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La bestia negra

El Real Madrid otra vez se vio impotente ante el Lyon, un equipo que le tiene la medida. Van Nistelrroy falló un penal sobre el final.


Publicada 22 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

El vuelo. Sergio Ramos se juega su humanidad en busca de una pelota. Real Madrid no pudo con el Lyon y se tiene que conformar con el segundo lugar del grupo y un cruce difícil en octavos de final.

Madrid España
Periodista / Claudio Martínez
Fotoperiodista / Lissette Lemus
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Los dos amigos se encontraron de casualidad dentro del metro de Madrid cuando abrieron las puertas en la estación Nuevos Ministerios y el vagón se despejó un poco gente. Ambos se habían subido en la parada anterior, Santiago Bernabéu, luego del 2-2 entre el Real Madrid y el Lyon. Lo dos tenían una bufanda del equipo merengue.

“¡Qué vergüenza, macho!”, dijo uno, el que estaba sentado. “Lo de esta noche ha sido lamentable”, replicó el otro, el más gordito. El equipo de Capello tuvo otra actuación para el olvido. Aquellos que habían llegado al estadio para ver a un Madrid lo suficiente arrollador como para ganarle por más de dos goles al Lyon –era lo que necesitaba para ubicarse primero del grupo- se fueron frustrados. Robinho, desde la portada del periódico As de ayer, afirmaba que una goleada a los franceses era posible.

Esa sensación empezó a desvanecerse cuando el gigante John Carew utilizó su potencia física para llevarse media defensa a la rastra -incluyendo a Fabio Cannavaro, futuro balón de Oro- para anotar en el 11’ el 1-0. El noruego complicó de arriba y de abajo durante todo el primer tiempo, donde el Lyon esperó inteligentemente en su campo para luego sorprender de contragolpe.

El 2-0 llegó en el 31’, mediante una jugada con pelota parada. Eric Malouda anticipó a todos en un tiro libre de Juninho Pernambucano y venció a Casillas. La afición, sabiendo que la clasificación no corría riesgos y que para obtener el primer lugar del grupo se necesitaba hacer cinco goles en una hora, se dedicó a sufrir. Simplemente. Por los regates de Robinho a los que le faltaban profundidad, por la inconsistencia de Reyes en la banda derecha y por el ausentismo de Ruud Van Nistelrooy. Entonces, en el 38’, llegó el gol de Diarra, una pieza del Real “robada” al Lyon que cada vez se afirma más como hombre de las dos áreas.

Los de Capello tuvieron más protagonismo en la segunda parte, pero siempre les faltó el tiro del final. Sobre todo porque las más claras no las tuvieron Van Nistelrooy, Raúl o Robinho sino Sergio Ramos, cuyas subidas siempre generan zozobra en el área rival pero su especialidad, si bien ha hecho varios goles, no es la definición.

La afición se dedicaba más a insultar al recién ingresado Cassano que a ver el juego, que para ese entonces había decaído notablemente en intensidad. Algunos madridistas pedían un gol para al menos no perder y otros dos, para ganar. Ya nadie pensaba en quedar primero.

El deseo se les concedió a los primeros y también casi a los segundos. En el 83’ Van Nistelrooy empujó en la línea una pelota y puso el 2-2. Y el mismo holandés pudo haber anotado el tercero al 87’, pero ejecutó el penal sin convicción y el portero Coupet se lo detuvo.

La única buena noticia para el Madrid es en octavos de final no se volverá a medir con el Lyon. Le podrá tocar el Chelsea, el Milán, el Inter o el Bayern, pero no el equipo francés. Y eso es lo mejor que le podía pasar, porque ningún equipo le tiene tanto la medida como el Lyon. Vaya consuelo.

En el centro de la escena

Sueño cumplido. Los jugadores de El Salvador en el centro del campo.

Exactamente a las 20.36, es decir nueve minutos antes de que comience Real Madrid-Lyon, los 12 jugadores de Fundamadrid El Salvador entraron al campo de juego para hacer flamear por los aires la insignia gigante de la Champions League, que estaba ubicada en el centro.

“Nos temblaban las piernas”, comentaría luego uno de ellos. La emoción fue grande, porque a metros de ellos estaban formados los jugadores de ambos equipos y sonaba el himno de la competición.

“¿Nos habrán visto en El Salvador?”, preguntó Julito Alvarenga, con su pícara sonrisa. Sobre su cabeza lucía una gorra de la UEFA, regalo por haber estado presente en la breve ceremonia previa.

Cerca de él, Samuel Grande y Rafael Chue miraban con asombro el marco del Bernabéu. Lo habían visto así de lleno tres días antes, en ocasión del juego contra Racing de Santander. Pero la Champions es la Champions. De hecho, más de uno se distrajo viendo los resultados de los otros partidos en el moderno tablero electrónico del estadio. “Es parecido al de Cuscatlán?”, bromeaban algunos.

Javier Menéndez, el portero, no dejaba de aplaudir las intervenciones de Casillas y también las paradas de Coupet. “Esto de volver a estar sobre la grama del Bernabéu es lo máximo. Ahora que ya lo vi como espectador me pregunto una cosa: ¿será que alguna vez pueda yo jugar aquí? Sería un sueño”, comentó.

Por el momento no pertenece a ningún equipo, pero asegura que una vez que regrese de España lo han llamado –junto con Jonathan Águila- para probarse en la Sub 17 que peleará un lugar para ir al Mundial de Corea 2007. Identificar a los salvadoreños en el estadio era muy fácil. No hacía falta buscar la bandera. Simplemente se veía un manchón blanco. Es que los cuscatlecos fueron casi los únicos que llevaban puesta la camisa del Madrid en el Bernabéu. El resto, como indican las sagradas escrituras de la moda europea invernal, usaban abrigos negros, grises o marrón oscuro.

Dios y Blatter

En las gradas. Los muchachos y la bandera salvadoreña: inseparables.

El día había empezado temprano para los chicos. Por la mañana, siguiendo el plan de interculturalidad, visitaron la ciudad de Toledo, en las afueras de Madrid. Además de tomarse fotos, le agradecieron a Dios por lo maravilloso del viaje en la imponente catedral y almorzaron comida española: variedad de salames y jamones, bacalao y pollo en diferentes especialidades.

Por la tarde, se reunieron con jóvenes de varias naciones en un acto que Ramón Calderón, presidente del Real, tuvo junto a Joseph Blatter, quien desde ayer tiene carnet de madridista.

“Lo vimos al señor y nos tomamos una foto”, aclaró José Luis Coto, sin darle demasiada importancia al hecho. Es que lo que todos quieren llegará, probablemente, hoy. Visitarán la ciudad deportiva de Valdebebas y tratarán de estar con los jugadores. Claro, todo dependerá de Fabio Capello. Y con el italiano nunca se sabe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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