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Para dar gracias

La fiesta anual estadounidense conmemora el tiempo de la buena cosecha y las bendiciones del año


Publicada 23 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Iiliana Colocho / karina García
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

El Día de Acción de Gracias (Thanskgiving) es considerada una celebración que reúne a la familia para dar gracias por la buena fortuna recibida durante todo el año.

Aunque no es propiamente una fiesta religiosa, para muchos americanos sí es una afirmación de su fe en Dios, tanto como una oportunidad para darle las “gracias” al creador por las bendiciones recibidas.

Según cuenta la historia, el primer “Thanskgiving” surgió con un grupo de cristianos o peregrinos, quienes embarcaron en el Mayflower rumbo a las Américas. Al llegar a la costa de Massachusetts (Estados Unidos), en noviembre de 1620, establecieron la Colonia de Plymouth.

El riguroso invierno tomó por sorpresa a los nuevos inmigrantes, muchos no pudieron sobrevivir. Los que lo consiguieron, debieron su suerte a la ayuda y alimentos que los nativos, indios Wampanoag, les proporcionaron.

En el otoño de 1621, ya establecidos y con la cosecha recolectada, decidieron compartir sus frutos con los indios que les ayudaron cuando ellos no tenían recursos.

El Día de Acción de Gracias fue proclamado oficialmente por el presidente Lincoln en 1863, para ser celebrado el último jueves del mes de noviembre.

Sin embargo, en 1941 fue declarado oficialmente, por el Congreso de los Estados Unidos, un día festivo a celebrarse el cuarto jueves del mismo mes.

La primera cena

Servir. El pavo puede ir acompañado con salsa de ciruela.. Foto: EDH

No se sabe a ciencia cierta si los pavos de la región fueron parte de la gran fiesta, ya que los peregrinos usaban el termino “pavo” para cualquier clase de ave silvestre.

Otra clase de alimento que formó parte del Día de Acción de Gracias fue el pastel de calabazas.

Las reservas de harina se habían usado, así que no había pan o pasteles de ninguna clase. Las calabazas abundaban en el campo, así que fue una opción para la celebración. Tampoco había leche, sidra, papas o mantequilla. No había vacas para producir leche y la papa, recién descubierta, para muchos era venenosa.

La cena incluyó pescado, bayas silvestres, berros, fruta seca, maíz, almejas y ciruelas.
Con el tiempo, esta se ha ido modificando.

Para la chef Angela Mejía el plato tradicional para la cena del Día de Acción de Gracias es un gran pavo al horno. Tradicionalmente va acompañado de un relleno hecho de pan, manzana y maíz. Se sirve tradicionalmente con una jalea o salsa de ciruela.

“El principal protagonista es el pavo y casi siempre se hornea, pero la preparación puede variar, así como el relleno”, explicó.

Original
Para cocinar una cena original, el chef Pedro García considera que es bueno aprovechar toda la pechuga de pavo y hacerla rellena. Lo único que se necesita es pan de maíz, tomillo, cebolla finamente picada, apio, pimienta, sal y queso crema.

Todos los ingredientes se mezclan y se rellena la pechuga. Se hornea por hora y media a 170 grados.

Para realizar una salsa de ciruelas poco tradicional algunos expertos cocineros recomiendan combinarla con otras frutas, como las peras.


Recomendaciones

  • Compra De preferencia, hay que trabajar con pavos frescos. Si se adquieren en el súper mercado, se recomienda que se descongelen en la refrigeradora o en agua fría. No es conveniente dejar esta actividad para un día antes, pues conlleva tiempo.

  • Menudos Habrá que limpiar el pavo para el relleno. Se debe extraer el cuello y las menudencias.
  • Relleno Se trabaja en las cavidades del cuerpo y en el cuello. El relleno también puede cocinarse afuera del pavo.

  • Posición El pavo siempre debe quedar con la pechuga hacia arriba. Lo ideal es cocinarlo en una cacerola de horno abierta de 2 pulgadas de profundidad (unos 5 cm).

  • Temperatura El termómetro es indispensable. Debe insertarse en la parte más gruesa del muslo, sin tocar el hueso.

  • Preparación Untar la piel del pavo con aceite vegetal ayuda a que no se reseque en el horno.

  • Descanso Una vez que el pavo está listo, se deja reposar 20 minutos.

  • Advertencia No se aconseja que alguien que no sepa cocinar se aventure a preparar un pavo.

Complementos que deleitan vista y paladar

Además del tradicional pavo horneado, la cena de Acción de Gracias va acompañado de diversos complementos.

Aunque pueden variar dependiendo del país, generalmente incluyen maíz, papa, manzana, calabaza o camote.

Siendo “Thanskgivings” una ocasión especial para compartir con los seres amados, se suele tirar la casa por la ventana.

La mesa se llena de entradas, platos fuertes, guarniciones y postres. En los primeros figuran la sopa de maíz y calabaza, ensaladas y quesos. En los segundos, aparecen jamones, roastbeef, mariscos y pollo en diversas presentaciones.

Los terceros proponen arroz, elotes y puré de papa. Los postres contemplan los pasteles de manzana, zanahoria y calabaza.

También se acostumbra el pan de maíz.
Este último ingrediente es uno de los que se conserva de la historia original.

De acuerdo a ella, los peregrinos conocieron el maíz por los indígenas. Era su alimento principal y les enseñaron cómo cultivarlo.

La noche de Acción de Gracias no solo es la conmemoración de un intercambio cultural, sino de la ayuda entre sociedades. Las familias aprovechan para estrechar lazos, perdonar y comenzar de nuevo.


Pavo asado con manzana y romero

Ingredientes:
1 pavo de 12 a 13 libras
2 manzanas en trozos
1 cebolla picada
8 ramitas frescas de romero
12 onzas de jugo de manzana
1/ 2 taza de mantequilla o margarina derretida
2 tazas de agua
1/4 taza de harina
1 cucharita de sal
1/2 cucharitas de pimienta

Preparación:
1. Quitar las vísceras y el cuello al pavo. Limpiar el pavo con agua fría y sacudirlo para eliminar excesos de agua.2. Poner sal y pimienta (una cucharita) al pavo, tanto por fuera como por dentro. Rellena la cavidad del pavo con manzana, la mitad de la cebolla picada y seis ramitas de romero. Aflojar la piel de la pechuga del pavo sin desprenderla e insertar las dos ramitas restantes de romero debajo de la piel. Colocar el pavo en una cacerola para asar.

3. Mezclar una taza de jugo de manzana y la mantequilla. Con ayuda de una jeringa con aguja inyectar al pavo esta mezcla, repetir varias veces en la pechuga, piernas y muslos.

4. Hornear a 450° F por 20 minutos, reducir la temperatura a 350° y dejar hornear por cuatro horas más. En caso de que sea necesario, se puede cubrir el pavo con papel aluminio para que no se dore demasiado durante su cocción.

5. Quitar el pavo de la cacerola y reservar el jugo que soltó. Dejar enfriar. Quitar de la cavidad del pavo la cebolla, la manzana y el romero, desecharlos. Ahora envolver el pavo vacío en plástico y cubrir una capa de papel aluminio. Dejar reposar por 8 horas.

6. Mezclar en una cacerola las 2 tazas de agua, el jugo concentrado de manzana que quedó, el cuello del pavo y el restante de la cebolla picada; dejar hervir por 15 minutos. Colar la mezcla, reservar el liquido y desechar los sólidos.

7. Calentar el jugo reservado de la cocción del pavo en una cacerola a fuego medio, agregar la harina hasta que esté bien disuelta y empezar a espesar. Dejar sobre el fuego mientras se mueve constantemente por 1 minuto. Gradualmente agregar la mezcla del punto cinco sin dejar de mover. Dejar cocinar, moviendo constantemente hasta que esté espeso. Agregar la pimienta restante y dejar enfriar por 8 horas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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