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Ultiman a cuatro en San Alejo
La Unión. Las víctimas estaban maniatadas y tenían disparos en la cabeza. Según la policía, al parecer, se trata de un ajuste de cuentas
Publicada 20 de noviembre de 2006 , El
Diario de Hoy
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| Hallazgo. Los cuerpos, que estaban dentro de bolsas negras y maniatados de pies y manos, fueron encontrados por lugareños. Foto EDH |
Insy Mendoza
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los pobladores del caserío El Zorral del cantón Las Presas, del municipio de San Alejo, en La Unión, estaban aterrorizados ayer.
El hallazgo de cuatro cadáveres, en estado de descomposición, a la orilla de la calle, rompió la tranquilidad en la zona.
Los cuerpos fueron hallados de manera fortuita, después que la presencia de aves de rapiña atrajera la atención de curiosos. Fueron los vecinos, quienes dieron aviso a la Policía Nacional Civil (PNC).
Según médicos forenses, los cuerpos tenían aproximadamente tres días de descomposición.
Una persona que prefirió no identificarse expresó que “a esos pobres les dieron con odio. Estamos asustados porque aquí es una zona muy solitaria, es un punto ciego (sin vigilancia) que conecta a San Alejo y Bolívar. Aquí pasa contrabando de todo”, expresó.
Cristian Recinos, oficial de servicio de la delegación de La Unión, explicó que la primera hipótesis que se maneja es el ajuste de cuentas, pues los cuerpos tenían varios impactos de bala en la cabeza, al parecer calibre 5.56. Estaban tendidos boca abajo, con las manos atadas con cintas de zapatos y los brazos cruzados.
Las víctimas fueron identificadas como William Edenilson Quintanilla Quintanilla, de 18 años y residente en Chinameca, San Miguel, así los nicaragüenses Wilfredo de Jesús Martínez Ramírez, de 30, y Noel Antonio Pérez González, de 24. Uno más no fue identificado.
Las autoridades no tenían claro si las víctimas fueron asesinadas en el sitio del hallazgo o en otro lugar, pues los vecinos niegan haber escuchado disparos o discusiones.
El oficial añadió que no se pudo obtener mucha información entre los vecinos y que el crimen pudo cometerse de noche.
También coincidió con la versión del lugareño, en el sentido de que es un paso ciego por el que se transportan lácteos de contrabando.
La calle une los municipios de Bolívar y San Alejo, desde la carretera Ruta Militar hasta la Carretera Panamericana.
Los moradores se quejaron de que la policía no realiza patrullajes por el sector, a pesar de saber que es un sitio donde el contrabando es frecuente.
En el lugar habitan muchos nicaragüenses, por lo cual no les extraña que dos de las víctimas sean de esa nacionalidad.

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