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Tráfico a El Salvador
Armas La misma ruta del queso

Trasiego. La PNC asegura que los traficantes utilizan los mismos puntos por donde pasan ilegalmente el queso, la droga y hasta migrantes. Aseguran estar haciendo esfuerzos coordinados con las policías de la región. Registran 4,300 armas decomisadas


Publicada 18 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

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Karen Molina/Caterina Monti
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Un número indefinido de armas provenientes de Honduras y otros países pasan de contrabando por aproximadamente 130 puntos ciegos del país, según el jefe de áreas especializadas de la Policía Nacional Civil, Omar García Funes.

Los puntos por donde entra el armamento son los mismos que utilizan traficantes de drogas, queso, cigarros y por los cuales entran las personas ilegales, sostuvo el jefe policial.

Los puntos identificados por las autoridades están ubicados en zonas fronterizas, en el departamento de Morazán, el Golfo de Fonseca, cerca de las fronteras de El Amatillo, La Unión; El Poy en Chalatenango y Las Chinamas, Ahuachapán.

Aunque las autoridades no saben específicamente el número de armas que entra, al menos durante este año, el director de la entidad policial, Rodrigo Ávila, dijo que sólo en octubre decomisaron más de 20 armas de guerra que, presumen, son producto del tráfico entre los países centroamericanos.

Pertrechos. La Policía ha logrado encontrar armas utilizadas durante la guerra de los 80. Foto EDH

Ávila informó que muchas de estas armas llegan a manos de los pandilleros que están agrupados en la zona oriental del país, quienes logran distribuirlas a otros grupos afín en diferentes zonas del país.

Incluso, las autoridades aseguran que muchas de estas armas tienen como destino final Colombia, donde serían utilizadas por la narcoguerrilla de ese país.

Funes agregó que muchas armas entran al país, pero luego son transportadas clandestinamente hacia Guatemala y México, donde se cree que estructuras del crimen organizado las compran con mucha más facilidad.

Los traficantes utilizan una serie de artimañas para introducir de manera camuflada las armas, ocultándolas entre productos de consumo alimenticio, ropa, harinas u otros materiales en los que se pueda cubrir.

Los jefes policiales, además, aceptaron que los sobornos a sus agentes también han logrado abrir campo a los traficantes, quienes pagan para que puedan pasar sin ningún problema.

Facundo Guardado, ex dirigente de la guerrilla salvadoreña que tenía a cargo la logística de las Fuerzas Populares para la Liberación (FPL), manifestó lo fácil que era para ellos introducir armas al país en la década de los 80.

Armamento

La gran mayoría del armamento que entra al país son pistolas comúnmente utilizadas por personas civiles que las obtienen en el mercado negro, aseguró Funes. Aunque Ávila sostuvo que también hay un buen número de armas largas y de guerra que son utilizadas, en su mayoría, por los pandilleros.

“Hemos visto como en el oriente del país las pandillas, principalmente los grupos criminales, han estado utilizando una gran cantidad de armas, tanto así que hay más de 20 armas de guerra decomisadas en los últimos días”, dijo Ávila.

El último caso mencionado por las autoridades es el de un buen número de armas de guerra que se encontraron en un saco en las cercanías del lugar donde atacaron al director del penal de San Francisco Gotera, Morazán. Los jefes policiales recalcaron que las armas provenían de otros países.

Propuestas

Ávila coincide con Funes, en cuando a que hay un esfuerzo por controlar el uso y tenencia de estas en lugares públicos, pero que es necesario hacer prevalecer la ley siempre.

“Este tema se ha discutido en la comisión de jefes de Policías de Centroamérica y ha sido un tema importante en el Consejo de Seguridad Centroamericano”, aseguró el director de la PNC.

Ávila dijo que estaban reforzando las fronteras del país para que el tráfico de armas disminuya y haya un mejor control de su tenencia en el país.

Sin embargo, aunque muchos sectores políticos y sociales creen que el desarme total de la población es la solución al problema, Ávila cree que lo que se debe hacer es ejercer un mejor control de éstas, pues al hacerlo, los más afectados serían la población civil y no los delincuentes.

El presidente de la República, Antonio Saca, expresó que la mejor opción es fundir todas las armas que la Policía decomisa para que éstas no vuelvan a caer en manos de otras personas.

La Comisión Nacional para la Seguridad Ciudadana y la Paz Social formada esta semana por diversos sectores de la sociedad, tiene como tema principal el análisis del control de las armas y las leyes que regulan su tenencia y portación.

Los últimos estudios presentados por diversos sectores, indican que el fácil acceso a las armas que caen en manos de civiles es parte principal del problema de la violencia que afecta al país.

De la citada comisión saldrán propuestas con miras a un desarme o un mayor control de las mismas.

Tanto diputados de la Asamblea Legislativa como magistrados de la Corte Suprema coinciden en que lo que se debe hacer es aplicar efectivamente la ley de control de armas desde las municipalidades hasta los lugares donde se prohibe su portación.

Sin embargo, los legisladores no descartan que dicha ley pueda ser modificada con el fin de disminuir el trasiego.

Decomisos

Hasta el momento hay 216,033 armas registradas por elMinisterio de la Defensa, pero se cree que este es sólo un aproximado del 40 por ciento del total de armas que circula en el país.

No obstante, la Policía asegura haber decomisado más de 4,300 armas hasta el 31 de octubre.

Omar García Funes informó que de éstas 1,900 han sido decomisadas por que se cometió algún delitos y otras 2,400 porque sus portadores faltaron a las leyes del reglamento de su uso.

Instituciones como el Programa de NacionesUnidas (PNUD) estimaron que un 60 por ciento de las armas que hay en el país no tienen registros legales.

En el mismo informe se asegura que las armas ilegales están a disposición de los delincuentes porque, después del conflicto armado, no se entregaron en su totalidad y muchas de estas han sido introducidas de manera irregular.

Representantes del PNUD aseguraron que hay más homicidios diarios en Centroamérica por armas de fuego que durante el conflicto armado en países de la región.

En otros estudios se estima que hay 280 mil armas en manos de civiles, aunque la Policía no conoce con exactitud cuántas de éstas están en manos de particulares sin que tengan un registro legal.

Por su parte, el Ministerio de Defensa ha reiterado que los procesos para matricular un arma y obtener permiso para portarla se han vuelto más rígidos.

Con ello, pretenden tener un mayor control sobre las personas que poseen un arma legalizada.


Hay conexión con la narcoguerrilla en Colombia

Pandilleros centroamericanos podrían estar conectados con la guerrilla y los narcotraficantes colombianos por medio del negocio ilícito del tráfico de armas, según sostuvo ayer por el Presidente Antonio Saca y el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Rodrigo Ávila.

“Estamos investigando, el tráfico de armas es muy grande en Centroamérica. Incluso, con el Presidente Uribe platicábamos que hay trasiego de Centroamérica a Colombia, y de Colombia... Muchas de esas armas en buen estado se están vendiendo y están cayendo en manos del narcotráfico, y algunas en manos de las pandillas”, dijo ayer el presidente Saca.

“Se ha visto tráfico hacia el sur, específicamente hacia la guerrilla colombiana o a los narcotraficantes colombianos”, amplió al respecto Ávila.

El fenómeno podría tener su origen en la enorme cantidad de armas que se encuentran enterradas por toda la región centroamericana desde que terminaron los conflictos armados de la década de los ochenta, según Saca.

Ávila también explicó que se han ubicado ciudadanos salvadoreños que han sido detenidos en Honduras con granadas RPG y otros pertrechos militares.

“También han sido detenidos salvadoreños en Honduras buscando conseguir armamento en ese país”, explicó Ávila.

Ante la complejidad del fenómeno, Saca propone continuar con los esfuerzos del desarme de delincuentes para recuperar las armas y luego fundirlas.

“Yo creo que lo que tenemos que hacer es comenzar a mostrar esa cantidad de armas que se decomisan a los delincuentes y fundirlas, para mandar un mensaje de que vamos a seguir buscando las armas ilegales”, añadió el Presidente.

En cuanto a un presupuesto especial para combatir el tráfico regional, Ávila sostuvo que no existe, pero que se usaría parte de lo asignado para la División de Armas y Explosivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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