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| Ventaja. Los costos más bajos en hardware
y ancho de banda han desarrollado nuevas empresas de Internet. Foto:
EDH |
The
New York Times
Miguel Helft
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
SAN FRANCISCO. Cuando Seth J. Sternberg y dos colegas fundaron Meebo,
un servicio de mensajería instantánea basado en la Red,
no buscaron el respaldo del capital de riesgo.
Usando sus tarjetas de crédito, financiaron ellos mismos a la compañía
con aproximadamente 2,000 dólares por cabeza. Fue suficiente para
cubrir su mayor gasto: el alquiler de algunos servidores a una tarifa
de 120 dólares mensuales cada una.
Un mes después de su lanzamiento en septiembre de 2005, Meebo recibía
hasta 50,000 registros diarios, y necesitaba más servidores. Decidió
tomar la modesta suma de 100,000 dólares de tres inversionistas
ángeles, individuos acaudalados que suelen contribuir pequeñas
sumas pero no se involucran en la toma de decisiones.
“Había mucho capital de riesgo que nos proponía aportar
potencialmente más fondos”, señaló Sternberg.
“Respondimos que no. Suceden muchas cosas cuando recaudas capital
de riesgo, y realmente te desaceleran”.
Con el tiempo, Meebo recaudó dinero de inversionistas de riesgo:
aproximadamente 3.5 millones de dólares de Sequoia Capital. Pero
eso fue después de que la compañía estaba en proceso
de demostrar que su servicio era un éxito; Meebo recibía
diariamente aproximadamente 200,000 registros.
En el último par de años, cientos de nuevas compañías
de Internet más en el Valle del Silicio y otras partes han seguido
una trayectoria similar. A diferencia de la mayoría de las compañías
formadas durante el primer auge de Internet, que fueron formadas con tecnología
costosa y presupuestos de mercadotecnia, muchas de las compañías
Internet de la nueva camada han crecido rápidamente con modestos
presupuestos.
Algunas han trabajado totalmente sin capital de riesgo o han recaudado
sumas mucho menores de las que desearían los inversionistas. Ese
ha sido el reto para los capitalistas de riesgo, que han obtenido cifras
récord en años recientes y necesitan dónde poner
a trabajar ese dinero.
“Las firmas de capital de riesgo lo detestan; quieren que recibas
grandes sumas”, señaló Jay Adelson, el director ejecutivo
de dos nuevas compañías, Digg y Revision3. Digg recibió
algo de capital de riesgo, pero mucho menos de lo que le ofrecieron, y
Revision ha trabajado con aproximadamente 850,000 dólares recibidos
de un grupo de inversionistas ángeles.
Varias firmas de capital de riesgo buscan adaptarse. Este mes, Charles
River Ventures anunció que ofrecería créditos de
250,000 a los empresarios como una forma de obtener acceso a nuevas empresas
prometedoras. Asimismo, otras firmas extienden pequeños créditos,
aunque no como parte de un programa formal.
Por su parte, Mohr Davidow Ventures incrementó el número
de inversiones “semilla” -- pequeñas sumas otorgadas
a compañías incipientes -- de aproximadamente cinco a 10
al año. Asimismo, Union Square Ventures, formada en el 2003, ha
realizado casi la mitad de sus inversiones por un millón de dólares
o menos, distanciándose de su plan inicial de realizar apuestas
iniciales de uno a tres millones de dólares, según su página
de Internet.
“Creo que hay en la comunidad del capital de riesgo la creencia
de que las reglas han cambiado o están cambiando”, señaló
John Battelle, periodista y empresario. “¿Cómo se
moderniza una empresa de capital de riesgo que fue creada para un modelo
que requiere de millones, si no es que decenas de millones de dólares,
para una escala distinta?”
Y, en tanto las grandes firmas tratan de reducir sus dimensiones, se topan
con una nueva camada de competidores que están felices de financiar
a nuevas empresas con poco dinero y propician el actual auge de Internet.
Incluyen a un gran número de inversionistas ángeles y muchos
pequeños fondos de inversiones a futuro cuya especialidad es invertir
decenas de miles de dólares, o cientos de miles como máximo.
Existe incluso un grupo llamado Y Combinator, cuya regla básica
para invertir en las nuevas compañías es de 6,000 dólares
por cada empleado.
“Llegué a la conclusión de que 500,000 dólares
son los nuevos cinco millones”, aseveró Michael Maples Jr.,
un empresario que creó un fondo de inversión dirigido a
inyectar dinero a compañías que requieren de poco capital.
Maples se ve a sí mismo no tanto como un competidor del capital
de riesgo, sino como alguien que llena la brecha entre los ángeles,
que podrían invertir unos 250,000 dólares en
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