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“Nunca pensé que tenía anorexia”

Una salvadoreña cuenta cómo sus problemas emocionales dieron paso a una etapa de obsesión por el peso y la comida. Ahora está en tratamiento y cuenta su historia para que otros no pasen lo mismo


Publicada 20 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Florencia Couto
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Sus recuerdos son muy recientes. Los últimos 10 años de su vida se centraron en una obsesión por la delgadez. Claudia, quien prefiere mantener su apellido en el anonimato, pidió ayuda y la recibió. Pero llegar a este punto le costó varios años de silencio, basados en no aceptar su problema.

La salvadoreña está casada y tiene tres hijas. No es modelo, pero igual cayó en las trampas de una enfermedad que mata.

Aclara que su comportamiento no tiene nada que ver con una familia disfuncional. En su vida no hay historias de violencia, ni de abuso. Pasó una niñez estable y formó una hermosa familia.

Su historia se remonta a la adolescencia temprana. “Al principio, no era severo. Era de vez en cuando... Empecé con dietas, tenía todos los libros de todas las dietas existentes”, apunta.

Profundiza que de niña era activa, y que tenía el control de todo. “Llevaba las riendas. No dejaba ver (a los otros) que estaba triste. Me iba tragando todo. En el fondo, no me daba cuenta. Uno se mete en un ciclo”, narra con dificultad.

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Al respecto, el psicólogo Daniel Guttfreund detalla que no buscan llamar la atención. Sino que “es un trastorno emocional porque la persona está sufriendo”, sintetiza y dice que empiezan una vida basada en la delgadez para llenar un vacío, pero que, igualmente, no se sienten bien consigo mismo.

Esta mujer, de ahora casi 30 años, tuvo épocas en las que hacía más de cuatro horas diarias de ejercicio, que es considerado excesivo y hasta compulsivo por algunos médicos.

Esto es uno de los signos que pueden ver los familiares para tratar de buscar ayuda.

Otra característica es que ven su imagen corporal distorsionada. Aunque están delgados, se ven gordos. También usan ropa holgada para esconder la pérdida de peso.

La aceptación

Hace sólo unos pocos meses se dio cuenta que tenía un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). “Toqué fondo”, declara, convencida de que es hora de contar su historia, para que otras y otros salvadoreños puedan pedir ayuda a tiempo.

“Nunca pensé que tenía problemas. Nunca lo acepté. Por eso, básicamente, toqué fondo”, confiesa Claudia, quien describe esa época como una etapa de baja autoestima y en la cuál tenía mucho control sobre la comida. Tanto, que llegó al punto de que antes de reconocer su problema se mantenía con un vaso de agua al día. “Ni siquiera comía un chicle”, detalla.

Anuncio de una campaña publicitaria de NEDA (Asociación de desórdenes alimenticios de Estados Unidos) que busca la belleza real

“Muchas jóvenes no identifican que están sufriendo y que reflejan esto en la comida, el dolor y vacío y desesperación que hay de por medio”, enfatiza el Dr. Guttfreund, quien continúa diciendo que “cuando tocan fondo no se dan cuenta en que están metidos”.

Esto lo explica Claudia, quien luego de un intenso tratamiento ha mejorado enormemente. La primera vez que hizo terapia no se dejó cuidar. Pero luego, lo superó y se le cayó la manera que tenía de vivir. “ “Me internaron. No pude sola”, reconoce.

Esto le ayudó muchísimo porque tuvo la posibilidad de una atención continúa. Estuvo varias semanas en
Estados Unidos y allí profundizó el trabajo en la parte de la terapia.

Aceptar la hospitalización y empezar el camino de la recuperación le cambió la vida a esta joven.

Ahora Claudia empieza por dar su testimonio para lograr un cambio en la cultura salvadoreña, que desconoce este tipo de trastornos.

Ahora aconseja a que pidan ayuda a la Fundación Estima. “ Hay un lugar donde se puede llamar. Hay que pedir ayuda, porque no es necesario sufrir”, formula, ya que a ella le tomó mucho tiempo darse cuenta de su problema.

Guía para prevenir los problemas de la conducta alimentaria
Esto sirve tanto para padres, como educadores y pediatras

1. Examinar, explorar y de ser necesario modificar sus expectativas hacia la apariencia física de sus hijos.
2. Examinar sus propias creencias, actitudes, prejuicios y comportamientos acerca de la comida, peso, imagen corporal, apariencia física, salud y ejercicio.
3. Motivar a comer comidas balanceadas.
4. Permitir todos los alimentos en cantidades moderadas.
5. Motivar a comer como respuesta a la sensación física del hambre.
6. Fijarse y elogiar los diferentes tipos de personas y sus diferencias físicas.
7. Enviar el mensaje que el peso y apariencia no son los únicos determinantes de su identidad y valor personal.
8. Construir y fomentar una buena autoestima.
9. Fomentar una buena y abierta comunicación que incluya la discusión de sentimientos y opiniones.
10. Enseñar a pensar en forma crítica.
11. Desarrollar un sistema de valores internos.
12. Enseñar a aceptar el cuerpo y fomentar la actividad física.
13. No fomentar la idea que una dieta específica o una talla de ropa conducirán automáticamente a la felicidad.
14. No usar la comida como premio o castigo.
15. No criticar continuamente su propio cuerpo.
16. Amar, aceptar, reconocer, apreciar y valorar a los niños, independientemente de su peso.
17. Enseñar y discutir el peligro de alterar el cuerpo con dietas peligrosas.
18. Enseñar a valorar a las niñas y jovencitas no por su apariencia física sino por sus ideas, acciones, pensamientos y sentimientos.
19. Enseñar acerca de las buenas relaciones interpersonales.
20. Demostrar respeto por las mujeres durante su proceso de maduración y envejecimiento, para poder enfrentar la glorificación cultural de la juventud y peso corporal.
21. Fomentar el respeto hacia todos los seres humanos.

LA MALSANA BÚSQUEDA DE LA PERFECCIÓN

La muerte de la joven modelo brasileña, Ana Carolina Reston, a causa de la anorexia, ha vuelto a levantar las críticas contra la enfermedad. Incluso, la madre de Reston, hizo un llamado para que los padres cuiden a sus hijas jóvenes que desean dedicarse a las pasarelas.

Una de las acciones más polémicas en este año fue la que hicieron los organizadores del desfile de la Pasarela Cibeles, en Madrid, en septiembre, días antes de su edición, anunciaron que no permitirían desfilar a modelos con menos de 123 libras y un índice de masa corporal (un coeficiente que se obtiene a partir de la relación entre peso y estatura) inferior a 18%, el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Fue tal la conmoción que generó en el mundo que algunas modelos ni siquiera se presentaron y otras tantas se negaron a pesarse y optaron por una huelga. Poco sirvió: varias quedaron afuera por su extrema delgadez y volvieron a casa con el consejo de sumar algunas libras, como fue el caso de la top model Naomi Campbell.

Quien preocupa por su extrema delgadez es la estrella de Hollywood Nicole Richie. La joven decidió realizarse un chequeo médico “para determinar la razón por la cual no gana peso”, precisó Nicole Perna, portavoz de la estrella citada por la revista People en su página en internet.

A Richie se le ha visto, a lo largo de 2006, los dramáticos cambios en su figura. Hilary Duff, Keira Knightley, Ashley Olsen, Lindsay Lohan, entre otras reconocidas estrellas han sido criticadas por el mismo problema y su falta de responsabilidad ante los fanáticos.

Las gemelas Olsen. Mary Kate (derecha) se dice padece de anorexia.
Cibeles. Los organizadores prohibieron desfilar a modelos “esqueléticas”.
Lindsay Lohan. La actriz admitió haber tenido problemas con la bulimia.
Ana Reston. La modelo murió de complicaciones por una aguda anorexia.


Desde la red

Los famosos no son el único medio que dan a conocer el auge de la anorexia y la bulimia.
En la web hay sitios que bajo los nombres de ‘Ana’ y ‘Mía’ engañan a jóvenes diciéndoles que estos trastornos no causan la muerte, sino que son un estilo de vida.

La OMS asegura que los menores de edad con trastornos alimenticios recurren frecuentemente a las páginas de internet “pro Ana y pro Mía” a mal informarse, pues los consejos de dietas, medicamentos y técnicas para perder peso son completamente erróneos.

Sin embargo, existen otros espacios como alimentacion.interbusca.com que tratan de frenar este tipo de información.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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