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Karen Molina/Caterina
Monti
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Un número indefinido de armas provenientes de Honduras y otros
países pasan de contrabando por aproximadamente 130 puntos ciegos
del país, según el jefe de áreas especializadas de
la Policía Nacional Civil, Omar García Funes.
Los puntos por donde entra el armamento son los mismos que utilizan traficantes
de drogas, queso, cigarros y por los cuales entran las personas ilegales,
sostuvo el jefe policial.
Los puntos identificados por las autoridades están ubicados en
zonas fronterizas, en el departamento de Morazán, el Golfo de Fonseca,
cerca de las fronteras de El Amatillo, La Unión; El Poy en Chalatenango
y Las Chinamas, Ahuachapán.
Aunque las autoridades no saben específicamente el número
de armas que entra, al menos durante este año, el director de la
entidad policial, Rodrigo Ávila, dijo que sólo en octubre
decomisaron más de 20 armas de guerra que, presumen, son producto
del tráfico entre los países centroamericanos.
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| Pertrechos. La Policía ha logrado encontrar
armas utilizadas durante la guerra de los 80. Foto
EDH |
Ávila informó que muchas de estas armas llegan a manos
de los pandilleros que están agrupados en la zona oriental del
país, quienes logran distribuirlas a otros grupos afín en
diferentes zonas del país.
Incluso, las autoridades aseguran que muchas de estas armas tienen como
destino final Colombia, donde serían utilizadas por la narcoguerrilla
de ese país.
Funes agregó que muchas armas entran al país, pero luego
son transportadas clandestinamente hacia Guatemala y México, donde
se cree que estructuras del crimen organizado las compran con mucha más
facilidad.
Los traficantes utilizan una serie de artimañas para introducir
de manera camuflada las armas, ocultándolas entre productos de
consumo alimenticio, ropa, harinas u otros materiales en los que se pueda
cubrir.
Los jefes policiales, además, aceptaron que los sobornos a sus
agentes también han logrado abrir campo a los traficantes, quienes
pagan para que puedan pasar sin ningún problema.
Facundo Guardado, ex dirigente de la guerrilla salvadoreña que
tenía a cargo la logística de las Fuerzas Populares para
la Liberación (FPL), manifestó lo fácil que era para
ellos introducir armas al país en la década de los 80.
Armamento
La gran mayoría del armamento que entra al país son pistolas
comúnmente utilizadas por personas civiles que las obtienen en
el mercado negro, aseguró Funes. Aunque Ávila sostuvo que
también hay un buen número de armas largas y de guerra que
son utilizadas, en su mayoría, por los pandilleros.
“Hemos visto como en el oriente del país las pandillas, principalmente
los grupos criminales, han estado utilizando una gran cantidad de armas,
tanto así que hay más de 20 armas de guerra decomisadas
en los últimos días”, dijo Ávila.
El último caso mencionado por las autoridades es el de un buen
número de armas de guerra que se encontraron en un saco en las
cercanías del lugar donde atacaron al director del penal de San
Francisco Gotera, Morazán. Los jefes policiales recalcaron que
las armas provenían de otros países.
Propuestas
Ávila coincide con Funes, en cuando a que hay un esfuerzo por controlar
el uso y tenencia de estas en lugares públicos, pero que es necesario
hacer prevalecer la ley siempre.
“Este tema se ha discutido en la comisión de jefes de Policías
de Centroamérica y ha sido un tema importante en el Consejo de
Seguridad Centroamericano”, aseguró el director de la PNC.
Ávila dijo que estaban reforzando las fronteras del país
para que el tráfico de armas disminuya y haya un mejor control
de su tenencia en el país.
Sin embargo, aunque muchos sectores políticos y sociales creen
que el desarme total de la población es la solución al problema,
Ávila cree que lo que se debe hacer es ejercer un mejor control
de éstas, pues al hacerlo, los más afectados serían
la población civil y no los delincuentes.
El presidente de la República, Antonio Saca, expresó que
la mejor opción es fundir todas las armas que la Policía
decomisa para que éstas no vuelvan a caer en manos de otras personas.
La Comisión Nacional para la Seguridad Ciudadana y la Paz Social
formada esta semana por diversos sectores de la sociedad, tiene como tema
principal el análisis del control de las armas y las leyes que
regulan su tenencia y portación.
Los últimos estudios presentados por diversos sectores, indican
que el fácil acceso a las armas que caen en manos de civiles es
parte principal del problema de la violencia que afecta al país.
De la citada comisión saldrán propuestas con miras a un
desarme o un mayor control de las mismas.
Tanto diputados de la Asamblea Legislativa como magistrados de la Corte
Suprema coinciden en que lo que se debe hacer es aplicar efectivamente
la ley de control de armas desde las municipalidades hasta los lugares
donde se prohibe su portación.
Sin embargo, los legisladores no descartan que dicha ley pueda ser modificada
con el fin de disminuir el trasiego.
Decomisos
Hasta el momento hay 216,033 armas registradas por elMinisterio de la
Defensa, pero se cree que este es sólo un aproximado del 40 por
ciento del total de armas que circula en el país.
No obstante, la Policía asegura haber decomisado más de
4,300 armas hasta el 31 de octubre.
Omar García Funes informó que de éstas 1,900 han
sido decomisadas por que se cometió algún delitos y otras
2,400 porque sus portadores faltaron a las leyes del reglamento de su
uso.
Instituciones como el Programa de NacionesUnidas (PNUD) estimaron que
un 60 por ciento de las armas que hay en el país no tienen registros
legales.
En el mismo informe se asegura que las armas ilegales están a disposición
de los delincuentes porque, después del conflicto armado, no se
entregaron en su totalidad y muchas de estas han sido introducidas de
manera irregular.
Representantes del PNUD aseguraron que hay más homicidios diarios
en Centroamérica por armas de fuego que durante el conflicto armado
en países de la región.
En otros estudios se estima que hay 280 mil armas en manos de civiles,
aunque la Policía no conoce con exactitud cuántas de éstas
están en manos de particulares sin que tengan un registro legal.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ha reiterado que los procesos para
matricular un arma y obtener permiso para portarla se han vuelto más
rígidos.
Con ello, pretenden tener un mayor control sobre las personas que poseen
un arma legalizada.
Hay conexión con la narcoguerrilla en Colombia
Pandilleros centroamericanos podrían estar conectados con la guerrilla
y los narcotraficantes colombianos por medio del negocio ilícito
del tráfico de armas, según sostuvo ayer por el Presidente
Antonio Saca y el director de la Policía Nacional Civil (PNC),
Rodrigo Ávila.
“Estamos investigando, el tráfico de armas es muy grande
en Centroamérica. Incluso, con el Presidente Uribe platicábamos
que hay trasiego de Centroamérica a Colombia, y de Colombia...
Muchas de esas armas en buen estado se están vendiendo y están
cayendo en manos del narcotráfico, y algunas en manos de las pandillas”,
dijo ayer el presidente Saca.
“Se ha visto tráfico hacia el sur, específicamente
hacia la guerrilla colombiana o a los narcotraficantes colombianos”,
amplió al respecto Ávila.
El fenómeno podría tener su origen en la enorme cantidad
de armas que se encuentran enterradas por toda la región centroamericana
desde que terminaron los conflictos armados de la década de los
ochenta, según Saca.
Ávila también explicó que se han ubicado ciudadanos
salvadoreños que han sido detenidos en Honduras con granadas RPG
y otros pertrechos militares.
“También han sido detenidos salvadoreños en Honduras
buscando conseguir armamento en ese país”, explicó
Ávila.
Ante la complejidad del fenómeno, Saca propone continuar con los
esfuerzos del desarme de delincuentes para recuperar las armas y luego
fundirlas.
“Yo creo que lo que tenemos que hacer es comenzar a mostrar esa
cantidad de armas que se decomisan a los delincuentes y fundirlas, para
mandar un mensaje de que vamos a seguir buscando las armas ilegales”,
añadió el Presidente.
En cuanto a un presupuesto especial para combatir el tráfico regional,
Ávila sostuvo que no existe, pero que se usaría parte de
lo asignado para la División de Armas y Explosivos.

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