Yamileth Cáceres/J.R.
El Diario de Hoy
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De cara al 2007, el gasto que Salud Pública tiene presupuestado para el rubro de medicamentos es $24 millones, diez menos que este año, y una cantidad similar a los montos destinados hace cinco o seis años. Y, si de comparaciones se trata, $37.9 millones menos que el fondo ideal, $61.9 millones, previsto para atender las necesidades del sistema sin problemas, de acuerdo con lo expresado por Gloria Rubio, técnica de la Unidad de Planificación del Ministerio de Salud, semanas atrás.
Salud realiza una compra anual que prepara este mes para sacar la licitación en enero. En el presupuesto de cada hospital aparece el monto de medicamentos que recibirá, por lo general, en envíos trimestrales.
Casi al mismo tiempo que se conocía el destino de esos fondos, hace ya algo más de un mes, el Bloom, el principal centro pediátrico del país, carecía de insumos como jeringas y guantes. No se trataba de “otra crisis de antibióticos”, algo casi crónico cuando se pasa el ecuador de cada año.
Hoy, tras un sondeo en áreas críticas como Cuidados Intensivos, y después de que el centro recibiera una parte del refuerzo solicitado, unos 578 mil, la situación no está mucho mejor. “Es de manera irregular, a veces hay, otras no”, asevera un especialista. Ese “un día hay, otro no” es válido para cualquier producto desde antibióticos hasta pruebas de laboratorio. “Siempre hay escasez de tubos de tórax, catéteres para uso intravenoso, sondas de aspiración...”, dice el pediatra sobre una lista de la que no escapan los guantes estériles. “Estuvimos dos semanas sin ellos, nos surtieron esta semana, pero hemos estado racionados”.
Desde inicios de año y hasta agosto, la falta de placas en el San Rafael, en Santa Tecla, obligó a que las pruebas de rayos X se limitaran a los casos de emergencia. “Hubo pacientes que esperaron una radiografía uno y dos meses”, afirma un especialista. Las cirugías, recalca, no se vieron afectadas; sin embargo, la falta de anticonvulsivos como el Fenobarbital, antibióticos y vitaminas como Complejo B llega hasta hoy.
En tales casos, como explica un especialista del Hospital Bloom, pensar en programas como el trasplante de órganos o renovar y mejorar los equipos de diagnóstico y tratamiento, resulta difícil. Maternidad, también un centro de referencia, lleva un año con los dos mamógrafos arruinados.
Esa reducción de fondos no parece normal, al menos para diputados de la Comisión de Salud como Héctor Dada Hirezi, del CD, quien cuestionó algunos puntos del presupuesto cuando le fue presentado. No así para el ministro de Salud, Guillermo Maza, y el viceministro de Salud, Ernesto Navarro, ambos consultados en repetidas ocasiones. “El gasto (en medicinas) va a ser igual que el año pasado, unos $24 millones, si a medio año tenemos problemas, está la promesa de los refuerzos”, explicó Navarro. Al funcionario se le recuerda, pero no aclara que, este año, el monto para ese rubro es de $34 millones.
Cuando se le insiste en si esa reducción puede afectar el trabajo normal, además de la consabidas promesas de refuerzo que llegan, como este año, tarde, Navarro centra su discurso en Fosalud y el proyecto Rhessa. “La reducción es un decir. Si usted se pone a analizar los rubros como Fosalud que compra, si hablamos de Rhessa, Ong... también son medicamentos. Entonces la suma es igual”, matiza el viceministro.
Lo que Salud no explica es que la rama de salarios no refleja a cabalidad el gasto para 2007, según una fuente de adentro de la entidad. Los más de diez millones que absorbe cada año el escalafón no se reflejan en la partida salarial. De los $203.3 millones de 2007, si se les quita el pago de plazas que antes se costeaban con las cuotas voluntarias ($5.5 millones), quedan unos $197,8 millones, apenas tres millones más que este año ($194.5).
¿De dónde va a salir el resto para una partida como salarios que representa tres de cada cuatro dólares del presupuesto?
El rubro de bienes y servicios, es decir, los medicamentos e insumos es, para esta fuente, de donde se va a buscar “nivelar” este desfase. A los titulares de Salud se les pidió, en reiteradas ocasiones, el gasto previsto por área para comparar la inversión con respecto a otros años, pero sólo proporcionó, de forma escueta, el gasto en medicinas.
A mitad de año, Salud le presentó a Hacienda un proyecto de presupuesto de $358 millones, la cantidad estipulada para pasar un año sin grandes sorpresas. Al final, tras el pulso con Hacienda, quedó en $323 millones.
Que la erogación designada para 2007 es insuficiente para Salud lo demuestra el hecho de que ya se habla de refuerzos cuando ni siquiera se ha terminado el año. El primero, según indicó el ministro de Salud antes de viajar a Naciones Unidas, será de 12 a 15 millones y llegará a principios de 2007.
El Rosales ya levantó la mano. La Unidad de Comunicaciones informó de un monto para medicamentos inferior a un millón 700 mil dólares, la mitad de lo que el centro gastó en los años anteriores.
La Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), en su informe trimestral de coyuntura, reseñó cierto estancamiento en los montos para Educación y Salud en 2007, comparado con el PIB.
La escasez de medicamentos toca bolsillo de los pacientes
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| Atención. Área de Cuidados Intensivos del Hospital Rosales.. Foto EDH |
Desde hace algunos días, en el Hospital Rosales faltan 46 fármacos de los 240 del cuadro básico, prácticamente la quinta parte de los medicamentos. En algunos casos se trata de insumos y exámenes vitales para el enfermo.
En Cuidados Intensivos, la sala de los pacientes más delicados, José Cabrera vive su propio calvario. Su hijo Ricardo, de 15 años, sufrió un derrame cerebral hace 12 días y desde entonces compra casi todo: dos cajas de Sucralfato, además de otras medicinas, pagó dos TAC y, además, le piden una válvula.
Los pocos dólares que recibió por algunos trabajos de albañilería se los acabó con la compra de varias medicinas.
“Nos dijeron que no hay en farmacia, y ahora hay que comprar la válvula y me están diciendo que debo hacerle otro TAC (Tomografía Axial Computarizada)”, comentó preocupado.
La semana pasada, los familiares le ayudaron con parte del dinero porque no le alcanzaba para realizar el examen del cerebro; de esos ya le hizo dos en clínicas particulares, cada uno vale 83 dólares. Hoy, si puede, hará el otro. Con la válvula está más difícil. Cuesta unos $300 y no sabe de dónde los va a sacar.
En Neurología, HugoErnesto Gómez está en una silla de ruedas. Mientras detiene su lectura, cuenta con dificultad que desde hace cuatro años compra un frasco de Mestinon (para pacientes con debilidad muscular). Cada uno le cuesta 23 dólares y lo adquiere cada cinco días. Así lleva cuatro años, desde que le detectaron el trastorno neuromuscular. “Si no lo compro, no me levanto, hasta me puedo morir”, comentó Gómez.
Héctor Valencia, jefe del área de Hemato-Oncología, también comparte esa incertidumbre. “No sé qué vamos a hacer con los nuevos pacientes a los que se le detecte leucemia aguda, de dos a tres cada semana”. El tratamiento de quimioterapia, por la falta de antibióticos, sigue siendo una incógnita.

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