Carmen Molina Tamacas
El Diario de Hoy
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¿Se la robaron o un trailer la destruyó? No se sabe. Lo cierto es que la artista Alexia Miranda estaba muy triste ayer, ya que se perdió parte de su obra “Hecha nudo”, lograda a partir de un recorrido que le permitió comprar objetos para luego hacer trueques con vendedores ambulantes de la zona.
“Estaba bien bonito ese volado, pero un trailer se lo pasó llevando porque estaba muy abajo”, comentó Mario Hernández, mientras pelaba las naranjas que disponía para su venta, en la esquina opuesta al ex Cine Libertad.
La obra de Miranda, sin embargo, perdura en un camellito que canjeó en ese sector y en un vídeo que editará y presentará posteriormente. Su proyecto fue parte de la “intervención” que seis artistas iniciaron ayer en el Centro Histórico de San Salvador, que tiene como objetivo provocar reacciones del público que vive, transita y permanece en el corazón de la ciudad.
La ceremonia inaugural se llevó a cabo en la suerte de oasis de tranquilidad que constituye la Biblioteca Nacional. El templo del saber está rodeado de ventas y se asfixia, ahora más que nunca, con las decenas de ventas navideñas colocadas en la Plaza Barrios. Aún así, está vestida con una serie de retratos realizados por Sandro Stivella. Allí, los organizadores -Concultura, la Embajada de España y la Alcaldía- dieron la bienvenida a las obras de los artistas.
El director de Patrimonio Cultural, Héctor Sermeño, lamentó que la recuperación de las zonas aledañas al Teatro Nacional, atestadas de ventas informales, haya dado marcha atrás en las dos recientes administraciones municipales.
El alcalde en funciones de San Salvador, John Nasser, no se dio por aludido. Lejos de ello, aplaudió que “los artistas por fin hayan bajado de la colonia Escalón al centro histórico, lleno de basura y de ventas”.
Por su parte, el embajador de España, Jorge Hevia, destacó que esta actividad haya sido realizada de manera conjunta, porque eso da cuenta del único camino viable para recuperar el centro de San Salvador. Citó ejemplos donde esto ha funcionado de maravilla: República Dominicana y Quito, Ecuador.
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| Contaminación. Un peatón frente a la obra de E. Chang. |
El recorrido
Escoltados por policías y agentes del CAM, funcionarios, artistas y curiosos se desplazaron a los seis puntos donde están ubicadas las obras de arte. Primero se visitó “La pared popular”, de Rosario Moore, ubicada . “Ta bueno, maravilloso. Yo creo que es una pared para tapar algo”, comentó Ana Cecilia Mena, vendedora ambulante de bombones de luz.
Luego, el grupo visitó el canopy que protegía del sol a Mayra Barraza, quien a mediodía ya había despachado unos 70 globos blancos, inflados con helio, en los que transeúntes depositaron buenas intenciones, deseos de amor y paz para sus parientes que viven en el extranjero.
Niños y vendedores mandaban saludos a tíos, esposos, papás y amigos que viven en Estados Unidos.
Una mujer le envió un globo de amor al padre de sus hijos, Víctor Nelson Rivas, que se fue hace seis años a Houston, Texas. “Tal vez se acuerda de los hijos de Marina Urbina”, dijo con la esperanza de que, en verdad, el globito llegue sano y salvo hasta su destino. Los buenos deseos se elevaron hasta que era imposible distinguirlos por el reflejo de las nubes.
La pistola de Morán
La obra de Ronald Morán causó diversidad de reacciones y extrañezas a los peatones que repararon en una cajita roja que contenía una pistola que parecía de verdad. Fue expuesta hasta las 3:30 de la tarde y generó varias horas de vídeo, que será editado posteriormente.
El fotógrafo Teyo Orellana relató que captó varias escenas curiosas, especialmente de los niños que se acercaron.
Así, Daniela Alejandra Melara, de ocho años, dio su explicación. “Esa pistola significa que un hombre que traiga una pistola lo agarran los policías y lo llevan a la cárcel”, dijo. “Pero no, no me da miedo”, dijo.

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