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Mensaje municipal
San Salvador avanza

No se comprende por qué esas ventas se instalan con tanta anticipación, cuando únicamente hay demanda unos pocos días antes del 24 y del 31

Publicada 26 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Teresa Guevara de López*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

En diversos puntos de la capital la Alcaldía Municipal ha colocado vallas publicitarias que dicen “San Salvador Avanza” y lo curioso es que un mensaje tan optimista se encuentra en calles por las cuales casi no se puede circular, ni a pie ni en vehículo porque están inundadas totalmente por vendedoras ambulantes.

No se sabe si el mensaje se refiere a que en San Salvador, cada día avanzan de manera aterradora, las ventas informales, que ya no respetan negocios, ni aceras, ni bocacalles, porque se han tomado ya todo el centro de la ciudad, y hoy se extienden como marea imparable hacia los cuatro puntos cardinales.

Los capitalinos nos preguntamos por qué las autoridades municipales permiten semejante abuso. En la esquina del Parque Infantil, ex Campo de Marte, en la Juan Pablo II, sobre la acera de las cuatro esquinas se han establecido champas de lámina, que parecen sucursales de un supermercado. Bien construidas y surtidas con diversidad de abarrotes, supone una fuerte inversión que indica prosperidad económica para los propietarios. En una de esas esquinas, apenas se alcanza a ver el semáforo en medio de estas edificaciones piratas.

Como las aceras están totalmente tomadas, se ha establecido una segunda y tercera fila de negocios ya en la calle, y todavía una más de carretillas con verdura. Los buses que cruzan desde la 3ª. Avenida tienen que hacer grandes maniobras para no atropellar a vendedores y compradores. Sobre la misma avenida hay ventas de toda clase de artículos, entre los que destacan los kioscos que distribuyen discos y películas pirateados, que también son ofrecidos libremente en los semáforos.

Resulta difícil comprender que si la venta de estos artículos pirateados constituye un delito, se haga de manera tan libre, incluso al lado de agentes de la autoridad. Exactamente igual que los buses que vomitan chorros de humo negro contribuyendo a las enfermedades respiratorias, cuya curación resulta tan onerosa para el siempre escaso presupuesto de salud. Evi-dentemente que no creemos en prevenir, sino sólo en lamentar, y no vemos la necesidad de sancionar.

Administraciones anteriores llevaron a cabo diversos estudios para ordenar el centro histórico, tanto en lo que se refiere al comercio informal, como a la circulación de los buses, el exceso de líneas autorizadas a entrar en ese complicado sector, el establecimiento de mini terminales, dentro de las cuales se pudieran permitir las ventas para aquellas personas que salen de sus trabajos cuando ya han cerrado los mercados y tienen prisa por llegar a sus hogares para preparar la cena.

Es una necesidad, que tiene un costo social, ya que es una de las razones que hace proliferar a las vendedoras ambulantes alrededor de las paradas de buses.

Hoy que se acerca la temporada navideña, el desorden se multiplica, ya que los vendedores, desde un mes antes de las fiestas, convierten la Plaza Barrios y los alrededores de nuestro elegante Palacio Nacional en un horrible mercado.

Y muy pronto, comenzará el establecimiento de los puestos de pólvora, debidamente autorizados, que afean hasta las zonas residenciales. No se comprende por qué esas ventas se instalan con tanta anticipación, cuando únicamente hay demanda unos pocos días antes del 24 y del 31. Además del mal aspecto y de la suciedad, las posibilidades de incendios y accidentes aumentan.

Convendría que la señora Violeta explicara en qué aspectos San Salvador avanza, y el objetivo de la política de laissez-faire que parece haber adoptado desde el principio de su administración. También, por respeto a los capitalinos y al cargo que ostenta, debería cuidar que los mensajes de la Alcaldía tuvieran una redacción correcta, evitando el uso de palabras como “chivo”, que por muy de moda que esté, no es un adjetivo calificativo sino un sustantivo, que corresponde a un animal mamífero. Estos detalles, aunque para muchos no tengan ninguna importancia, son un índice de la gran necesidad de desarrollo humano y de la falta de categoría que existe en muchas dependencias.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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