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| Chequeo. Una enfermera sostiene a la niña
que hoy pesa 915 gramos. La bebé que se alimenta por una sonda
permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos. Foto
EDH |
Yamileth Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Entre las 21 cunas de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital
de Maternidad sobresale el llanto de una bebé.
Todavía sin nombre, a pesar de que haber nacido hace 56 días,
la paciente es ya parte de la historia de la medicina del país.
Al nacer pesó 495 gramos (una libra y una onza) lo que la convirtió
en la primera bebé de menos de 500 gramos que sobrevive en el principal
centro materno-infantil y, por extensión, en todo el país.
La evolución del neonato sorprendió a los especialistas,
acostumbrados a unas estadísticas nada benevolentes con los bebés
de muy bajo peso. En 2005 se atendieron a 13 entre 500 y 599 gramos y
ninguno sobrevivió. Este año, dos más tuvieron esa
desgracia.
Es más, en los pequeños que alcanzan los 700 gramos al nacer,
apenas el cuatro de cada ciento sale adelante lo que da aún más
valor al trabajo realizado por los médicos para recuperar a la
niña “más llorona”.
La “gordita”, como la llama uno de los neonatólogos,
nació el 28 de septiembre a las 24 semanas de gestación
después de que la salud de su madre, Arlene Leiva de Miranda, se
complicara.
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De Miranda padecía del corazón, razón por la cual
ya no podía continuar con el embarazo. Los doctores decidieron
hacerle la cesárea.
El especialista Jorge Pleitez, quien vela por la salud de la infante,
dijo que ha aprendido a cuidarla junto a los doctores y enfermeras.
Hoy, la bebé pesa 915 libras, casi el doble de cuando nació.
Para llegar a este estado, ha sido sometida a un sinfín de chequeos
y estricta vigilancia.
En un primer momento le ayudaron a respirar a través de un ventilador
mecánico; la paciente pasó conectada 12 días hasta
que sus pulmones lograron funcionar con cierta normalidad. Ahora respira
por si sola.
Pleitez indicó que, al evaluar al recién nacido, éste
se comportó como uno de 29 semanas, un factor que a su juicio le
ha permitido continuar con vida.
“Lo que le ha ayudado es el retardo en el crecimiento porque se
ve a una niña mayor de las 24 semanas, si hubiera crecido acorde
a las 24 semanas, tal vez no hubiera logrado sobrevivir”, agregó
el especialista.
Cada movimiento en su cuerpo y los llantos que se escuchan al momento
de pesarla indican que su vida va por el buen camino.
La pequeña es alimentada a través de una sonda, mecanismo
con el cual esperan llevarla al peso ideal de 1,800 gramos; una vez llegue
a esa meta, le podrán dar el alta y cobijarse en los brazos de
su madre que vive en Texistepeque, Santa Ana.
“Si la ponemos a succionar, nos va a bajar de peso porque va a gastar
energía”, añadió Pleitez.
A la bebé se le alimenta con una leche especial que le aporta un
mayor número de calorías, además la recibe de forma
contínua. Todo un proceso para lograr algo que puede parecer insignificante:
que gane entre 15 y 20 gramos cada día.
Buena salud
Cuando de Miranda dio a luz, los neonatólogos pensaron que la bebé
no iba a sobrevivir. Las estadísticas “pesaban” demasiado.
Hoy, la historia es muy diferente.
“Estamos contentos de que esté respondiendo bien, hemos estado
pendientes de ella”, agregó el médico.
Clínicamente se encuentra en buen estado de salud, no presenta
hemorragias en el cerebro. La única dificultad, puntualiza Pleitez,
es que se cansa.
No obstante, los médicos comentan que todavía es pronto
para descartar algún tipo de secuela.
El Hospital de Maternidad registra una tasa de prematurez del 17.5 por
cada mil nacidos vivos. De ellos, un tres por ciento son niños
con un peso menor de 1,500 gramos, menores de tres libras.
El jefe de Neonatos, Miguel Majano, explicó que el caso de la bebé
representa una prueba de que en el Hospital de Maternidad ha aumentado
el nivel de sobrevida de los prematuros.
“Una niña con ese peso en estos países es difícil
que sobresalga, para el hospital es un milagro que nos dice que estamos
haciendo bien las cosas”, agregó.
En los últimos 11 años, sólo se conoce de un par
de casos parecidos. Uno de ellos fue una niña que nació
en 2004 con un poco menos de 600 gramos.
Para Majano, el servicio cuenta con un mejor equipo como los ventiladores
mecánicos, además de medicamentos adecuados.
“Significa el esfuerzo en estar educando en la escuela a los médicos
que se forman, tratando que con tan bajo peso, sobrevivan”, expresó
el especialista.
Si contarán con más personal capacitado y más recursos,
Majano asegura que lograrían que más pequeños como
éste salieran adelante. Así como están, la mortalidad
se ha reducido en un 2.8 por ciento desde 2001, cuando por mil nacidos
era de 16.6. Hoy, una bebé sin nombre ha dado vuelta a todas las
estadísticas.
Se perfila el mapa de mortalidad materna
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| Riesgo. Bebés prematuros tienen más
peligro de morir. Foto EDH |
La organización Plan Internacional apoyará la atención
de mujeres embarazadas en seis Sistemas Básicos de Salud Integral
(Sibasi): Cojutepeque y Suchitoto, en Cuscatlán; La Libertad, San
Salvador zona sur, Chalatenango y Nueva Concepción.
Miriam Henríquez, asesora nacional de salud de Plan Internacional,
dijo que, además de la entrega de equipo para el control del embarazo,
se capacitará a usuarias en los derechos humanos e identidad de
género.
“La idea es proveer las herramientas necesarias a los establecimientos
para que tengan los elementos para la consulta”, agregó.
Las zonas donde la organización brindará su apoyo corresponden
con las del mayor índice de mortalidad materna, de acuerdo con
un estudio, elaborado por el Ministerio de Salud Pública, según
explicó Henríquez.
El programa se denomina “Por el Derecho de Mujeres a una Maternidad
sin Riesgo”. La carta de entendimiento se firmará el próximo
lunes y tendrá un año de vigencia.
Entre enero y septiembre, las autoridades registraron 26 muertes maternas
en los hospitales, dos menos que el año pasado en el mismo periodo.
El estudio, la Línea Basal de Mortalidad Materna, indica que el
acceso a los establecimientos de salud y el problema cultural están
detrás de las principales causas de mortalidad entre las mujeres
en edad fértil.
La indagación revela que la mayoría de las causas que tienen
consecuencias fatales se puede prevenir.
Uno de los factores asociados al riesgo durante el parto es la edad de
la madre. En el Hospital de Maternidad, uno de cada tres partos se da
en jóvenes menores de 18 años. Al año se dan entre
11 y 12 mil alumbramientos.
Lejos de disminuir, en los últimos años, esta tendencia
se ha mantenido.
En muchos casos, estas jóvenes dan a luz antes de tiempo a un bebé
prematuro.
Su organismo no está totalmente desarrollado, razón por
la cual pasará días y semanas en la encubadora antes de
dejar el hospital.

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