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Nota del día
Nuevas barbaridades en el tema del DUI

El DUI salvadoreño no sólo ha funcionado sin falla, sino que es un documento de una gran calidad, muy superior a las tarjetas de identidad que se emiten en Europa y otros países

Publicada 20 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Paralizar la emisión del DUI es la última ocurrencia aprobada por la Asamblea, lo que esperamos sea vetado por el Ejecutivo. Todo el tiempo surgen iluminados que piensan que regalar servicios, bienes o tareas es una manera de beneficiar al conglomerado, sin darse cuenta de que eso tiene sus costos invisibles pero muy reales, además que, en el tema que nos ocupa, se causan graves perjuicios a entidades con las cuales el Estado salvadoreño tiene obligaciones contractuales. Sufren las empresas y además se genera una grave inseguridad jurídica.

Con su decisión, la Asamblea elimina por decreto lo que es propiedad de una empresa que ganó en licitación pública la prestación de ese servicio; a esto se suma, la imagen de nuestro país frente a inversionistas externos se perjudica, al demostrar que ganar una licitación no garantiza nada, como tantas veces ha sucedido en El Salvador. Uno de los casos más tristes fue el concurso para edificar la catedral: se declaró desierto pese a que participaron arquitectos de renombre mundial y se otorgó luego a dedo la obra, con el pobre resultado, estéticamente hablando, de lo que tenemos en pleno centro capitalino. Además de haber perdido la oportunidad de contar con una gran catedral en el país, hubo que gastar mucho dinero en corregir las fallas estructurales de la actual, que por puro milagro no se vino abajo.

La emisión del DUI, pese a las cargas adicionales que se impuso a la empresa después de concedido el contrato, ha funcionado sin falla. El DUI salvadoreño es un documento de una gran calidad, muy superior a los carnés de identidad que se emiten en Europa y otros países En la historia de truculencias alrededor del DUI, el capítulo más reciente se dio cuando el gobierno pidió a la empresa emitirlo en varias ciudades de Estados Unidos, pero una vez que se hicieron las necesarias inversiones y se contrató personal, el proyecto fue abandonado sin que hasta la fecha la empresa haya sido compensada por las pérdidas en que incurrió.

El Salvador, tierra de ocurrencias

Como se ha llegado a proponer que la emisión del DUI debe pasar al Centro Nacional de Registros, se debe recordar lo que son tales servicios en manos burocráticas, como el registro de las armas. Todo el mundo sabe de la ineficiencia con que se opera, comenzando porque los archivos están amarrados con cordel y apilados en bodegas, lo que vuelve muy difícil investigar la pertenencia de una arma, no digamos de donde se disparó un proyectil. Cuando se planteó concesionar ese servicio, la oposición armó una pataleta, por lo que seguimos sin un sistema efectivo de control sobre las armas autorizadas.

Con los ferrocarriles sucedió otro tanto: al vencerse la concesión, se afirmó entonces que el Estado estaba plenamente capacitado para manejarlos con mayor provecho para los usuarios y el fisco. En EL DIARIO DE HOY nos opusimos a esa estatización pronosticando que en poco tiempo, los ferrocarriles colapsarían por malos manejos, despilfarros e inepcia, como sucedió. Inclusive un bien nacional importantísimo, la vía física, está en peligro de perderse por invasiones ilegales.

Garantizar contratos tanto públicos como privados es un factor clave en la vida económica, ya que permite a las partes invertir sin exponerse a perder capital porque cambian las reglas del juego. Y al cambiar se puede caer en la anarquía jurídica.

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