Guadalupe Hernández
El
Diario de Hoy
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¿Qué tendrían que hacer los países emergentes para alcanzar los niveles de desarrollo económico de las naciones industrializadas?
Según los banqueros de América Latina, la respuesta pasa por facilitar el acceso a los servicios bancarios pues un importante número de estudios ha demostrado que a mayor profundización financiera mayor crecimiento económico.
En El Salvador 2.5 millones de personas poseen una cuenta de ahorro y 222 mil tienen una cuenta corriente en el sistema financiero. Además dos millones de personas tienen tarjetas de crédito, según un informe de la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa).
Carlos Cáceres, director ejecutivo de Abansa, asegura que la “bancarización” alcanza un 42 por ciento, gracias a los diferentes productos financieros que ofrecen los 13 bancos que operan en el país.
La cifra coincide con un estudio del Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros (Claff), el cual detalla que el promedio de profundización bancaria salvadoreña representó el 41 por ciento del PIB, tanto en la parte crediticia como de depósitos durante el período 2000-2005.
En la línea de evolución bancaria, el país se sitúa como el segundo con el mejor nivel de intermediación financiera a nivel Latinoamericano, después de Chile, según el documento que fue presentado durante la XL Asamblea anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).
Sin embargo, un buen porcentaje de la población todavía no se atreve a solicitar un crédito por temor a ser rechazados, y aunque parezca increíble muchas personas prefieren guardar sus billetes bajo el “colchón” porque no confían en los bancos.
La otra cara
A pesar de los esfuerzos del sistema financiero, todavía hay un sector que continúa quejándose por la falta de atención crediticia y de los altos costos administrativos por los préstamos.
Esa dificultad financiera es la segunda razón que impide el crecimiento empresarial, después del crimen.
Para la banca, las pymes representan el segmento de mayor riesgo crediticio.
Liliana Rojas-Suárez, consultora de Claff, sostiene que si las pymes recibieran un adecuado financiamiento podrían convertirse en “incubadoras” de proyectos de mayor escala.
Considera que para cambiar esta realidad se necesita implementar iniciativas a fin de que las empresas informales vayan generando un mejor historial crediticio.
Rojas recomienda que para mejorar las condiciones del acceso al crédito (montos, tasas de interés y plazos), deben establecerse acciones conjuntas entre bancos, empresas y gobiernos.
En el país, por ejemplo, existe un sistema de garantías recíprocas para las pymes, el cual no es muy utilizado por falta de información. También es necesario desarrollar una cultura financiera que debe iniciar desde la edad escolar. Los programas sobre el uso correcto de productos financieros apenas comienza.
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