Amalia Morales/ Colaboradora
El Diario de Hoy
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Parte del elenco de la novela colombiana que será transmitida a las 10:00 de la noche en el canal 21 |
Catalina es una niña pobre que ambiciona con ser rica a cualquier costo. Su obsesión es incrustarse silicona en el pecho, para agrandarse el busto como lo han hecho otras niñas de su barrio, que de la noche a la mañana se volvieron amantes de los narcos del pueblo.
El mundo sórdido de las niñas que se prostituyen y entran al mundo de los mafiosos, sin importar el precio, es la trama de la telenovela colombiana “Sin tetas no hay paraíso”, que se verá pronto en el país. La teleserie de 24 capítulos, transmitida en horario para adultos, cautivó a los colombianos. Después de las nueve y media de la noche, pueblos enteros de ese país se paralizaban frente a los televisores de su casa para seguirle los pasos a Catalina, desde que pierde su virginidad hasta que se agranda el pecho y se convierte en la más codiciada de lo mafia.
La historia, basada en la novela homónima de Gustavo Bolívar, refleja cómo mujeres jóvenes de pueblos y barriadas se prostituían para los “traquetos” (narcos), afanadas por salir de pobres.
A Catalina, el personaje central, de sólo 17 años, no le gusta la escuela. Como sus amigas, sólo quiere vestir bien y tener un cuerpo voluptuoso que le dé, para ser la novia del capo más acaudalado.
Pero ella tiene algo que le impide ser la más querida: sus pechos son minúsculos. Por eso, en el transcurso de la novela, luchará por conseguir dinero a costa de alquilar su cuerpo para hacerse la cirugía de “tetas” -la mamoplastia. Según ella, eso la volverá más atractiva para los narcos, y le asegurará la felicidad. Así es como entra en un juego perverso y sórdido, en el que se mezclan sentimientos de ingenuidad, amor y engaños.
Bolívar, que escribió el guión para televisión, dice que desde “Betty la fea”, no se había transmitido una telenovela en Colombia que disparara tanto los raiting de audiencia.
La mezcla de prostitución, siliconas y narcotráfico, capturó a los televidentes y a los críticos, que a diario lanzaron sus dardos contra la teleserie, la que según los productores, lejos de incentivar el fenómeno intenta plantear el debate sobre una realidad que todavía aqueja a los colombianos.
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Polémica. El amor y el dinero fácil estarán en la mira. |
En Pereira, la localidad donde se origina la historia de Catalina, las autoridades organizaron una marcha en repudio a la telenovela, y se acusó a la productora (Caracol) y al autor de la novela de denigrar a las mujeres del pueblo.
En las emisoras se planteó si es necesario un busto grande para ser feliz. El debate convocó a presentadoras de entretenimiento, artistas y otros personajes.
Tanto Bolívar como Luis Alberto Restrepo, director de la producción, coinciden en que esta teleserie refleja un problema que en Colombia fue alentado por el narcotráfico. “Es una herencia que nos dejó el narcotráfico. La gente se quiere enriquecer con el menor esfuerzo y a la mayor brevedad”, dice Bolívar.
Restrepo, que ha dirigido otras producciones de Caracol vistas en Nicaragua como “Lolita” o “La costeña y el cachaco”, considera que esa realidad no se puede ocultar, y que por el contrario, mostrándola a la sociedad se puede proponer soluciones, porque ambos coinciden en que el fenómeno con otras protagonistas todavía sobrevive.
A pesar que Catalina es un personaje lleno de contradicciones, que quiere al novio pobre, pero que igual se deslumbra con los lujos de las amigas y sueña con senos enormes para gustarle a los narcos, su intérprete, la actriz María Adelaida Puertas, dice que sólo se sometería a cirugías plásticas en caso de un accidente.
Puertas, que con este personaje logra su primer protagónico en televisión, está a favor de la belleza natural de las personas. Desdeña la belleza plástica y en serie que está de moda en Colombia y en otros países. Cree que el personaje de Catalina, que es superficial y a la vez crédula, al final con sus actitudes terminará demostrando que “sin tetas, sí hay paraíso”, dice Bolívar. En El Salvador, esta producción colombiana fue adquirida por Megavisión.

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