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Qué es la depresión
El perro negro

La depresión, que ahora se encuentra entre las cinco principales causas de morbilidad (enfermedad) en el mundo de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, se perfila como la principal epidemia del Siglo XXI.

Publicada 18 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

José María Sifontes*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Como lo expuse en mi artículo “El Café y la Psiquiatría” del 29 de julio (archivos de elsalvador.com) es deseable que el psiquiatra conozca de muchos temas, aún de aquellos que no tienen aparente relación con su oficio, pues esto le da mayor efectividad de comunicación. Señalaba también que a algunos les parecía extraño ver a un psiquiatra publicando sobre temas ecológicos, sobre fútbol y hasta sobre turismo. Es que el psiquiatra, decía yo, al estudiar la mente estudia todos los aspectos de la actividad humana, pues esta actividad es un producto mental.

Hay otra razón que me induce a escribir sobre temas tan heterogéneos y es bien simple. La lectura no sólo debe ser un medio para asimilar información, debe ser también un placer.

Aunque no lo consiga, siempre trato que lo que escribo proporcione entretenimiento. Hablar sobre temas diversos me da la oportunidad de intentar esto y hacer que el lector descanse un poco de los temas cotidianos de asesinatos, maras y huelgas y divague su mente haciéndole sentir que en el mundo hay mucho más que cosas tristes.

Pero hoy voy a tratar un tema que a la vez es algo triste y pertenece por completo a mi área profesional, voy a hablar sobre la depresión. Considero importante el tema debido a que resulta contradictorio que en un momento histórico en que se cuenta con medios eficaces para tratar la depresión haya tanta gente padeciéndola.

La palabra depresión se ha vuelto tan popular que prácticamente se le ha quitado su significado médico. Se tiende a confundir depresión con tristeza cuando en realidad son cosas bien distintas.

La tristeza es un estado anímico normal que resulta como una reacción emocional a experiencias adversas y que tiende a desaparecer cuando éstas se disipan o uno se adapta a ellas. La depresión es algo más profundo, es un estado de tristeza persistente que no se alivia ni con el tiempo ni con la solución de lo que se percibe como problemas. “Es como estar en un pozo negro del que no se puede salir”, describía un paciente. Winston Churchill, que padecía de ataques de depresión, manifestaba que era como un perro negro que lo seguía a todas partes: -”Si caminas, te sigue; si te despiertas, se despierta contigo, nunca te deja”, decía.

La persona con depresión debe soportar dos cargas, la primera son sus síntomas (melancolía persistente, insomnio, problemas del apetito, pérdida de interés), y la segunda la poca comprensión de los demás por su estado: -”Animo, pon de tu parte”, junto con un par de palmadas en la espalda.

Un muy prestigioso abogado me decía que él no creía en la depresión, que pensaba que sólo eran inventos de los psiquiatras. Cuando alguien le decía que estaba deprimido tenía hasta un discurso preparado (nada extraño en los abogados), que iba desde calificar el estado como una debilidad hasta increparles que se dejaran de esas tonterías. -”Hasta que me dio a mi”, me dijo en tono reflexivo, y continuó: -”Hoy si sé lo que es una depresión y cuando alguien me dice que tiene depresión me quedo con la boquita callada y trato de ayudarle”.

La depresión tiene tanto bases biológicas como ambientales. Los factores genéticos y el estrés crónico son elementos causales bien comprobados. La atención sobre este padecimiento está aumentando y ya se tiene más conciencia de que, más que un fenómeno existencial y abstracto, la depresión es tan física como la diabetes o la hipertensión arterial.

Al ser la depresión una condición con gran componente biológico, específicamente químico, se vuelve susceptible a ser controlada químicamente. Este hecho abrió la oportunidad para el desarrollo de medicamentos eficaces para tratar la depresión, los que junto con consejería profesional y otras medidas permiten recuperar la calidad de vida.

La depresión, que ahora se encuentra entre las cinco principales causas de morbilidad (enfermedad) en el mundo de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, se perfila como la principal epidemia del Siglo XXI. También se ha determinado científicamente que está directamente relacionada con las principales causas de muerte (infartos, derrames cerebrales, algunos tipos de cáncer) y que un tratamiento adecuado puede incidir sobre estos riesgos.

Al ser la depresión una enfermedad tratable no deja de ser una lástima que muchos la sufran simplemente por falta de información. Información que, si lo pensamos detenidamente, resultaría sumamente valiosa para que la conozcan nuestros seres queridos.

*Médico psiquiatra y columnista de El Diario de Hoy. jsifontes@elsalvador.com

 

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