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Diferencia. Los salvadoreños, evidentemente más crecidos que los españoles, derrotaron a la escuela de fútbol del Real Madrid de Fuenlabrada. Foto: EDH |
Mad rid
España
Periodista : Claudio Martínez
Fotoperiodista I: Lissette Lemus
El Diario
de Hoy
deportes@elsalvador.com
La ansiedad por salir a la cancha y jugar un partido los estaba consumiendo más que el despiadado frío madrileño.
Y como si fuera poco, el motorista que conducía el autobús de los salvadoreños hacia el campo de juego prolongó la espera.
El hombre no sabía cómo llegar a Fuenlabrada, donde funciona una de las escuelas de fútbol del Real Madrid, y daba vueltas sin sentido. Luego de bajarse a preguntar y tras un par de llamadas por su teléfono móvil, al final dio con el lugar.
Para ese entonces, los muchachos estaban un poco preocupados. “Que el maestro se apure porque vamos a perder por default”, comentaba preocupado Jonathan Águila.
Cancha de once, grama sintética, justo al lado de un estadio que lleva por nombre Raúl González Blanco y que ayer cumplía tres años de su inauguración, en la que estuvo presente el capitán del Madrid, según pudo verse en los recortes pegados en el lugar.
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Satisfechos. Los chicos de la Fundamadrid El Salvador salen felices del campo de Fuenlabrada, después de ganarle a la escuela de fútbol de esa localidad. Foto: EDH |
La ansiedad se notó durante la primera etapa, donde Fundamadrid El Salvador ejerció una abrumadora superioridad que no quedó plasmada en el marcador. Fue apenas 1-0, con gol de José Luis Coto.
“Estábamos tan nerviosos que la pelota no entraba”, contó el goleador, en referencia a los cuatro tiros en los postes.
En el segundo tiempo sí quedó reflejada la diferencia entre ambos equipos. Con buena circulación y bastante más de precisión, empezaron a caer los goles. Coto anotó el 2-0 y minutos después Julio Alvarenga hizo el tercero. Jonathan Águila, el chico que juega en el Águila San Isidro, anotó el cuarto.
Fuenlabrada apenas podía pasar la mitad de cancha por la presión sofocante que ejercían los salvadoreños. Dentro del equipo local había un nigeriano, un ecuatoriano y un yugoslavo.
Promediaba el segundo tiempo cuando una de las madres de los niños locales le suplicó al entrenador, que además hacía de árbitro: “Mire, ¿por qué no lo termina ahora? Es que todavía puede ser peor”, comentó.
Y fue peor, porque al rato llegó el quinto, el de Arturo Parada. “Ya está, ya ganamos, démosle gracias a Dios”, pidió Javier Batlle, el capitán, tras el 5-0 final.
El otro Javier, de apellido Menéndez, que juega de portero, celebraba su valla invicta con un gesto de desdén: “Sólo me tiraron dos veces al marco”.
Jonathan Águila, uno de los humoristas del equipo, comentó que durante el juego los españoles le decían que eran muy grandes. “Yo no tengo la culpa si a nosotros nos alimentan bien”, añadió con buen humor.
Para Julio Alvarenga, la clave fue el entrenamiento previo y también la miel del Trifinio que consumieron, rica en carbohidratos. Pero las sorpresas no se detienen. Enrique García Prieto, presidente de la Fundación, les dio otra noticia que los dejó pálidos de la emoción.
Hoy, en el juego de la Champions, los doce salvadoreños saldrán al campo de juego con la bandera de la UEFA, delante de los jugadores.
“Hay que avisarle a todos los conocidos que nos vean, porque esta vez vamos a salir en televisión”, comentó Julio Fuentes. A lo que Javier Batlle agregó: “Ese juego sólo se verá por ESPN, ya que los martes el Cuatro ya no tiene partidos. Así que espero que los que no tienen busquen un lugar con cable”.

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