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Misión imposible
En un entorno digno de un cuento de hadas, Tom Cruise y Katie Holmes se casaron por fin en un castillo tipo medieval. La prensa no pudo acceder a la esperada ceremonia
Publicada 19 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy
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Lorena Valencia
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
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Los fuegos artificiales, según los asistentes a la boda, fue la señal de que Tom y Katie eran ya marido y mujer. Foto: EDH |
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Tom Cruise y Katie Holmes finalmente se casaron en un castillo medieval cerca de Roma, Italia, en una ceremonia nocturna a la que asistieron algunas de las más conocidas estrellas de Hollywood.
El portavoz de Cruise, Arnold Robinson, confirmó a la prensa internacional que la pareja había intercambiado votos en el castillo de Odescalchi, a orillas del lago Bracciano.
La boda fue celebrada por un ministro de la Cientología. El actor se ha divorciado en dos ocasiones y es un fervoroso seguidor de la iglesia fundada por el escritor L. Ron Hubbard. Holmes por su parte, fue criada como católica. Mientras la noche caía sobre el castillo, los curiosos y los más de 300 paparazzis continuaron su vigilia en las afueras y muchos estaban impacientes por ver a alguna de las estrellas tras soportar la lluvia durante el día.
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| Un final felíz para esta pareja de famosos de Hollywood. El amor es evidente. |
Los actores Jennifer López y su esposo Marc Anthony, Will Smith y Jada Pinkett, Brooke Shields junto a su esposo y la infaltable Victoria Bechkam estaban entre los invitados que acompañaron a los novios al arribar al castillo, por la tarde.
Llegó la hora
Tom Cruise, que llevaba gafas para sol, saludó a la multitud cuando llegó en un automóvil marca Mercedes Benz color negro. Katie arribó momentos antes de lo esperando con su pequeña hija Suri en sus brazos. Luego, apareció brevemente por una ventana del castillo cuando el vehículo de Cruise se retiró.
Holmes, de 27 años, dio a luz a su hija en abril. Cruise, de 44 años, también tiene otros dos hijos adoptados cuando estaba casado con Nicole Kidman.
Algunas velas alumbraban la entrada del castillo, mientras un flujo constante de automóviles Mercedes Benz oscuros con ventanas polarizadas ingresaron al castillo, mientras la multitud aplaudía. Sin embargo, muy poco pudo verse a las estrellas.
La boda terminó con una semana de obsesión y persecución por esta pareja de actores.

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