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Apuesta económica
El cambio de Ortega

Aseguró que respetará a los inversionistas extranjeros y que tendrán la seguridad de que sus capitales no correrán peligro. Adelantó que se acoplará al TLC con EE.UU., pero destaca que hay desigualdad con las economías centroamericanas. Retomará algunos programas de los años 80, pero ya no darán tierras a campesinos, y seguirá con la integración regional.


Publicada 23 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

Futura Primera Dama. Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega. Foto EDH
Katlen Urquilla
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Daniel Ortega prometió no inmiscuirse en temas políticos salvadoreños, respetar las inversiones de empresarios en Nicaragua y trabajar por la integración centroamericana.

El presidente electo de Nicaragua, en visita de cortesía al mandatario salvadoreño, Antonio Saca, prefirió no opinar cuando se le preguntó si en El Salvador el FMLN —tradicional aliado del sandinismo— es una opción para llegar al gobierno.

En lo que sí se extendió fue en el tema del respeto a la inversión salvadoreña, la que predomina en su país, según afirmó.

Otra de las sorpresas que traía bajo la manga el visitante fue su cambio de discurso respecto del modelo económico que regirá a su país, muy distinto del que imperó durante su mandato hace más de dos décadas. Es más, dijo que no regalará tierra a los campesinos. No quiere un gobierno “asistencialista”, sino uno que genere empleos.

La no interferencia en la política salvadoreña es una de sus principales promesas para el futuro de las relaciones con El Salvador.

Ortega dice que se debe fortalecer el respeto de la voluntad popular —en referencia a la posibilidad del FMLN para 2009—.

“Los procesos políticos en cada país centroamericano, independientemente de la simpatía o afinidad que tenga con determinadas fuerzas políticas, al final de cuentas lo deciden los pueblos con sus votos”, expresó.

Juntos. A la izquierda del Presidente Antonio Saca, quien pronto será su homólogo, Ortega planteó sus iniciativas. Foto EDH

El político opinó que la pluralidad es el mecanismo que se defiende en Centroamérica, por ello, “ninguna fuerza política puede ser vetada, ninguna propuesta política”.

Sin embargo, el principal giro que se evidencia en el discurso de Ortega es sin duda en el campo económico. Y en esto, por ejemplo, asegura que no apartará la vista del mercado norteamericano, pero que también volteará su interés por el comercio con los países del sur del continente.

Y, como ha dicho en anteriores ocasiones, el respeto a la inversión será primordial. “Los compromisos con la inversión extranjera los voy a ahondar... quiero que se sientan seguros”, fueron las palabras que más repitió Ortega, quien arribó al país en su tercera escala en una gira que inició en Panamá y siguió en Guatemala.

Anoche. El presidente electo de Nicaragua, Daniel Ortega, compartió la cena con dirigentes del FMLN, entre ellos José Luis Merino (izq.) y Luz Rodríguez.

Aclaró que sus visitas no obedecen a una presión de los inversionistas para que pregone un discurso de seguridad para los empresarios.

“No me han pedido que vaya a otros países a hablar del tema, sino que más bien preferían llegar a Nicaragua. Hemos tenido reunión con 300 ó 400 empresarios de diferentes regiones de Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y algunos europeos”, indicó.

Repitió varias veces que los empresarios no correrán riesgo cuando asuma el poder, el 10 de enero.

“Queremos asegurar que todos los compromisos que se han venido asumiendo a lo largo de los años, en cuanto a la inversión extranjera en Nicaragua, son compromisos que va ahondar el gobierno que voy a presidir. Que se sientan seguros los inversionistas, la mayor inversión es la salvadoreña, luego la guatemalteca y otros países centroamericanos. Hay inversiones de otras regiones del mundo, de los mismos Estados Unidos”, destacó.

Los empresarios salvadoreños tomaron la palabra al sandinista.

Recuerdos

Ahora que se propone a gobernar en sintonía con los modelos de la región, comentó que retomará lo “positivo” que le dejó su mandato de los años 80, y que combatirá la pobreza y corrupción en su nación.

El presidente electo aceptó que ha aprendido las lecciones del pasado, pero que no se puede retroceder y vivir en éste.

Ortega llegó al poder en 1984, pero durante esa época su relación con sus vecinos fue tirante. Ahora asegura que los tiempos y las condiciones han cambiado.

Esos cambios de los que habla incluyen acomodarse al Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica y Estados Unidos, e incluso fortalecer y apoyar el intercambio con ese país, pese a que no acepta del todo el acuerdo comercial.

“No es el tratado ideal, pero es el que se ha logrado concretar; vamos a seguir trabajando de cara al mercado norteamericano”, afirmó el nicaragüense.

No obstante, Ortega no sólo verá hacia el Norte junto a sus colegas de la región. También considera que es importante bajar la mirada al Sur, y es cuando adelanta que Nicaragua trabajará por acercarse al Mercosur (Mercado Común del Sur) donde están Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, además de los socios Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Esa será una de sus líneas de acción.

Aunque esa relación no bastará porque, aseguró, trabajarán en bloque para pedir que la Unión Europea tome en cuenta lo desigual que son las economías en Centroamérica, para poder lograr, en sus palabras, puntos de equilibrio y mayor competitividad.

“Entonces logremos en Europa esa convención que le permitiría indiscutiblemente a Centroamérica tener otras alternativas de mercado muy importante”, incitó.

Una nueva imagen

Ante este panorama, el futuro homólogo de Saca echa un leve vistazo a lo que fue su gobierno de hace más de 20 años, y subrayó que ahora su objetivo es fortalecer y desarrollar “todos los elementos positivos que se han venido acumulando a lo largo de estos años y retomar algunos programas del gobierno de los años 80, sobre todo en el campo social y en el de salud”, dijo.

Si bien retomará ese tipo de programas, también cambiará sus políticas agrarias. Por ejemplo, dijo que ya no habrá condonaciones y tampoco regalará tierras a los campesinos.

Su propuesta más bien se inclina por implementar políticas financieras que vuelvan competitivo al sector agropecuario, y que las tierras sean pagadas con las ganancias que los campesinos obtengan del trabajo en los terrenos. “... con dos quintales de maíz, con 10 quintales de frijol, de lo que va produciendo en cada cosecha”, ejemplificó.

Otro férreo propósito del nicaragüense será combatir la pobreza y corrupción no sólo en su país, sino también en C.A.

Para él, los grandes males que se deben erradicar son la extrema pobreza, el desempleo y el hambre.

 Y para muestra un botón. Explicó que en Nicaragua —con una población que ronda los 6 millones de habitantes— más de cuatro millones viven en la pobreza, y que de esos pobres, la mitad vive en condiciones extremas.

 Agregó que según el último dato de las Naciones Unidas, un millón 500 mil nicaragüenses pasan hambre todos los días.

Esto para Ortega es “increíble” sobre todo en un país que tiene muchos recursos naturales.

“Nuestra prioridad es atacar la pobreza... de la mano con los pueblos centroamericanos”, añadió, pero esto lo lograrán a la par de la unión de los países como un solo bloque, expresó.

Este es el panorama que pintó el sandinista, y que ahora sus colegas en la región estarán a la expectativa que cumpla sus planes.

A partir de enero de 2007, Centroamérica tendrá la oportunidad de comprobar la veracidad de estas palabras.


ANEP y ASI ven entorno positivo

José Barrera

Todo el sector empresarial salvadoreño, aglutinado en las principales gremiales, espera que se respeten las reglas del juego y que los atractivos que se vieron cuando decidieron invertir en Nicaragua se mantengan durante el gobierno del sandinista Daniel Ortega.

“Esperamos que eso no cambie y que Nicaragua avance en el Estado de Derecho”, opinó Raúl Melara, Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP).

Estas expectativas tienen su base en las declaraciones que en los útimos días ha dado el presidente Antonio Saca, según explicaron los empresarios.

Saca dijo que recibió un mensaje de confianza de parte de Ortega, para con los inversionistas salvadoreños.

Melara detalló que anualmente el comercio que sale de El Salvador para Centroamérica ronda los 600 millones de dólares.

De éstos, estiman que entre $60 y $70 millones ingresan al mercado nicaragüense.
“Es importante que las condiciones en ese mercado sigan estables para seguir creciendo. Hay sectores de la industria que tienen inversiones en Nicaragua, como fabricantes de muebles y otras del rubro de la confección”, explicó Jorge Arriaza, Director Ejecutivo de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).

El interés de los inversionistas es porque en ese país, desde hace varios años se han establecido consorcios locales como el Grupo Poma, las empresas Simán, ADOC; además de la banca y el sector de generación de energía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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