Tema para meditar
El impacto político de la migración

La migración ha posibilitado en parte esta dinámica, y los políticos han aprendido a usarla en beneficio propio.

Publicada 23 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

José Miguel Cruz*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

(Segunda parte)
En una columna anterior señalaba que el impacto de la fuerte migración de los salvadoreños hacia los Estados Unidos no se reduce simplemente al mantenimiento de la economía nacional o a la transformación cultural de la sociedad.

El fenómeno de la migración de salvadoreños hacia el norte posee también un considerable impacto político al facilitar las condiciones para que los ciudadanos migrantes se desvinculen del quehacer político local y para que los familiares que se quedan se desentiendan de la participación política.

A la base de esto se encuentran las mismas motivaciones de muchos salvadoreños para migrar. Esto es, que el sistema político del país es incapaz de ofrecer respuestas razonables a las necesidades fundamentales que enfrenta la población cotidianamente: esto es, empleo y seguridad.

Muchos salvadoreños piensan que es imposible obtener un empleo digno que garantice la supervivencia digna del grupo familiar en El Salvador, y cada vez más crece la sensación entre los ciudadanos de que es ilusorio vivir en nuestro país de forma segura, libre de la amenaza de la violencia. Por ello, las respuestas y, sobre todo, la supervivencia son buscadas afuera del país, no adentro.

El creciente debate sobre la migración ilegal en los Estados Unidos y la necesidad de responder políticamente a la amenaza que representa la marginación de los migrantes latinoamericanos en el país del norte, han puesto al descubierto la siguiente paradoja para muchos de los migrantes salvadoreños: que es más importante participar políticamente y tomar parte en las elecciones estadounidenses sobre todo en aquellas en las que se eligen los representantes en el Congreso y en las asambleas estatales, que votar en las elecciones del país de origen, en este caso, en las elecciones salvadoreñas.

Las primeras tienen más importancia para la estabilidad vital de los migrantes salvadoreños que las segundas. Los salvadoreños se están dando cuenta que sus posibilidades de desarrollo están más cifradas en el resultado de la política migratoria en los Estados Unidos que en las políticas nacionales de su país de origen. Por ello, se está volviendo más importante votar en los Estados Unidos que hacerlo en El Salvador. A pesar del rechazo histórico que muchos ciudadanos sienten por la política, es irónico que los algunos migrantes salvadoreños vayan a participar antes en política en Los Ángeles, Washington D.C., Houston o Nueva York, que en Soyapango, Intipucá o San Miguel.

A nivel local, lo anterior probablemente significa más de lo que hemos venido presenciando en los últimos años. Más desconexión entre los ciudadanos salvadoreños y los políticos, más apatía e indiferencia de la gente, y más irresponsabilidad y descaro por parte de los políticos. El abandono de la política por parte de los salvadoreños a consecuencia de la migración y de varios otros factores, ha posibilitado el mantenimiento de un sistema político polarizado y de espaldas a las necesidades de la población.

La intensa migración de salvadoreños hacia el exterior, particularmente hacia los Estados Unidos, ha creado una dinámica según la cual las demandas no pasan por el sistema político salvadoreño sino por otros sistemas políticos; ello hace que los actores políticos locales, llámense estos ARENA, FMLN, PCN u otros, básicamente se hayan concentrado en sus propios intereses y no en los de la población porque su éxito político no reside en su capacidad para satisfacer las necesidades del público sino en manipular casi de forma impune las reglas del juego en su beneficio propio. Eso es lo que ha permitido que en cada elección los políticos cambien las reglas del juego, ignoren sus propias promesas y comprometan el bienestar de la población con tal de mantenerse en el poder.

Algunos piensan que en política, el fin último de los gobernantes es mantenerse en el poder el mayor tiempo posible. En una democracia consolidada esto se logra respondiendo a las expectativas y a los intereses de la mayoría de los ciudadanos; en una democracia electoral y defectuosa, como la nuestra, esto se logra a través de clientelismos y maniobras usando las grietas que tienen los marcos legales institucionales.

La migración ha posibilitado en parte esta dinámica, y los políticos han aprendido a usarla en beneficio propio. Los salvadoreños migran para alcanzar un futuro mejor pero con esta clase política ¿hacia dónde migrará el país para conseguir su propio bienestar?

*Columnista de El Diario de Hoy.