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| Héroes. La Chelona Rodríguez
(arriba, tercero desde la izquierda), el Pájaro Huezo (abajo,
primero desde izq.)y el Mágico González (abajo, quinto
izq.), algunos de los artífices. |
Víctor Zelada
Uceda
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Sólo imaginarse que de un niño o un anciano podía
desprenderse una sonrisa en la década de los ochenta era casi imposible.
En 1979 la guerra estalló como una olla de presión en la
sociedad. La única esperanza hace 25 años era la Selección
de El Salvador.
El combinado azul se prestaba a participar de la hexagonal en Tegucigalpa,
Honduras, donde debía enfrentar al país local, así
como México, Canadá, Haití y Cuba. De los seis, sólo
dos clasificarían al Mundial de España 1982. Sueño
que finalmente se alcanzó para los cuscatlecos el 22 de noviembre
de 1981.
La delegación salvadoreña finalizó su competición
el 19 de ese mes, con su victoria 1-0 sobre Haití, gracias a un
penal de Norberto “Pájaro” Huezo. Con seis puntos en
la tabla de posiciones y con Honduras ya clasificado; sólo un milagro
faltaba, pues Canadá y México necesitaban ganar para desplazarnos.
Los dos equipos de la zona norte se quedaron cortos en sus pretensiones
y no pasaron del empate. Los canadienses igualaron contra Cuba 1-1; mientras
México terminó a cero contra la local Honduras.
La fiesta fue grande, los seleccionados se reunieron en el hotel de su
concentración: el Siesta. La sonrisa fue de oreja en oreja. E hizo
olvidar por varios días más, que la guerra nos consumía.
Piedras en el camino
“La clave para clasificar a un segundo Mundial para El Salvador
hace 25 años fue el talento de esa generación y el orgullo
que tuvimos para luchar en condiciones desiguales.
Muchos remarcan que en el Mundial hicimos un papel desastroso (contra
Hungría), pero no reparan que entrenábamos con ley marcial.
Pasábamos por las carreteras y nos paraba la guerrilla. El fútbol
era el aliciente de la gente, un escape al conflicto armado”, contó
Ricardo Guevara Mora, ex portero de la Selección de esa eliminatoria
mundialista.
Otro que no pasó por inadvertida esta realidad fue José
“Mandingo” Rivas: “No fue fácil clasificar al
Mundial. Lo disfrutamos mucho y la gente también, porque para ese
tiempo no había otra razón para estar feliz. Estuvimos muchas
veces cerca de la muerte, cuando pasábamos en medio de los tiroteos
con tal de ir a los entrenos”.
Otra de las razones que nubló a la Selección fueron las
condiciones económicas y la mala organización de la Federación
de Fútbol: “No teníamos muchos incentivos más
que los premios que nos ofreció la Federación. Incluso tuvimos
que comprar los uniformes que utilizamos en Honduras. Lo mandamos a traer
de Panamá. Pagamos como 200 colones...”, agregó el
“Mandingo” Rivas.
Todo fue por orgullo
Llegaron sin favoritismo, pero con nervios de acero. El lema interno de
los seleccionados era no dejarse intimidar. Sin embargo, lo que le echó
leña al fuego fueron las declaraciones de un periodista azteca
que alegó que los centroamericanos jugaban con la pelota cuadrada...
“El periodista mexicano Ignacio Matus escribió en noviembre
del 81 que en Centroamérica se jugaba con la pelota cuadrada. Y
eso creo fue un estímulo en lugar de que nos ‘ahueváramos’
contra México”, detalló el Coordinador de Selecciones,
Jaime “Chelona” Rodríguez.
Por su parte, Mauricio “Tuco” Alfaro añadió:
“Una noche antes del juego contra México (6 de noviembre),
nos juntamos en el hotel. Ellos se burlaban de la pelota cuadrada y de
indios. No sé, pero nos enojaron y por eso en la cancha les quisimos
demostrar su error y qué merecíamos respeto”.
Sufrieron ansiedad
No parece un fenómeno nuevo que El Salvador tenga problemas para
marcar un gol. En cinco partidos, sólo Ever la “Gacela”
Hernández y el “Pajaro” Huezo anotaron, por lo demás,
la sequía en el ataque fue una carencia. Esta ceguera frente al
marco contrastó con el cerrojo defensivo. La diferencia de gol
era la preocupación si México ganaba en el cierre.
“Contra Haití teníamos que marcar de tres a cuatro
goles, pero desgraciadamente no pudimos marcar más de un gol, porque
nos anularon goles. Casi todo el equipo se regresó a casa, excepto
Jorge González, Ricardo Guevara y el ex presidente de la federación,
Félix Castillo. Cada uno estuvo pendiente del juego México-Honduras
por la TV.
Estábamos nerviosos, con ansiedad y lo peor es que los últimos
minutos se hicieron eternos”, explicó el auxiliar de la Selección
Sub 17, José Luis Rugamas.
Los ex seleccionados coincidieron que la clasificación al Mundial
siempre será un logro inolvidable en las páginas del fútbol
local.
“No fue casualidad ganarle a México”
Mauricio “Pipo” Rodríguez reconoce que tuvo a su cargo
una generación de talentos y confirmó su tesis de que sí
se le podía ganar a México.
“Los jugadores del 82 eran fuera de serie. Se juntaron muchos con
calidad individual. Me permitieron vivir un segundo mundial, porque en
1970 coroné ese sueño como jugador...”, confesó
el ex timonel nacional.
Sin miedo
No estaba en sus planes dirigir a la Selección, pero el destino
lo quiso así. Pipo cuenta que en 1979 le encargaron la dirección
del equipo, después que el español Pibe Real, que había
dirigido sólo cuatro partidos y que fue jugador del Real Madrid
en la era de Ferenc Puskas, Gento y Alfredo Di Stéfano: “Pibe
Real se marchó porque le tuvo miedo a los bombazos (guerra civil).
Su familia lo presionó para que se fuera y por eso llegué
a dirigir a este equipo”.
La hexagonal
Al tocarse el tema de la hexagonal, Pipo enfatizó: “Con Canadá
perdimos por un gol (de Mike Stojanovic), en tiempo de descuento y el
jugador se llevó la pelota con la mano... Nos queda el orgullo
de que nos repusimos. Y no fue casualidad ganarle a México.
Antes de afrontar la eliminatoria, en los amistosos le ganamos a Guadalajara
y Cruz Azul. Y contra su Selección les pudimos ganar en Texcoco,
hasta que se inventaron un penal al minuto 85. Por querer ganarles nos
acorraló la afición”.
Llanto azteca
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| Cara y corona. México perdió
su único ju ego eliminatorio contra El Salvador. Un duro
golpe para sus intereses. En cambio, El Salvador levantó
sus aspiraciones, tras su mal debut. |
En cinco mundiales México ha estado ausente (1934, 1938, 1974,
1982 y 1990), pero su eliminación en la hexagonal de Honduras 1981
quedó marcada como un tatuaje. Aunque se la quiera quitar, la cicatriz
es imborrable.
Durante esa accidentada travesía, las palabras más duras
de la prensa deportiva azteca se evidenciaron con el 1-0 en contra de
El Salvador (6/11/81) y su juego de cierre contra Honduras, 16 días
más tarde.
Los titulares que se leyeron en las planas de los principales rotativos
mexicanos en su única derrota del clasificatorio fueron: “¡Qué
pena!... la victoria salvadoreña deja a México en crítica
situación”, destacó Ovaciones; mientras Esto resaltó:
“Feo tropiezo para el equipo mexicano”; Por su parte La Afición
señaló: “Jugamos así... a qué vamos
a España”.
Como dicen, todos hacen leña del árbol caído. En
Honduras el triunfo de sus hermanos cuscatlecos también se hizo
notar: “Cae el coloso del norte”, según el Heraldo.
Esta tónica la repitieron otros periódicos más, así
como los chapines que no estaban en competencia.
Error histórico
Para los mexicanos, El Salvador los derrotaba por vez primera en su historia,
cuando no era así. Olvidaron que El Salvador los irrespetó
en su casa para los VII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe
1954.
Esta generación azteca era comandada por el internacional Hugo
Sánchez, pero ni eso ayudó para que aplastaran a sus rivales
centroamericanos. Les pesó jugar en suelo extraño tal como
les ocurrió en Puerto Príncipe, Haití en 1973, donde
encajaron una goleada de 4-0 de Trinidad y Tobago.
Sin embargo, cuando todo México conoció que su equipo empató
0-0 contra Honduras, momento cumbre de nuestra clasificación, su
técnico Raúl Cárdenas fue cuestionado y la prensa
se ensañó. Se divulgó que además de ser uno
de los grandes ausentes del mundial ibérico. Se dejaron de percibir
cerca de 20 millones de dólares (500 millones de pesos mexicanos),
en concepto de transmisión televisiva.
“Sentí coraje”
El DT de la Selección Carlos De los Cobos fue uno de los miles
de mexicanos que terminaron defraudados por la eliminación de su
Selección en la hexagonal. Dijo que no hubo consuelo en su tierra.
“Se consideró un tropiezo no llegar al Mundial del 82. Todo
un fracaso, porque después del mal papel en Argentina 1978 donde
fuimos la peor Selección, lo menos que se esperaba era clasificar
a un nuevo campeonato y revertir los resultados”, dijo.
Las críticas
En México sintieron casi que se los tragaba la tierra. La tradición
y el dominio en la región de Concacaf quedó en deuda. “México
en esa época gozaba de protagonismo. El país entero estaba
unido con su Selección. Pero cuando empataron su último
partido las críticas fueron severas. Sentí molestias, coraje
y tristeza”.
El estratega comentó que la apatía fue masiva durante la
trasmisión del mundial. Su deseo por contribuir al “Tri”
fue posible hasta el Mundial de 1986, con el yugoslavo Bora Milutinovic
a la cabeza.

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