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Los deja el tren

Alianza y Águila, el juego más atractivo de una fecha que mezcla semis con el peligro de tocar fondo


Publicada 19 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Clásico. Luis Anaya y Francisco Álvarez se verán la cara hoy. Foto: EDH

Víctor Zelada Uceda
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Así como la canción “los de adelante corren más y los de atrás se quedarán”, la liga se ha vuelto una carrera que saca la gota gruesa. El único que está seguro en la semifinal es FAS, quien puede darse el taco de sentarse hoy, tomarse un café, y aún así no ser desplazado, al menos en esta fecha. El resto del pelotón tiene la lengua fuera y se siente perseguido. Pero una mirada a su retaguardia es fatal. Dos grupos tienen diferentes intereses: están los que aspiran a acompañar a los tigrillos en semifinales y los que ruegan a todos sus santos para no terminar a la par del Independiente.

Distintos sentimientos se mezclan: la ambición, la rivalidad, la envidia y la desesperación. Aunque sea para estorbarse y ponerle el pie al rival, estarán los equipos.

Clásico despiadado
Drama y nerviosismo. Más de algún aficionado se frotará el rostro, elevará plegarias y estará suspirando o gritando a morir. Águila y Alianza librarán en el estadio “Mágico” González la batalla más electrizante. Los dos eternos rivales no tienen otra alternativa que dejar el pellejo en la cancha, porque un punto los distancia entre sí. Los albos se juegan su último cartucho como local y si no consiguen una victoria, podrían dejar el camino libre a San Salvador y Once Municipal, además de dejar volar al ave de San Miguel frente a sus narices. Un empate no será negocio, sino un martirio. Alianza podría verse amenazado en quedarse fuera de una tercera semifinal, pues cierra contra Firpo en la última fecha y no puede descartar que los toros ganen hoy. En resumen, la victoria es lo único que sirve. Águila entra a semifinales con la victoria, así de simple. Un empate no le sabe mal, pero aumenta su ansiedad.

El clásico centro-oriente número 175 estará para alquilar balcones.
Águila aventaja con 69 victorias por 57 de los albos y en 48 veces han amarrado empates. En cuanto al campo donde se verán la cara (”Mágico” González), Alianza domina con 20 triunfos por 11 de su rival; diez empates se han registrado en sus enfrentamientos. Y 72 veces han quemado las redes los albos, mientras los emplumados sólo 52.

Se llevan hambre

En occidente, el clásico histórico siempre será entre FAS y Once Municipal. El último antecedente que dejó huellas en sus intereses fue el protagonizado el 23 de septiembre. La alineación de Mario Pablo Quintanilla le costó un punto a los canarios. Los tigrillos no se llevaron dos puntos más a sus bolsillos por disposición de la Fesfut, pero dejó la herida abierta en sus primos de la zona.

El destino no quiso que Quintanilla viviera su revancha y es baja a última hora, tras no recuperarse de una contractura muscular en su pierna derecha. FAS tampoco está completo: Ramón Flores, Santos Rivera y Mardoqueo Dubón son duda. El timonel tigrillo, Julio “Turco” Asad, quiere alternar a algunas de sus piezas para tener fresco al equipo para las semis, pero sin dar ventajas a nadie.

Canarios y tigrillos tienen una historia vieja: 56 encuentros. La paternidad es clara a favor de los santanecos: 25 victorias, 21 empates y 9 derrotas. En suelo ahuachapaneco, en 24 ocasiones se han enfrentado: FAS gana por dos juegos (8 contra 6) y diez veces han fumado la pipa de la paz.

Cielo o infierno
Paz o sufrimiento, dos circunstancias extremas viven San Salvador y Vista Hermosa. Los metropolitanos ya se animaron, tras su última victoria sobre Alianza. Una victoria y la combinación de resultados lo clasifican automáticamente.

Los correcaminos, en cambio, tienen la soga al cuello, después de conocer la amenaza de sus directivos. Se habla de una sanción económica del 25% si pierden tres juegos al hilo, y ya llevan dos. Además, están en zona de peligro con 19 puntos y en la segunda vuelta no han visto la victoria. En Gotera nadie quiere hablar de crisis, aunque la presión es una realidad.

Contra la espada...
Los duelos Metapán-Firpo; y Chalate-Independiente también prometen dramatismo. Con la toalla en el suelo, la clasificación no es tema de plática en sus concentraciones, sino terminar en mejor situación. Cada técnico piensa en el próximo torneo y hace números para no arrancar en zona de repechaje y mucho menos en la del descenso.

Los metapanecos tienen atrasos en sus salarios y su público le ha dado la espalda. Su técnico, Edwin Portillo, no quiere excusas en sus jugadores y reclama entrega para que el estadio Jorge Suárez vuelva a ser la fortaleza. Firpo, en cambio, tiene que ver cómo finaliza decorosamente. La liga y la Copa Presidente se le escaparon de entre las manos y no hay otro camino que echarle zancadilla a terceros.

En Chalatenango, no se dice otra cosa más que se viene un partido de seis puntos. Si los norteños aplastan al Independiente lo terminan de hundir y le dejan la bomba con la mecha corta. Pero si los fantasmas sacan fuerzas de flaqueza y confunden al alacrán para que se inyecte su propio veneno estarán a un punto.

La jornada será impredecible. Cada equipo se jugará a muerte por las aspiraciones en juego y por honor. El que perdone sabe que vendrán tiempos desastrosos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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