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El viento fue, al final, el rebelde

Un corte de energía eléctrica en el Teatro Presidente suspendió el musical de “La novicia”


Publicada 23 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

La novicia. Alexandra Martínez de Escobar interpreta a María Von Trapp, en el musical. Foto: EDH

Carmen Molina Tamacas
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Aa las 8:00 de la noche del martes, el público del Teatro Presidente estaba ansioso.

Después de la tercera llamada hubo un breve espacio para discursos y agradecimientos. El presidente de la Asociación Lírica Salvadoreña (Alisa), Ulises Calderón, de antemano pidió paciencia al público porque pese a sus esfuerzos, sabían que los cambios de escena se realizarían más lento de lo esperado. Y así sería.

El telón se apartó para dar paso a la historia sobre María, la novicia que se convirtió en la institutriz de los hijos de un militar naval en Austria, poco antes de la Segunda Guerra Mundial.

María es interpretada por Alexandra Martínez de Escobar.

Dificultades
Tal como lo anunció Calderón, los cambios de escena fueron un poco largos. Algunos duraron más de tres minutos, situación que incomodó a los presentes. Pero no tanto como el retardo de las luces para iluminar a los cantantes ya en el escenario, el desajuste del volumen en los micrófonos y, aún más la molesta retroalimentación o “feedback” o el ruido del techo sacudido por el viento.

A las 8:36 de la noche, la obra transcurría en la escena 5 del primer acto, cuando un potente estallido eléctrico dejó a oscuras el teatro. María y el capitán Von Trapp (Jaime Rosales acababan de conocerse. A pesar del apagón, los cantantes siguieron con el diálogo, pero lo suspendieron.

“Fueron dos líneas primarias las que sufrieron daños”, explicó poco después Federico Hernández, presidente de Concultura. Ya el presidente de Alisa había pedido comprensión a los asistentes e indicó que posiblemente los técnicos podían tardarse unos 20 minutos en solventar el problema que abarcó el teatro y el Museo de Arte.

Sin embargo, eso llevaría por lo menos dos horas. Así decidieron suspender oficialmente la presentación y compensar a los asistentes con una función, la próxima semana, con el mismo boleto de la del martes.

“El viento ha sido el culpable, no podemos planificar lo que va a suceder”, sostuvo la señora Julia de Baratta, quien con una acompañante esperaban a que el tráfico se normalizara.
Con la cuarta parte de la obra, el público estaba satisfecho, pese a reclamos esporádicos. “Los chicos son un talento, lástima que el gobierno no le ayuda al teatro. Yo cambiaría al ingeniero de sonido”, apuntó la asistente Adriana Solano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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