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| Ligado con el cigarro. En Estados Unidos
se registra 150 mil muertes al año a causa del cáncer
de pulmón. El 80 por ciento, por el hábito de fumar.
Foto: EDH |
The New York Times
JANE
BRODY
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El doctor David A. Karnofsky era un brillante oncólogo que trabajaba
duramente en el Centro Memorial Sloan-Kettering contra el Cáncer
para ofrecer las mejores terapias para los enfermos de cáncer.
Mi madre, quien murió a causa de un cáncer en el ovario
en 1958, fue una de ellos. Y, aunque no pudo salvarla, le estuvimos muy
agradecidos por la manera compasiva en que la trató.
Luego, en 1969, Karnofsky, un hombre de 55 años, que no fumaba,
murió de cáncer de pulmón, causado tal vez por su
trabajo con mostaza de nitrógeno durante la Segunda Guerra Mundial.
Otra estadounidense muy compasiva, Dana Reeve, quien tampoco fumaba, fue
extinguida recientemente por la misma enfermedad.
Tenía solamente 44 años, y había dedicado nueve de
sus últimos 10 años a auxiliar a su esposo paralizado, el
actor Christopher Reeve, y creando conciencia y apoyo para las víctimas
de lesiones de la columna vertebral, como la que sufrió el actor.
Aunque el cáncer de pulmón está ligado indisolublemente
con fumar en la mente del público (y en la mente de la mayoría
de los médicos), cada año decenas de miles de personas que
nunca fumaron padecen de este cáncer difícil de curar. Con
frecuencia hacen que muchos meneen la cabeza. ¿Qué pudo
haber causado su cáncer?
Por ejemplo, ¿por qué contrajo Reeve cáncer de pulmón?
¿Pudo ser su exposición en años pasados al humo de
fumadores en los centros nocturnos donde alguna vez actuó?
“El cáncer de pulmón está tan estrechamente
ligado al cigarro que los médicos y el público se sorprenden
cuando se presenta en no fumadores”, indicó el doctor Peter
E. Bach, pulmonologista y epidemiólogo de Sloan-Kettering, en Nueva
York. “Pero no deberían sorprenderse. Hay aproximadamente
180,000 casos de cáncer de pulmón y 150,000 muertes al año.
Si aproximadamente 80 por ciento de esos casos son causados por fumar,
eso deja alrededor de 36,000 casos y 30,000 muertes anuales no relacionadas
con el cigarro.
Otros elementos
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| Estudio. Los especialistas coinciden en
que existen otros riesgos. Foto: EDH |
Pero se conocen otros factores, además de fumar, que aumentan
el riesgo de contraer cáncer de pulmón. A continuación,
algunos de ellos.
El humo de otros fumadores. La exposición crónica al humo
de otros en la casa o el centro de trabajo puede aumentar el riesgo de
20 a 30 por ciento.
Exposición a asbestos. Los trabajadores expuestos tienen siete
veces más probabilidades de morir de cáncer de pulmón,
y aquellos que fuman afrontan un riesgo de contraer dicho mal que es de
50 a 90 veces mayor que en las personas en general. Los asbestos son dañinos
al ser liberados al aire que respiran las personas, comúnmente
como consecuencia de deterioro, demolición o renovación
de edificios.
Radón en interiores. Las casas construidas sobre suelo con depósitos
naturales de uranio pueden acumular altos niveles de radón en interiores,
duplicando o triplicando el riesgo de cáncer de pulmón de
quienes habitan estas casas durante mucho tiempo.
Pulmones cicatrizados e irradiados. Las personas con constantes infecciones
pulmonares -bronquitis y neumonía- presentan un elevado riesgo,
al igual que aquellas tratadas con radiación en el pecho contra
cánceres.
Contaminación del aire. El riesgo podría aumentar ligeramente
entre las personas susceptibles que viven en ciudades que tienen elevados
índices y problemas de contaminación.
Una mala dieta. Aunque la evidencia está lejos de ser definitiva,
una dieta deficiente en frutas y vegetales podría aumentar el riesgo
de cáncer de pulmón.
La genética. Se espera que el papel que juega la genética
en el riesgo de padecer de cáncer de pulmón aumente en tanto
los científicos siguen revelando factores genéticos involucrados
en su desarrollo.
No existen métodos confiables de rápida detección
para el cáncer de pulmón, que lo descubran antes de que
cause síntomas. Las pruebas de esputo para encontrar células
cancerígenas y los rayos X no han salvado vidas.
Entretanto, la mejor forma de reducir el número de personas muertas
por cáncer pulmonar -y ahorrar unas 400,000 vidas anualmente- es
evitar que todos fumen.

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