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| Golazo. Ronaldinho anotó un portento de gol ayer. Ya llegó a los 51. Foto: EDH |
El Diario
de Hoy
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En un partido intenso y muy abierto, el Barça recuperó sus mejores esencias futbolísticas para superar en el Camp Nou (4-0) al Villarreal, que sólo pudo plantar cara al líder durante la primera mitad, antes de que Ronaldinho, autor de un gol magnífico en el penúltimo minuto, y el resto de sus compañeros desplegasen un juego de alto nivel.
Aunque al líder le costó arrancar, desconectado por un Villarreal muy bien plantado, terminó el partido encantado de haberse reencontrado consigo mismo, feliz por el extraordinario gol de Ronaldinho, broche de un encuentro completo para el conjunto azulgrana, superior frente a un Villarreal obligado a resignarse.
Dispuesto a marcar su territorio y subrayar su jerarquía, el Barça intentó jugar muy a su estilo, siempre a partir del balón, pero sólo encontró huecos a partir de la media hora de juego, cuando una decisión arbitral cambió el signo del partido.
Estático en su papel de delantero-boya, acostumbrado a fajarse con la zaga rival, el islandés Eidur Gudjohnsen se limitó a trabajar en la sombra, a fijar a los centrales y a buscar algún remate suelto, hasta que rompió. Lo hizo recibiendo de espaldas en la frontal del área y cayendo ante el leve agarrón del francés Pascal Cygan, ya en la zona de castigo.
Un penalti controvertido y señalado sin dudar por Pérez Lasa. Lo transformó, cómo no, Ronaldinho, en su gol número 50 en la Liga española.
El gol cambió la cara del Barcelona, mucho más alegre tras ponerse por delante en el marcador, y enmudeció al Villarreal, tan molesto por la decisión arbitral que prefirió dejarse llevar hasta el descanso y encomendarse al buen hacer de su meta argentino Mariano Barbosa, extraordinario en los quites.
A lo campeón
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Crédito. Gudjohnsen supera a un caste llonense. El islandés anotó ayer. Foto: EDH |
Lanzado como estaba, el Barça se regaló una segunda parte de alta escuela ante la resignación del Villarreal, descompuesto inexplicablemente en la reanudación.
Disfrutó de un par de aproximaciones con peligro el equipo de Rijkaard al inicio de la segunda mitad, fruto de la mejor cosecha azulgrana: un gran Ronaldinho, un Deco más sobrio y un Edmílson perfecto en el desplazamiento largo. Su segundo gol parecía cuestión de minutos.
Llegó exactamente a los diez minutos de la reanudación, tras una falta botada por Ronaldinho. Tras un rechace en la barrera, el balón llegó a pies de Iniesta en el costado derecho del ataque, y el de Albacete se lo sirvió a Gudjohnsen, muy pegado al segundo palo, pero capaz de enviar el balón a la red.
El propio Iniesta anotó el 3-0 poco después, llegando al punto de penalti libre de marca para rematar a lo grande un buen balón del italiano Zambrotta.
Pero faltaba lo mejor. Ronaldinho se desmarcó entre Javi Venta y Cygan para recibir con el pecho un pase de Xavi, darse media vuelta en el aire y conectar una chilena con la pierna derecha que Barbosa no atrapó.
Un gol de los que se recordará durante mucho tiempo, perfecto en todas las fases de ejecución, que cerró la goleada azulgrana para satisfacción de la grada, regocijo del Barça y ratificar el liderato. <EFE>

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