populismo responsable.
Aunque ese término que usted acuña de “populismo responsable” parece antagónico.
Lo pongo de esta forma: el populismo clásico es responder expectativas ciudadanas en el corto plazo, sin importar que esas respuestas en el mediano y largo plazo se pagan de manera costosísima. Ahora, bien, el responsable, aquel que comprende que esas expectativas tienen que ser satisfechas parcialmente, pero a la misma vez manteniendo la disciplina macroeconómica.
Cómo se ha comportado la sociedad nicaragüense en los últimos quince días, especialmente sectores como la empresa privada.
Básicamente, acercarse al Presidente electo. Los empresarios nicaragüenses están conscientes de que aquí tienen una opción muy clara, y que es aprovechar este momento para despejar la espada de Damocles que durante dieciseis años vino pesando, de qué ocurría si llegaba Daniel Ortega a la Presidencia con un programa radical que cambiaba completamente el modelo impulsado.
Cuáles han sido los indicadores económicos en Nicaragua en los últimos días. Cómo se ha comportado el sistema financiero.
El gran temor que había de una victoria electoral de Daniel Ortega era la debacle del sistema financiero. Resulta que eso no ocurrió y en gran medida eso no ocurrió, precisamente, por la moderación de los gestos del Presidente. Los gestos de apertura (de Daniel Ortega) con los empresarios han contribuido a que la estabilidad se consolide.
Los movimientos en el sistema financiero han sido modestos.
La situación de Nicaragua es muy crítica. A su juicio, cuáles deberían de ser las principales prioridades del gobierno de Ortega.
Obviamente, el tema social nos estalla en la cara a los nicaragüenses. Pero aceptando eso, debo decir que en los inmediato hay dos grandes desafíos: el tema energético, que es abrumador, una crisis real, y su salida no es posible en el corte plazo. El otro desafío, que debe manejarse con suma delicadeza, es la deuda interna, que para una país con recursos limitados como el nuestro se vuelve como una papa caliente, por lo que la negociación va a ser inevitable.
En el caso de que Ortega se mantenga como lo ha hecho hasta ahora y que tenga un buen gobierno ¿las puertas a la izquierda se le podrían abrir en la región para gobernar?
Si él demuestra tino en su gestión pública, las izquierdas de la región podrán tener un aval en los hechos concretos en un país vecino, y eso puede contribuir a que los temores se minimicen. Pero va a depender también de las izquierdas regionales, en su identificación con esa posición.
Y si la conducta de Ortega no es la más consecuente, también va a tener su efecto más negativo para las izquierdas regionales.

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