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Sin recursos. No es necesario ir lejos del
área urbana de Guaymango para percatarse de la miseria de
su gente. Foto: EDH |
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Tras una moderna calle y algunas casas de adobe y otras de de ladrillo
construidas en pleno casco urbano, se encuentra el verdadero Guaymango.
Aquel que en 2005 fue catalogado por el Gobierno Central como uno de los
15 municipios en extrema pobreza severa del país.
Por ello fue incluido en el Programa Red Solidaria.Éste entrega
bonos para salud y educación de las familias más empobrecidas.
El calificativo no es para menos. La mitad (50%) de la población
de esta localidad vive en esa condición, según el Informe
Sobre Desarrollo Humano 2005, del Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD).
Lo anterior es respaldado por el Mapa de Pobreza elaborado por el FISDL
(Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local).
Significa que 50 de cada 100 familias sobreviven con menos de un dólar
diario. La tasa de pobreza de este municipio, según el Fisdl, es
del 47. 2%, seguido muy de cerca por Tacuba, con un 42.2%.
La carencia de recursos por parte de los pobladores se ve reflejada sobre
todo en los menores de cinco años, quienes presentan algún
grado de desnutrición.
Blanca Marroquín, directora de la unidad de Salud, aseguró
que de los 24 mil 190 habitantes, el 13.2% padecen el problema.
Pero según el PNUD, basado en el II Censo de Talla en Escolares
de Primer Grado, realizado en 2000, el 18.6 % de menores de cinco años
muestran bajo peso.
El centro asistencial atiende, actualmente, a 17 menores de cinco años
con desnutrición severa; otros 84 están en un nivel moderado
y 198 están en la categoría de normal en riesgo (leve).
El Escalón, Cauta Abajo, Cauta Arriba, Puentecitos, Iztagapán,
La Paz, Morro Grande, El Zarzal, San Martín, El Carmen, San Andrés,
El Rosario y Platanares, son los cantones más afectados.
Ello preocupa al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social
(MSPAS), entidad que desde hace tres años trabaja para evitar que
los niveles de desnutrición infantil en la zona y en otros 65 municipios
del país más afectados con el retardo en talla, se disparen.
Minimizar el problema no es tan fácil. Los vecinos perciben pocos
ingresos, pues hay pocas fuentes de empleo e inversión.
El mal estado de las principales calles vecinales es evidente. La mayor
parte de la gente del área rural de Guaymango se dedica al cultivo
de maíz y frijol.
Lo peor es que los precios de los productos agrícolas son bajos.
Por ello la gente del campo no obtiene las ganancias esperadas, un tropiezo
para salir de la pobreza en que viven y por consiguiente, para paliar
la situación de desnutrición de los pequeños.
Además, Guaymango es uno de los 50 municipios del país con
más bajo porcentaje de recepción de remesas familiares,
contrario a poblados como Concepción de Oriente y Meanguera del
Golfo, en La Unión, con el 63 y 61.2 % de recepción de remesas,
ubicados en el primero y segundo lugar respectivamente.
Apenas 10 de cada 100 hogares obtienen ayuda de sus parientes en el exterior
en Guaymango.
Mala alimentación
En los 64 caseríos de los 14 cantones hay algún grado de
desnutrición leve, moderada y severa.
La razón de esos datos: la pobreza en la que viven las familias.
Pero María Teresa de Morán, coordinadora del Área
de Nutrición del MSPAS, afirma que los factores que originan esta
situación van más allá de la carencia de dinero u
otros recursos.
“No necesariamente los niños con problemas nutricionales
provienen de familias pobres. Más bien hay una falta de educación
en los hábitos alimenticios”, dijo.
Por ejemplo, hay madres que se resisten a amamantar a sus hijos durante
los primeros seis meses, lo cual es básico para los infantes crezcan
de forma normal.
“Hay mamás que les dan agua de arroz, café o gaseosa
a un niño pequeño, lo cual evita que crezca sano”,
finalizó la nutricionista.
Alcaldía sin suficientes recursos para ayudarles
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Contraste. Pese a las limitantes en que vive,
muchos menores no pierden su sonrisa. Foto:
EDH |
Hay pocas oportunidades laborales y pocos ingresos por la baja recepción
de remesas familiares. Por ello salir de la pobreza y, por ende, de los
niveles de desnutrición infantil, será difícil para
Guaymango.
Es el planteamiento que hace el alcalde René Castro. Éste
enfatizó que por más deseo que su concejo desee ayudar a
las personas con estos problemas, no lo podrá hacer si no tienen
apoyo de la empresa privada, principalmente. Además, la inversión
municipal es bastante baja.
Cada mes el municipio recibe 64 mil dólares del Fodes (Fondo para
el Desarrollo Económico y Social de los Municipios).
En lo que respecta a tasas e impuestos la cifra no supera los cinco dólares
diarios, pues los habitantes no tienen “cultura de pago”,
recalcó el edil.
Ello dificulta para que la comuna a eche mano de ese dinero para obras
de beneficio social.
Gracias a que es uno de los municipios calificados en extrema pobreza
cada dos meses el Programa Red Solidaria, impulsado por el Presidente
de la República Elías Antonio Saca, lleva un poco de alivio
a la gente con un nivel alto de pobreza.
“La desnutrición y el analfabetismo han disminuido mucho
con Red Solidaria. Ha habido un incremento en las matrículas de
las escuelas y en los controles de salud”, agregó Castro.
Red Solidaria atiende a 2 mil 722 familias del poblado, quienes reciben
cada dos meses 40 dólares como incentivo para que los jefes de
familia lleven a sus hijos a estudiar y los registren en los programas
de salud.
“Los frijoles no dan apetito”
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Ayuda. Una mujer espera el bono de Red Solidaria.
Foto: EDH |
Su hijo, de cinco años, pesaba apenas 35 libras. Por ello Liduvina
Torres, del cantón San Andrés, Guymango, supo que padecía
desnutrición severa, al igual que otros niños del municipio.
Afortunadamente, tras varios meses de llevarlo a la unidad de Salud, el
pequeño José Vidal Torres salió de ese nivel y pasó
al estado de bajo peso moderado.
Recibió atención especial del personal médico y su
progenitora y consejería nutricional.
Vidal se ve casi recuperado, pero sigue delgado. Su familia no tiene muchas
opciones para cambiarle la dieta alimenticia basada sobre todo en maíz
y frijoles, casi nunca carne o pollo.
“El niño llegó a pesar hasta cinco libras. Le doy
su comidita, sopa de frijol y arroz, pero no leda apetito. En la clínica
le dejaron vitamina. Me aflijo porque lo veo muy desnutridito”,
dijo. Muchas familias enfrentan lo mismo. Hay pocos ingresos.
“El pisto no alcanza para alimentos”
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Pobreza. Oswaldo, junto a su madre Elsa. Foto:
EDH |
A sus cuatro años Oswaldo Vladimir Ramos padece estrabismo en
uno de sus ojos. Además, desde su nacimiento tiene parálisis
en sus miembros inferiores.
Vive en uno de los municipios catalogados en extrema pobreza, Guaymango,
al sur del departamento de Ahuachapán.
Para colmo, es uno de los 17 menores de cinco años que padece de
desnutrición severa en el municipio y uno de los dos afectados
del cantón San Andrés.
La madre del menor, Elsa Torres, aseguró que su vástago
apenas pesa 26 libras.
Ella ya hizo bastante para tratar de que su hijo recupere su peso normal,
como el de otros niños de su edad.
Sin embargo, como ha sucedido en un sinnúmero de casos en cantones
y caseríos remotos de diversas partes del país, ella no
lo llevó a tiempo al centro asistencial de la localidad. Pese a
que el infante está catalogado con desnutrición severa.
Apenas desde hace cinco meses lo lleva a la unidad de Salud. No fue por
su bajo peso, si no por diarrea que Oswaldo tuvo.
“Como veo que no se enferma no lo llevo a la clínica. Aunque
yo me aflijo. Le compro incaparina, leche y cereal para que aumente de
peso, pero nada”, aseguró.
La mujer tiene otros seis hijos, entre 18 y cuatro años. Su hogar
es beneficiado con el Programa Red Solidaria.
Sólo cuando recibe el bono de $40, cada dos meses, lleva una comida
diferente a la dieta de frijoles y maíz a su casa, pues de los
ocho miembros de su familia, solo su esposo gana apenas 3 dólares
en labores agrícolas. “Aquí hay desnutrición
por la pobreza, pues uno no tiene el dinero para comprar suficiente alimentos”,
recalcó.
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