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Comentario de la semana
La reserva moral

Ha llegado la hora de sacar todos juntos la reserva moral de nuestra sociedad --producto del trabajo individual hacia el interior de cada quien--, que además de existir, es sólida como un roble.

Publicada 18 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Eduardo Torres*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La columna de este miércoles de Federico Hernández, en la cual escribe el testimonio sobre las dificultades que hace 30 y tantos años tuvo su madre durante el parto que, con la ayuda profesional de un ginecólogo muy humano y respetado, lo trajo a él a este mundo, fue un mensaje muy bello sobre el amor a la vida.

En un momento en que las frías estadísticas de criminalidad han crecido hasta lo intolerable en nuestro país, y que hay una historia de profundo dolor humano atrás de cada víctima que cae, tras irrespetarse el más preciado derecho que todos tenemos, que es el derecho a la vida, el testimonio de Federico y su apertura a compartir su fe y los principios y valores que sustenta, calaron aún más, estoy seguro, en muchísimos lectores.

Quienes de una u otra forma hemos estado en la frontera del más allá, y que nos dio Dios la oportunidad, como una vez dijo un sacerdote muy humilde y santo, “de permanecer en esta vida para cumplir con las cosas que nos faltan aún por cumplir”, pues se vuelve casi una necesidad apoyar los mensajes positivos genuinos, a pesar de que como escribió un autor espiritual, ya canonizado, “que en asuntos de moral los laicos sólo podemos ser discípulos, nunca maestros”.

Ciertamente, como han dicho algunos con una visión muy humana, los astros parecerían estarse alineando para combatir con mayor eficiencia la oleada criminal que nos agobia, empezando por la comprensión de que esto es un problema de seguridad nacional, no sectorial ni grupal, mucho menos de personas. Dos ámbitos parecerían, en ese sentido, estarse abarcando en las deliberaciones y en la integración de esfuerzos y que por la gravedad del problema, más importancia y urgencia tiene el policial, represivo, que el de la rehabilitación y promoción de valores, que son también importantes.

Encomiables esfuerzos.

Pero así como salió Federico Hernández esta semana, sacando lo mejor de sí como ser humano, como producto de su trabajo interior, ha llegado la hora de sacar todos juntos la reserva moral de nuestra sociedad --producto del trabajo individual hacia el interior de cada quien--, que además de existir, es sólida como un roble. Basta ver las iglesias, de diferentes denominaciones, abarrotadas de personas. No en vano escribió hace medio siglo el autor espiritual ya referido, que “estas crisis mundiales son crisis de santos”.

Teniendo al final dos opciones los seres humanos, que son el intentar vivir según los designios de Dios, con nuestras naturales imperfecciones y debilidades propias, pero buscando siempre cada quien dar lo mejor de si, o resignarnos a vivir vida animal, con las trágicas consecuencias que de allí se derivan y que son las que actualmente vemos en nuestro suelo patrio.

Como somos inequívocamente la inmensa mayoría de salvadoreños los que optamos por la primera, es decir la de intentar seguir los pasos del Señor, cuándo en realidad vamos a trabajar internamente para evitar la violencia en el hogar, que como tan trágicamente hemos visto durante este año, también causa muertos, para no hablar de los daños muchas veces irreparables que causamos a los niños en hogares disfuncionales.

Cuándo vamos a ofrecerle la palabra adecuada y el tiempo requerido a la persona que se encuentra en perceptible necesidad, y cuándo vamos a sabernos controlar ante el desordenado tráfico. Podrán parecer nimiedades para algunos, pero la verdad es que al único que en verdad puedo yo cambiar, si Dios me ayuda, es a mi mismo, y si cambio seré un mejor ciudadano, que podrá aportar más a la construcción de una mejor sociedad, en el sentido más amplio de la palabra.

La reserva moral de nuestras sociedad, es lo que el país requiere en esta hora de definiciones, que paradójicamente se da en momento de gran oportunidad para nuestro desarrollo.

*Director Editorial de El Diario de Hoy.

 

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