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| Artista. El director Tom Tykwer posa para los periodistas en su visita a Barcelona, España.. Foto: EDH |
El Diario de Hoy
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La reproducción de los olores y del ambiente “putrefacto” del siglo XVIII, tan presentes en la novela “El perfume”, eran los grandes retos que el director alemán Tom Tykwer se fijó para adaptar al cine la popular obra del alemán Patrick Süskind.
Realizador de películas como “Corre, Lola, corre” o “Heaven”, Tykwer dijo hoy ante un grupo de periodistas en Barcelona que el filme es “bastante fiel a la novela, aunque el público lector del libro puede tener una percepción diferente, pero creo que es bastante fiel a la atmósfera, los temas y la idea original”.
Tykwer no cree que se pueda hacer una lectura de “El perfume” como “la historia de un asesino en serie” porque “se trata de narrar la vida de un personaje solitario, aislado y que está obsesionado en agradar a los demás.
Para el director, “al protagonista, Jean-Baptiste Grenouille (Ben Whishaw) no le gusta asesinar y su interés por los cadáveres no va más allá de la fascinación por una belleza escultórica”.
La película trata de alejarse, según Tykwer, de “la habitual recreación en el cine del siglo XVIII, muy idealizada, centrada sólo en la aristocracia, que era sólo el dos por ciento de la población”. Por esta razón, añade, “fuimos muy meticulosos con la recreación de las callejuelas -las imágenes fueron tomadas en el Barrio Gótico de Barcelona y en la parte antigua de Gerona- y para ello ensuciamos bastante todas las calles, porque era así como vivía la población”.
Para evocar los olores y el omnipresente sentido del olfato que atraviesan las páginas de la novela, la producción, comenta Tykwer, “acercó el objetivo lo máximo posible al personaje principal, de tal modo que la cámara hacía la función de la nariz de Grenouille y se fijaba en la textura de los objetos a su alrededor”. <EFE>

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