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La Zacamil entra en acción

El béisbol de la colonia Zacamil inauguró su 32o. torneo infantil


Publicada 26 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Talentos. Los chicos de la categoría infantil tuvieron actividad ayer durante la inauguración. El lunes continúan los partidos. Foto: EDH

Rose Mary Castellón
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Fue una fecha como hoy, pero en 1974, cuando Ricardo Rosales lanzó la primera pelota en un predio baldío que precedió lo que es hoy el miniestadio que lleva su nombre. Fue el inició de una tradición que ayer cumplió 32 de forjar campeones. Ayer, más de 60 niños inauguraron el 32o. torneo ante la atenta mirada del “Zurdo” Rosales.

Rosales cuenta que, en un principio, sólo eran dos equipos: el Infantil A y B. Sin embargo, cinco años más tarde, en 1979, la liga había crecido de tal forma que ya eran 16 equipos los que se habían sumado a un proyecto que prometía mucho.

Después de haberle dedicado más de 20 años de su vida al béisbol en la categoría mayor, Rosales observaba ayer la alegría de madres y peloteritos en la inauguración de un torneo más. “Un día ellas estuvieron en el campo, con un bate en sus manos; ahora son quienes traen a sus hijos”, añadió.

Recuerdos
Con una mirada llena de añoranza, Rosales recuerda los primeros encuentros que se disputaron en lo que en aquella época era sólo un predio baldío. “Gracias a la ayuda de algunos amigos, logramos levantar el miniestadio. Al principio yo le quería poner ‘La Cherada’, pero no me dejaron, así que le pusieron mi nombre”, comentó entre risas.

Tras generaciones

A pesar de todo el empeño, ahora el “Zurdo” Rosales se dedica a lo administrativo de una liga semillero de campeones. “Antes permanecía activo siempre, andaba detrás de los jugadores, pero ahora me ha llegado el tiempo de ver el fruto de todos estos años”, agregó.

Ahora es el turno de sus hijos, Rubén y Rodolfo, seguir la tradición de sacar verdaderos prospectos para el béisbol salvadoreño.

Los hermanos Rosales, beisbolistas de “pura sangre”, ahora dirigen a 60 niños en el área de béisbol, con algún aporte de la Federación. “Trabajamos muy duro con todos los jugadores. Mi papá vio que aquí (en Zacamil) habían muchas promesas para este deporte y no se equivocó”, dijo Rubén.

Durante la inauguración del Torneo Infantil, que arrancó ayer, no fue impedimento la falta de los uniformes prometidos por la Federación para festejar a lo grande más de tres décadas de existencia, donde la unión de diferentes generaciones fue un agregado muy especial que promete perpetuar la tradición.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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