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| Templado. En las calles del centro de la capital aumentó la venta de gorros y suéteres. Foto: EDH |
Ileana Laínez V.
El Diario
de Hoy
metro@elsalvador.com
Los comerciantes informales le sacaron provecho al mal tiempo, gritaron a todo pulmón sus ofertas de guantes, suéteres y todo tipo de gorros.
Beatriz Guadalupe Molina, de 21 años, ofrece gorritos infantiles en su puesto improvisado en la 3a. Avenida Norte.
Su faena inicia a las 6:00 de la mañana, junto a sus dos hijos, de uno y tres años, y se prolonga a las 7:00 u 8:00 de la noche.
“Lo importante es sacar lo que se ha invertido y gracias a Dios por el frío se ha podido vender algo”, dijo.
Molina invierte diariamente un promedio de 30 dólares en producto y al final de la “friolenta” jornada, ha recuperado por lo menos el doble.
En la zona peatonal de la Calle Arce, los propietarios exhiben gorros, guantes y chumpas (chamarras), cuyos precios oscilan entre los tres y los seis dólares, depende de la calidad.
Maritza Gutiérrez aseguró que gracias a las bajas temperaturas de la semana vendieron mucho más.
“La gente viene desprotegida y con frío, pero aquí encuentra abrigos a bajo precio”, explicó.
Las ventas de ropa usada también lograron su parte, los suéteres fueron de los más buscados en esa “cachada”, segun comentarios.
Las vendedoras de café y de chocolate que se desplazan por el Centro Histórico con carretillas de mano, también se sienten muy contentas por la alta demanda que ha tenido el producto que ofrecen en la vía pública.
El Servicio Nacional de EstudiosTerritoriales (SNET) registró ayer una temperatura de 11. 8 grados en San Salvador.
Para este día se espera que mejore el clima y que disminuyan las ráfagas de vientos en la capital.
Batalla contra el clima
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| Batalla. Barrenderos se las ingenian para la limpieza.. Foto: EDH |
Si se le dificulta la limpieza de su casa, imagine cómo hacen los barrenderos municipales en la calle.
Pablo Antonio Guardado tiene encomendado diariamente limpiar el tramo de la 3a. Calle Oriente hasta el Parque San José, en San Salvador, pero recientemente el clima se convirtió en su peor ayudante, porque no lo deja acumular los desechos para luego recogerlos. “Cuando ya terminé de barrer un pedazo de calle, viene el viento y me lo levanta todo”, comentó.
Pero Guardado encontró una solución que le permite desempeñar sus labores de una forma más práctica.
“Lo que hacemos, con mi compañero, es que echamos agua a la basura para que el viento no se la lleve”, comentó.
Sin embargo, el viento sigue haciendo de las suyas y riega la basura por todos lados. En la capital diariamente se recolecta, un promedio, de 700 toneladas de desechos.

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